"Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19 son muchos los indicadores que se han utilizado para determinar la evolución del virus y la necesidad de imponer medidas. En marzo toda la atención estaba puesta en el número de casos y hospitalizados.
Más adelante fue importante calcular esas cifras en un período de tiempo más largo y en relación con la población, y empezamos a hablar de la incidencia acumulada en la última semana o 14 días. Con la aprobación de la orden de Sanidad que obliga a cerrar ciudades en situación grave, se ha sumado la tasa de positividad como una variable decisiva para poner en marcha restricciones frente al avance del virus.
Este indicador muestra el porcentaje de pruebas PCR que salen positivas para la infección de entre todas a las que se hacen durante un tiempo determinado. Es importante para conocer la situación del coronavirus en un territorio, ya que apunta a si se está haciendo un esfuerzo diagnóstico suficiente para hacer frente al incremento de la transmisión.
Un porcentaje elevado sugiere que hay infecciones que no se detectan: probablemente haya más gente con la enfermedad de la que dicen los datos, pero no se les ha llegado a hacer la prueba. En la práctica, el indicador nos habla de hasta qué punto está la epidemia fuera de control o si el cribado está siendo lo suficientemente exhaustivo y está identificando todos los casos y sus contactos.
En España, según los últimos datos de Sanidad (del 26 de septiembre al 2 de octubre), esta tasa está en el 10,2%, y no ha dejado de escalar desde que finalizó el estado de alarma. Sin embargo, existe una gran variabilidad entre comunidades autónomas. Hay cinco que se sitúan por encima de la media española, con Madrid a la cabeza, donde el 18,2% de las pruebas que se realizan resultan positivas.
También Castilla y León, Castilla-La Mancha y Murcia registran umbrales superiores al 13% y en Aragón casi llega al 12%. En el otro extremo, está Asturias, la comunidad con menor tasa de positividad. En ella, el 3,6% de las PCR realizadas confirman la infección, mientras que le sigue Galicia, Euskadi y los archipiélagos de Baleares y Canarias se sitúan alrededor del 5%. El resto de autonomías están por encima del 6%.
Más o menos la misma cifra que registra ahora el conjunto de España es la que ha fijado como umbral el Ministerio en la orden que establece las restricciones para municipios de más de 100.000 habitantes, con el que ya se han cerrado la capital y otras nueve ciudades madrileñas, y desde la medianoche de este martes, Palencia y León.
El texto establece que los municipios que superen el 10% de PCR positivas (junto a una incidencia superior a 500 casos y una ocupación de UCI que rebase el 35%) deberán acatar las restricciones. Sin embargo, está muy por encima de las recomendaciones y referencias internacionales.(...)
Según explica Fernando García, epidemiólogo y portavoz de la asociación madrileña de Salud Pública, el indicador "orienta sobre si hay transmisión generalizada en la población en donde se mide y si el número de pruebas es suficiente para el grado de transmisión de la enfermedad", por lo que un dato elevado señala "que habría que hacer más pruebas para detectar a casos ocultos y que quizá haya que aplicar medidas restrictivas para reducir la propagación de la infección".(...)
García, por su parte, apunta a que también hay que tener en cuenta el número de PCR por habitante que se realizan con el objetivo de monitorizar "el grado de vigilancia de la infección". Estos dos indicadores (tasa de PCR y de positividad) evolucionan de forma distinta y, a veces, hasta opuesta. Por ejemplo, en La Rioja, durante las tres primeras semanas de septiembre, la tasa de positividad aumentó porque disminuyó el número de pruebas que se realizaban a la vez que se detectaban más contagios.
Contar el número de test per cápita nos permite comparar territorios, pero no nos da información sobre su nivel de diagnóstico. Cómo dicen los expertos de la Universidad Johns Hopkins, el número de pruebas que realiza cada territorio debería calcularse en comparación con "el tamaño de su epidemia y no de su población". Es por eso que no existe un umbral de referencia de PCR por habitante, porque se trata de un indicador que se actualiza según la situación de la transmisión. Con diferencia, Navarra es la comunidad que más pruebas realiza, seguida de La Rioja, Euskadi, Madrid y Asturias.
El pasado jueves recalcó que "el objetivo no es bajar la positividad sino bajar la incidencia". Cuando se consigue disminuir los contagios, si se mantiene el nivel de pruebas PCR, automáticamente baja la positividad, pero, además "en teoría, al hacer más pruebas se reduce la transmisión, al detectarse más casos, que se pueden aislar y, a su vez, poder identificar sus contactos estrechos para que guarden cuarentena si al hacerles la prueba esta es negativa", explica García. Aunque en la práctica, depende de distintos factores y se erige como un elemento importante dónde se hacen las pruebas.
En este sentido, Simón remarcaba que no se trata de buscar zonas con baja incidencia y hacer pruebas diagnósticas allí porque la positividad bajaría de "forma artificial", explicó sin hacer referencia directamente a los cribados masivos por los que apuesta la Comunidad de Madrid. El Gobierno de Isabel Díaz-Ayuso ha comenzado por Vallecas, aunque con escaso poder de convocatoria. Según publicó El País, esa falta de respuesta de la población ha hecho que las pruebas se amplíen a todos los vecinos (y no solo a los que reciban un SMS). La idea es realizar más de 800.000 test de antígenos, cuyo resultado se conoce en 15 minutos, en las zonas que hace casi tres semanas decidió confinar la comunidad, aunque estas restricciones ya no se mantienen. Del casi millón de test prometidos por Ayuso se han realizado hasta ahora 5.393, según ha adelantado la Cadena SER.
Este tipo de pruebas masivas "que hace periódicamente la Comunidad de Madrid –sostiene García– aumentan el número de pruebas, pero apenas contribuyen a la reducción de la transmisión porque detectan pocos casos. Eso es así porque se dirigen a la población general, no a sospechosos, en donde la presencia de la enfermedad es mayor". Andrea Burón, epidemióloga y vicepresidenta de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) apunta a que "si nos dedicamos a hacer cribados masivos, el porcentaje de positividad podría bajar. Hay que tener en cuenta cuántas PCR se están realizando, pero también a quién porque en los cribados aleatorios es más fácil que haya negativos que si se hacen a aquellas personas que tienen más probabilidad preprueba". Es decir, añade García, "el aumento de pruebas hay que centrarlo en los casos sospechosos, contactos estrechos y excepcionalmente en agrupaciones especiales y puntos calientes como residencias de mayores, grupos de trabajadores sanitarios o centros educativos donde haya sospecha de contagios masivos".
A las dudas que ya de por sí concentran estos cribados poblacionales masivos en la comunidad científica, se suman las derivadas de que sean con test de antígenos. Estos test rápidos fueron autorizados por el Ministerio de Sanidad el pasado 25 de septiembre para aumentar considerablemente la capacidad diagnóstica en los próximos meses. Y se recomiendan, sobre todo, para casos con síntomas o estudios de brotes en ámbitos estratégicos, como residencias de mayores. Por eso, para la asociación madrileña de Salud Pública se trata de "un dispendio económico" que "puede resultar contraproducente" en zonas con bajas prevalencias de infección, explica en un comunicado.
En Puente de Vallecas, aunque sea una de las zonas sanitarias con más contagios de la capital, la prevalencia se sitúa en torno al 1%. Con estos niveles, "los falsos positivos, que tendrán que hacer cuarentena de forma innecesaria, se contarán por millares, y tampoco será desdeñable el número de falsos negativos, que podrán seguir transmitiendo la enfermedad confiando en que no están contagiados", argumenta la asociación. Según sus cálculos, con una especificidad del 99% que dice Sanidad que tienen este tipo de test, para una prevalencia del 1%, habría un total de un 25% de falsos positivos. Al mismo tiempo, Madrid ha restringido la realización de pruebas para contactos estrechos de positivos, a los que solo se hará PCR si son asintomáticos, vulnerables o conviven con el confirmado.
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