15.2.21

El proceso de vacunación ha acentuado problemas que ya estaban antes de la llegada de la covid, como la sobreestimación de la capacidad de producción occidental... la vacuna china se utiliza con criterios racionales... los Gobiernos europeos, pese a haber aportado dinero público, carecen de capacidad de decisión en las farmacéuticas y del control efectivo del cumplimiento de los contratos. No se trata de idealizar a China, sí de extraer conclusiones si no queremos quedar descolgados los próximos 25 años

 "Con cerca de cien millones de casos registrados y habiendo sobrepasado la barrera de los dos millones de víctimas, la pandemia de coronavirus sigue su curso implacable: salud, economía y estabilidad se resienten tras un año desde que el mundo observaba, distante y arrogante, el confinamiento de Wuhan. (...)

Josep Borrell, el máximo representante de la política exterior europea, en palabras el pasado jueves 21 para la Cadena Ser, pidió a los Estados Unidos que se implicaran en la distribución de vacunas a los países que no puedan pagarlas. La razón parecía ser más estratégica que humanitaria: "China está haciendo un esfuerzo muy grande —y Rusia también— para presentarse como suministradora de vacunas, de la misma manera que lo hizo cuando, al principio de la crisis, lo que importaba era tener una mascarilla. ¿Recuerdan?". 

Recordamos. China exportando y donando material médico, camiones militares de Rusia por las carreteras italianas. En algunos balcones de Roma sonó el himno de la URSS en agradecimiento. La UE estuvo desaparecida un mes, el más duro, sin distribuir ayuda entre los países que la conforman. Nada se da a cambio de nada, Putin y Xi Jinping lo saben. También Merkel y von der Leyen. La mutualización de la deuda acordada por la UE en junio hundía sus raíces en este episodio. Crisis de legitimidad, lo llaman.  (...)

Vistas las circunstancias, la UE no desea, por motivos de presencia internacional más que médicos, que los rusos tengan que suplir de vacunas a la Unión, lo cual no implica que desde Bruselas se tenga en cuenta la Sputnik V como alternativa en el caso de que que el resto de las opciones no sean capaces de suplir las dosis necesarias para seguir el calendario de vacunación. Hay urgencia sanitaria, ya que, aunque las vacunas son efectivas contra las nuevas cepas, se teme que un desarrollo prolongado de la enfermedad propicie nuevas mutaciones en el virus que escapen a estos medicamentos.

 Pero, más allá, se piensa en la reactivación de la economía. Los países, o bloques, que consigan salir antes de la pandemia tendrán una ventaja significativa en términos de crecimiento. La UE no puede permitirse un nuevo resbalón como en marzo y abril del 2020, donde todo lo que pudo fallar, falló, pero a su vez sigue tutelada por Washington en sus relaciones con Moscú y Pekín.

La vacuna, además, no es tan sólo salud y economía, sino también credibilidad de las instituciones.(...)

 Aun siendo el ritmo más lento del previsto y desigual entre comunidades, España, con 1´92 dosis administradas por 100000 habitantes está por encima de la media europea de vacunaciones, 1,31 o de países como Francia con 0,74, siendo tan sólo superada por Italia, Eslovenia y Dinamarca entre los socios de la Unión. Aunque podemos afirmar, viendo estas cifras, que la vacunación pese a ser mejorable es positiva, la opinión pública probablemente no tenga la misma percepción. La culpa la tienen alrededor de 500 cargos públicos, que conozcamos, que se han vacunado irregularmente.(...)

  Se ha puesto sobre la mesa, de nuevo, la falta de ejemplaridad pública, justo en un momento, como ya decíamos, donde tras demasiados casos de corrupción hay un ambiente de desconfianza. La malversación es delito, y si no hay ejemplaridad deberá haber sanción, además del cese en el cargo. Repetimos que los casos, por su número, no son relevantes respecto al millón largo de vacunados, pero sí terribles respecto a la credibilidad en un momento de una gran tensión acumulada y demasiado oportunismo.  

Otro inconveniente, a nivel español y europeo, con la vacuna de Pfizer es que cada vial contenía oficialmente cinco dosis, pero se podían extraer seis. (...)

La UE es quien negoció el acuerdo y paga las vacunas, los Estados miembros quien las distribuyen y marcan los protocolos, y en el caso de España los servicios de salud de las CCAA autónomas quienes las aplican al paciente. 

Tanto en este caso, como en otros que hemos visto a lo largo de la crisis, el criterio descentralizador que pretendía adecuar la atención sanitaria de forma más efectiva a las necesidades de cada territorio sufre una desarmonización nacional: algunas comunidades aprovechaban esta sexta dosis y otras la desperdiciaban. Una vez más buscando la especificidad hallamos la desigualdad.  (...)

Nos encontramos que el proceso de vacunación, como en general todos los aspectos relacionados con la pandemia, lo único que han hecho es acentuar problemas que ya estaban sobre la mesa antes de la llegada de la covid. En primer lugar, ya es hora de hablar de una sobreestimación de la capacidad de producción occidental, consecuencia de cómo la economía real ha quedado relegada tras la economía financiera y especulativa: los médicos no se protegen con acciones, los bitcoins no generan anticuerpos. 

Así mismo nos hemos topado con problemas administrativos, de desigualdad y de legitimidad, dejando a un lado las tensiones entre bloques que, jactándose constantemente de promover el comercio internacional, son incapaces de ponerse de acuerdo en un tema tan crucial como este. Quien llegue el primero de verdad a la meta, y no sólo en la foto, será quien tenga la oportunidad de situarse en una posición ventajosa tanto en el crecimiento económico como en credibilidad, interna y externa.

China anunció, a finales de noviembre, que en las pruebas con su sinovac había vacunado a un millón de personas, aunque desde julio ya se habían administrado en un programa de emergencia a miembros del ejército y trabajadores de actividades esenciales. La empresa fabricante, participada en un 51% por el Estado, se ha utilizado con criterios racionales.

Si las carreras armamentística, espacial e industrial marcaron el siglo XX, la tecnológica y médica están definiendo el siglo XXI. Y aquí China ya juega un papel relevante respecto a los bloques americano-británico, europeo y ruso.(...)

 Nadie parece querer ver que un sector público fuerte, la capacidad de planificar a medio plazo y de ejecutar las decisiones, el mantenimiento de una economía productiva que no sea subsidiaria respecto a la financiera, así como la posibilidad de operar sin interferencias notables de legitimidad, se están demostrando esenciales en la resolución de esta pandemia. También para acabar con el gran mal de nuestra época que ya nos azotaba antes de la enfermedad: la incertidumbre. No se trata de idealizar a China, sí de extraer conclusiones al respecto si no queremos quedar descolgados los próximos 25 años."           (Daniel Bernabé, Público, 25/01/21)

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