18.2.21

La “operación Draghi” enseña: La democracia tal como la hemos conocido está desapareciendo a marchas forzadas... las decisiones fundamentales se toman por un aparato tecnocrático especializado en sintetizar los proyectos de las grandes corporaciones compatibles con los intereses de Alemania... Pedro Sánchez conoce “el consenso de Bruselas” de primera mano y lo asume como la única política posible

 "(...)  Quizás merezca la pena buscar una perspectiva más amplia haciendo referencia a la “operación Draghi”. Siempre sorprende Italia. Ver al “fascista” Salvini, a los “populistas” del Movimiento 5 Estrellas gobernar con los “corruptos” políticos de Berlusconi en sagrada unión con la casta política republicana, impacta. Los intelectuales sistémicos y los guardianes de lo políticamente correcto tendrán que aprender que los dispositivos del poder son los que delimitan y definen el peso real de las ideologías y los proyectos políticos. 

Los que mandan ponen de nuevo a uno de los suyos al frente de un gobierno (de amplísimo espectro) para restructurar por enésima vez un capitalismo en crisis permanente, domesticar a una sociedad que ya no se reconoce a sí misma y suspender la democracia en nombre de unas reglas económicas únicas y verdaderas. Bonapartismo de manual al servicio del capitalismo monopolista-financiero, la verdadera cara del populismo realmente existente. 

Italia siempre fue laboratorio estratégico y antecedente político para los países del sur de Europa. La “operación Draghi” enseña: 

a) que el alineamiento férreo con las instituciones de la Unión y sus directrices es la política, la única, de los poderes económicos y de las clases dirigentes; 

b) que las decisiones fundamentales se toman por un aparato tecnocrático especializado en sintetizar los proyectos de las grandes corporaciones y fondos de inversión compatibles con los intereses de una todopoderosa Alemania; 

c) La democracia tal como la hemos conocido está desapareciendo a marchas forzadas. Cada crisis ahonda la contradicción entre las lógicas de los poderes fuertes y los procedimientos constitucionales legitimados por la soberanía popular.

Pedro Sánchez conoce “el consenso de Bruselas” de primera mano y lo asume como la única política posible. Todo lo demás es secundario, incluido ya el Gobierno de coalición. 

La tarea ahora es la gestión de los fondos de recuperación, asegurar el trasvase de fondos públicos a las grandes corporaciones empresariales-financieras, realizar la reconversión tecnológica del aparato productivo industrial y de servicios, garantizando (Draghi dice) que los fondos no impidan la necesaria y urgente “destrucción creativa” de las empresas ineficientes y poco competitivas. 

Colocar en el centro los derechos de los asalariados y asalariados; poner fin a un modelo laboral basado en bajos salarios, en la precariedad y pretender, además, reforzar el Estado Social es algo que está bien como enunciado siempre que no se pretenda realizar en momentos de crisis. Más adelante. Ahora toca alinearse con la Comisión, disciplinarse en torno a ella. Europa lo exige. Continuará."           (Manolo Monereo, Cuarto Poder, 17/02/21)

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