"Durante semanas, las autoridades sanitarias han venido repitiendo que el embudo de las vacunas estaba en el suministro: se ponían tantas como llegaban y el ritmo no podía subir porque no había más.
Y los datos respaldaban esta afirmación. Tras los titubeos de los primeros compases, al final de cada semana se habían pinchado prácticamente todas las que se habían recibido. Pero ya no es así. Conforme fueron llegando más viales, especialmente desde que se incorporaron las remesas de AstraZeneca, la línea que marcan las dosis administradas queda cada vez más lejos de la de las recibidas.
Buena parte del problema es la organización. Ya no se trata de pinchar a grupos acotados, como eran las residencias o los sanitarios, fáciles de localizar y agrupar. Ahora la inmunización se ha extendido a más población, con los trabajadores esenciales y los mayores de 80 años, y el arranque no está siendo igual de diligente en todas las comunidades autónomas. (...)
El 23 de febrero (último día de datos homologables) se había puesto el 95,5% de las dosis de Pfizer, el 70,8% de las de Moderna y tan solo el 33,7% de las de AstraZeneca. (...)
Lo que sucede, en palabras de María José García, portavoz del sindicato de enfermeras Satse, es que hasta ahora se ha hecho “la parte más fácil”: “Estaban los residentes, que viven todos en el mismo sitio, y los sanitarios, que ha sido lo más rápido porque son fáciles de localizar en los propios centros donde se vacuna. Ahora, con los grandes dependientes a domicilio y los trabajadores esenciales, se complica. Los primeros, por logística: hay que ir a cada casa. Los segundos, por volumen”, señala.
Tanto García como Pablo Aldaz, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, coinciden en que el obstáculo principal no es hoy el del personal, sino la organización. García subraya que hay 17 realidades distintas en función de cada comunidad autónoma. (...)
Pero en cada comunidad la casuística es diferente. Incluso el orden de vacunación: aunque la estrategia es nacional, unas han solapado más que otras los grupos prioritarios o, incluso, han alterado el orden. (...)
En Galicia, la primera jornada fue “caótica”, según cuentan algunos trabajadores, ya que la demora del reparto de las vacunas procedentes de Santiago originó largas colas en los centros hospitalarios. Además, los sindicatos denunciaron que hubo profesores sin citar y sin embargo fueron convocados otros a los que la inyección de AstraZeneca nos les correspondía por edad. El sindicato mayoritario en la enseñanza gallega, CIG, ha denunciado “improvisación y desorganización”. (...)
En País Vasco están guardando la mitad de las dosis para el segundo pinchazo, lo que hace que no se utilicen todas. Allí, los sindicatos también han criticado la organización del proceso: un 53,2% de los facultativos consultados por el sindicato médico de Euskadi ha calificado de “pésima” la campaña y otro 26,9% la considera “mala”. Solo un 4,1% de los médicos dan un aprobado.(...)
En el caso de Madrid, que comenzó este jueves con los trabajadores esenciales en el estadio Wanda Metropolitano y con los mayores de 80 en los centros de salud, los sindicatos médicos y de enfermería han denunciado “improvisación y caos”. Aseguran que la Comunidad de Madrid les ha enviado listados de pacientes desactualizados, y que incluían en ocasiones fallecidos. Satse añade que esta comunidad sigue empleando jeringuillas con las que no se puede sacar la sexta dosis de los viales de Pfizer, con lo que se siguen desperdiciando dosis.
En el otro extremo, la Junta de Andalucía asegura que administra todas las vacunas que recibe, que no guarda para segundas dosis debido al mayor lapso que hay con las de AstraZeneca (hasta 12 semanas) y que esta misma semana se comenzará a vacunar a profesores en la treintena, después de haber comenzado con los de 55 años e ir bajando progresivamente la edad.
En otros países, como Alemania, ha habido un problema añadido: el rechazo de un buen número de personas a la vacuna de AstraZeneca por su menor efectividad en los ensayos clínicos. No parece ser el caso de España. Aunque se han dado casos concretos (...)
A doble dosis, harán falta 2,1 millones de pinchazos semanales en esos seis meses para lograr el objetivo, aunque serán menos, ya que a partir de abril, previsiblemente, comenzarán administrarse las vacunas de Janssen, que solo requieren una inyección, lo que aliviará el proceso. Lo que todavía no se conoce es de cuántas de estas dispondrá España. Todavía falta la aprobación del medicamento por parte de la Unión Europea, previsto entre el 8 y el 12 de marzo." (Pablo Linde, El País, 26/02/21)
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