"(...) Nos han mentido diciendo que jamás se aprobaría una vacuna que no tuviera todas las garantías de seguridad, o sea, que fuese 100 % segura. Y es mentira porque la vacuna, como cualquier otro medicamento induce una respuesta en el sistema inmunitario.
Esta respuesta, por muy equilibrada que sea, a la fuerza producirá reacciones exageradas en algunos individuos. Y por muy baja que sea la incidencia de efectos secundarios, cuando se vacuna a millones de personas en unos días, se producirán “muchos” casos, incluso muertes. Los gobiernos han tratado a la sociedad como infantes, los “comunicadores” la han tratado como potenciales enemigos de la ciencia y la razón, magufos y antivacunas en potencia irracionales.
El fetichismo tecnológico dominante ha hecho apostar por estrategias novedosas (RNA y adenovirus de chimpancé) cuyos efectos a medio largo plazo y en “el mundo real” se desconocen, en vez de virus atenuados u otras estrategias clásicas. La agencia europea, en su proceso privatizador, niega la financiación a vacunas más “razonables” como la finesa, pública, y aunque de DNA recombinante, era administrada con spray nasal.
Una estrategia más acertada al probablemente inducir mejor memoria celular y menos efectos secundarios. Pero lo de que sea una universidad la que produzca la vacuna es de comunistas. Mejor privaticemos la de Oxford-Astrazeneca, que misteriosamente los medios dejaron de llamar así.
Ahora algunos países, por razones que desconozco, deciden desoír a su agencia, la europea del medicamento, y sin información pública, sin evidencias deciden suspender temporalmente la vacunación, solo la de Astrazeneca.
Las consecuencias son dramáticas, y no sólo por el retraso en la vacunación que llevará a muchas muertes. Caos informativo. (...)
Es difícil pelear contra las teorías de la conspiración de la gente honrada cuando las vacunas de RNA de Pfizer y Moderna han producido algo más casos de trombos que la de Astrazeneca. ¿No será una guerra entre farmacéuticas?
De 17 millones de vacunados en la UE, se han notificado 40 casos de trombos. Menos que los causados por las pastillas anticonceptivas, pero claro, no es solo cosa de mujeres; menos que los que se producirían en esos 17 millones sin la vacuna.
Los gobiernos se están comportando como terroristas de la salud,
generando pánico, desconfianza, y alimentando el neofascismo trumpiano
del individualismo negacionista y las fake news. Porque son una fake new." (Ciencia mundana, 16/03/21)
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