"(...) La vida laboral de las 8.321 personas —entre funcionarios de carrera, interinos y demás personal—, que conforman este organismo ha dado un vuelco en los últimos 12 meses por la pandemia.
Tanto por volumen de trabajo —los 5.999 que se dedican a reconocer prestaciones tramitaron 23.126.297 expedientes en 2020, el triple que el año anterior por el auge de los ERTE—, como por la novedad de haberlo tenido que hacer durante los primeros meses de la pandemia desde sus hogares. Algo inédito en la historia de la Administración. “Ha sido como juntar todo el trabajo de 2018 y 2019”, matiza De la Torre.
Entre los meses de marzo y abril de 2020 se gestionaron más de tres millones de prestaciones. “En pocas semanas fuimos capaces de poner a 4.000 personas trabajando desde casa. No solo contestando a correos, sino reconociendo prestaciones por desempleo, con la complejidad que eso conlleva”, recuerda Gerardo Gutiérrez, director general del SEPE. “A mí me prestó un portátil mi hermana, y durante los primeros días recibía cerca de 1.000 correos electrónicos”, explica Yaiza Castilla, trabajadora del SEPE en la provincia de Las Palmas. “Yo aún sigo recibiendo llamadas en mi teléfono particular, que fue el que tuve que utilizar durante bastante tiempo”, se suma otro compañero de Cataluña, que prefiere no dar su nombre “para que no me metan en la lista negra”.
A la inflexibilidad técnica del sistema para sacar adelante las solicitudes se sumó la obsolescencia de los equipos informáticos. “Tienen una antigüedad media de 35 años y lógicamente no están preparados para hacer frente a semejante avalancha de trabajo”, incide Javier Hormigo, que trabaja desde hace 32 años en una oficina del SEPE en Cádiz.
“Es verdad que se intentó mejorar el sistema para absorber el trabajo de forma más rápida y que la gente pudiera cobrar, pero se produjeron una serie de problemas con algunos conceptos como las cuentas bancarias o el DNI que retrasó mucho el proceso. Yo todavía estoy corrigiendo errores de los meses de julio, agosto y septiembre”, amplía Castilla. Fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social aseguran que algunos de esos retrasos se produjeron por errores de las empresas. Hubo quien llegó a remitir las solicitudes de ERTE a otros departamentos como el de Sanidad.
Durante 2019, en el último ejercicio prepandémico, en España se tramitaron 366.273 expedientes de prestación contributiva por ERTE —la ayuda más voluminosa, a la que acompañaron otras siete prestaciones específicas para diferentes colectivos—, siendo Madrid el territorio en el que más se aprobaron (102.290). Entre los meses de enero y diciembre de 2020 fueron 15.583.725 (+41,5%), con Barcelona como la provincia que más autorizó (2.816.566).
Los expedientes de regulación temporal de empleo han sido el remedio para impedir que el cese de actividad de muchas empresas provoque un aluvión de despidos, y tras la última prórroga seguirán vigentes hasta el 31 de mayo. La “democratización de esta ayuda”, como recalcan en Trabajo, ha contribuido a extender el manto sobre compañías de distinto tamaño. “Se les ha dado una utilidad novedosa y está claro que los ERTE han venido para quedarse. Pero se ha corrido mucho y sin pensar en las consecuencias, y eso ha hecho que toda su gestión haya sido una locura”, mantiene Josetxo Gándara, responsable de Acción Sindical de CC OO en la AGE.
Según el registro interno del SEPE, sus trabajadores realizaron 120.000 horas extras incluidos sábados, domingos y los festivos de Semana Santa “para poder llegar a todas las personas en el momento que más nos necesitaban”, sostiene el director del SEPE. Unas dinámicas de trabajo que han extenuado a su personal. “Hemos dado de sí todo lo que hemos podido para sacar esto adelante, pero estamos cansados, estresados y angustiados. Como la situación no mejore el verano puede ser terrible”, lamenta Hormigo. Antes de la pandemia atendía entre 18 y 20 citas al día, hoy no baja de 40. (...)
Sin embargo, después de que el pasado 9 de marzo todos los ordenadores de las 710 oficinas repartidas por el país se vieran afectados por un virus informático
que los dejó fuera de servicio durante seis días, todavía hoy muchas de
ellas continúan sin recuperar la normalidad. “Aún hay aplicaciones
basadas en internet que no están operativas por motivos de seguridad
(supongo, ya que no nos han dicho nada del motivo), pero en general,
estamos operativos más o menos”, indica un funcionario.
“No hay riesgo alguno de no cobrar las prestaciones”, mantuvo 48 horas después del ataque la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. “Si antes ya nos costaba llegar ¿cómo lo vamos a hacer ahora?”, ironiza Castilla, que tras observar la situación del organismo en el que trabaja creó en abril la plataforma Movimiento SEPE, que reúne a 1.000 trabajadores, para reclamar mejoras. Además, pertenece a la Unión Sindical Obrera (USO) —de pequeño calado en la Administración—, único sindicato que ha convocado dos jornadas de huelga a comienzos de esta semana en protesta por la situación del organismo. “Lo hacemos para que haya una reacción y podamos ofrecer un servicio de calidad a la ciudadanía”, asegura. (...)
Un total de 4.008.789 personas terminaron el mes de febrero en situación de desempleo, y 899.383 trabajadores en un ERTE
—entre Madrid y Barcelona acumulan casi un tercio—, según datos de
Seguridad Social. “Si las empresas no aguantan y terminan por hacer un
ERE el sistema volverá a saturarse”, pronostica Hormigo." (Gorka R. Pérez, El País, 04/04/21)
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