4.5.21

Alrededor de una cuarta parte de los americanos dice que probablemente o con toda seguridad no van a vacunarse. Son, ante todo, votantes republicanos... El porcentaje de votantes con reticencias, además, es mayor en los lugares donde Trump ganó por mayor margen el año pasado... Trump ha politizado las vacunas... y las redes sociales están plagadas de informaciones falsas y conspiraciones contra la vacuna... o sea, el sector trumpista del partido republicano poco menos que intentando matar a sus propios votantes

"(...) Ahora mismo, en casi cualquier lugar del país, es posible recibir inmunizaciones sin cita previa, de forma completamente gratuita. Estados Unidos puede vacunar a todo aquel que lo desee, pero muchos americanos han decidido no recibir el pinchazo.
¿Qué está sucediendo?

Los sondeos, en este caso, son muy consistentes. Alrededor de una cuarta parte de los americanos dice que probablemente o con toda seguridad no van a vacunarse. La composición política y geográfica de este grupo es, además, muy, muy clara. Son, ante todo, votantes republicanos (...)

El porcentaje de votantes con reticencias, además, es mayor en los lugares donde Trump ganó por mayor margen el año pasado, y la correlación se mantiene a nivel de condado (...)

Cuando empezó la campaña de vacunación en diciembre, muchos observadores advirtieron de que podíamos esperar diferencias en vacunación según raza, hablando de la tradicional (y justificada) desconfianza de muchos afroamericanos hacia el sistema médico del país. No ha sucedido; las diferencias son estrictamente partidistas, no raciales (..)

Viendo estas cifras, uno no puede más que primero clamar al cielo por la estupidez colectiva de un nutrido grupo de cretinos que viven en este país, y segundo empezar a buscar las causas detrás de esta divergencia.
Los orígenes de la reticencia

Tradicionalmente, el sentimiento antivacunas en Estados Unidos era cosa de dos grupúsculos más o menos diferenciados. Por un lado, una facción pequeña pero vocal de progres / hippies trasnochados que o querían todo natural o no se fiaban de las farmacéuticas. Este era el motivo por el que lugares como Google o Linkedin han sufrido mini- epidemias de sarampión en tiempos recientes, o como Disneylandia tiene brotes similares de vez en cuando. Por otro lado, tenías una variedad de colectivos religiosos, casi todos pequeños, que insistían en no ser inmunizados.

Ambas minorías eran pequeñas, pero crecientes, hasta el punto de que las autoridades de salud pública en muchos estados estaban empezando a pedir medidas drásticas para revertir el número creciente de niños sin vacunar. Esta misma semana, sin ir más lejos, Connecticut aprobó abolir una exención que permitía a los padres matricular a sus hijos en colegios públicos sin vacunar alegando motivos religiosos, con manifestaciones multitudinarias a las puertas del capitolio incluidas.(...)

Lo que vemos en los sondeos arriba, sin embargo, no son grupitos de chiflados que sólo comen lechuga orgánica o aceptan curas recogidas en la biblia. Son un montonazo de gente. Y el motivo, para variar, es la dichosa palabra que empieza por “p”.
Politizando el final de la pandemia

Las vacunas se han politizado. Durante todo el año pasado, un sector importante del partido republicano, encabezado por el presidente, se dedicó a dudar sobre la severidad de la pandemia y a minimizar sus riesgos y consecuencias. El jefe del ejecutivo, de forma completamente inexplicable en cualquier planeta normal, dedicó gran parte de su tiempo no ya a contradecir sino a pelearse abiertamente con sus propios expertos en salud pública. Y eso era en los días buenos en los que no recomendaba beber lejía para combatir el virus en una rueda de prensa televisada.(...)

Aunque fue la administración Trump la que impulsó el desarrollo de las vacunas, el presidente saliente se ha negado repetidamente a hacer campaña en favor de la inmunización. Trump incluso llegó a vacunarse en secreto antes de salir de la Casa Blanca, y no ha hecho ninguna aparición pública este año centrada en promover lo que fue sin duda el mayor logro de su mandato.

 Muchos dentro de su propio partido han expresado abiertamente su escepticismo a ser vacunados - y no sólo los flipados de siempre estilo Marjorie Taylor-Greene, sino senadores que deberían ser medio sensatos. Si os preguntáis por qué el discurso de Biden ante el congreso esta semana (habrá artículo sobre ello en algún momento, si tengo tiempo) fue ante una cámara de representantes medio vacía, es porque una cuarta parte de legisladores han rechazado ser vacunados.

El problema añadido, además, es la constelación mediática conservadora. Las redes sociales están plagadas de informaciones falsas y conspiraciones contra la vacuna; Fox News está también haciendo el trabajo de siempre intoxicando a su audiencia; y cretinos como Joe Rogan y otros podcasters conservadores se han echado al monte con ello.(...)

De momento, las autoridades están haciendo lo que pueden, intentando convencer a líderes respetados en la comunidad (pastores evangélicos, alcaldes, pequeños negocios) para poco a poco cambiar la opinión de los que dudan. Una cuarta parte del país quizás no parezca demasiado, pero en muchas zonas rurales podemos encontrarnos con poblaciones con un 50% de gente sin vacunar, una quinta ola de COVID, y un virus mutando para evitar la inmunidad de las vacunas.

Si Trump fuera un hombre medio decente estaría dando vueltas por todo el país como un poseso animando a la gente a vacunarse. Lo que tenemos, en cambio, es el sector trumpista del partido republicano poco menos que intentando matar a sus propios votantes.(...)"                    (Roger Senserrich, Four Freedom, 01/05/21)

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