6.5.21

El giro de Biden en EE UU anuncia un intento de la clase dominante de entrar en una fase “pos-neoliberal”... busca un aumento de la demanda interna, sin fortalecer los servicios públicos, con inyecciones de dinero a las familias. El trasfondo es una crisis de hegemonía de EE UU a nivel global y una tremenda crisis social y política a nivel interno... la cuestión es si es reproducible en los países del capitalismo periférico como España

"Mi impresión es que las últimas semanas estamos viendo una serie de procesos todavía incipientes que van a tener gran importancia. (...)

Se expresan en EE UU, pero también en las elecciones madrileñas. Pero creo que son significativas y que debemos prestar atención. Las he sintetizado en siete notas breves.

1) El giro de Biden en EE UU anuncia un intento de la clase dominante de entrar en una fase “pos-neoliberal”. Cuidado con confundir eso con un proyecto anti-neoliberal, como pudo ser Syriza en su momento: no hay rupturas en el terreno del orden político ni del control social de la burguesía sobre la sociedad, pero hablamos de un plan que parece indicar una fuerte inversión publica para adaptar el tejido productivo a la predominancia de la logística, en el sentido de nuevas infraestructuras, utilizando una retorica verde.

También busca un aumento de la demanda interna, sin fortalecer los servicios públicos, con inyecciones de dinero a las familias. El trasfondo es una crisis de hegemonía de EE UU a nivel global y una tremenda crisis social y política a nivel interno. (...)

EE UU es el gran laboratorio de la crisis histórica del capital y tenemos que seguir el proceso con atención.

2) Es ingenuo creer que este intento de recomposición capitalista no tendrá efectos en el imaginario político global; la cuestión es si es reproducible en los países del capitalismo periférico (...)

3) El Estado español no está al margen de esos procesos. Ya hemos visto al gobierno progresista tratar de acoplarse a la “ola Biden”, aunque es obvio que carece de margen y de voluntad política para iniciar una recomposición del capitalismo hispano en esa dirección. Está por ver si Biden lo logrará, pero España es un país periférico, sujeto a una normativa de la UE que sanciona el rol de cada país, con unas funciones específicas y una forma de relación entre Estado y economía muy encorsetadas.

La pregunta por tanto es: ¿Es posible un intento de acoplarse al capitalismo pos-neoliberal que propone Biden (dejando abierta la posibilidad de que Biden no llegue ni siquiera a concretar sus anunciados planes) en España?

4) Sin embargo, lo que sí que estamos viendo en España es un delineamiento político similar al de EE UU. Dos grandes bloques: uno profundamente reaccionario y neoliberal, otro progresista y pos-neoliberal. Ambos se mueven dentro del horizonte del capital, con varias tendencias en su interior. Con apoyos sociales diferentes y una relación distinta con las clases. Se cohesionan frente al otro, pero tienen diferencias internas. (...)

6) Me temo que esto abre una nueva etapa, también en España. En Madrid hemos visto claramente esa nueva delimitación. Un bloque reaccionario (PP, Vox) contra un bloque progresista (PSOE, MM, UP), con las características que he planteado más arriba. Ambos cuentan con sus extensiones en la sociedad civil: en el caso del bloque progresista, sindicatos, sectores de los movimientos sociales, etc.

Hay matices, pero una orientación de fondo compartida. La batalla es durísima en el terreno político: el bloque reaccionario es virulento, agresivo, utiliza a los aparatos del Estado sin piedad. Eso es un peligro para los derechos democráticos. Pero en el terreno de la economía, las clases dominantes están tranquilas. No hay turbulencias. La guerra política no se correlaciona con la guerra social. (...)"                       (Brais Fernández, El Salto. 03/05/21)

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