"(...) Problema global de la vacunación
Cuando hablamos de la recuperación de la idea de comunidad pensamos, también, en términos globales. No sólo necesitamos que esté vacunado el último compatriota sino, por las características propias de una pandemia, necesitamos que la vacuna llegue a todos los que son susceptibles de enfermar. Las fronteras de la comunidad aquí son, como con el cambio climático, las fronteras del mundo.
Es una emergencia. (...)
Los ojos ahora se dirigen a la India, hace unos meses a Brasil y Sudáfrica y dentro de unas semanas lo harán a algún otro lugar. En ningún momento de nuestra historia reciente nos había interesado tanto el estado de salud de las poblaciones de otros países tan alejados del nuestro. El mantra de "nadie está a salvo si no estamos todos a salvo" ha pasado de lo teórico y difuso a lo concreto y muestra que el bienestar de nuestra comunidad depende mucho de la capacidad que tengamos como sociedad de garantizar el bienestar del conjunto de la población mundial.
A corto plazo, ese bienestar pasa por una palabra: vacuna. "Vacunas para todos" es no solo el lema que nos puede permitir dejar de pensar en la aparición de nuevas variantes del SARS-CoV-2 que puedan escapar a la efectividad de las vacunas disponibles, sino que es, también, el lema que puede lograr frenar el impacto que la pandemia está teniendo en los países de rentas bajas, donde los indicadores de malnutrición, cobertura vacunal o seguimiento del embarazo están empeorando de forma rápida. (...)
No es generosidad, es interdependencia. No es solo justicia, es sentido común.
Lo que proponemos:
Hemos logrado desarrollar vacunas efectivas y seguras en un tiempo récord, y lo hemos hecho a lomos de conocimiento generado con una importante cantidad de fondos y recursos públicos. Ahora bien, en la situación actual esto puede no servir de nada si no se logra que las vacunas lleguen a todo el mundo. No solo a todo el mundo dentro de nuestras fronteras, sino a todas las personas del planeta.
Las patentes de las vacunas desarrolladas frente a la covid-19 son, a día de hoy, una barrera que nos separa del acceso global a las vacunas. No es la única barrera, pero sí una muy importante. La capacidad industrial para desarrollar las vacunas, una vez liberada la patente para su libre producción, se plantea como otro de los obstáculos, aunque ya existen iniciativas de reclutamiento de tecnologías, recursos e instalaciones donde poder aumentar la capacidad de producción.
Sin embargo, la lucha por la suspensión de la patente no puede ser un cliché tras el cual parapetarse. El objetivo no es suspender patentes, sino asegurar que toda la población mundial se vacune en el menor intervalo de tiempo posible. Creemos que la suspensión de las patentes es una vía que puede ser ágil y que, en el contexto actual, difícilmente tendría efectos negativos sobre las dinámicas de I+D+i dada la excepcionalidad de la situación y el impacto sobre la economía global que tiene mantener estos niveles de riesgo durante muchos meses; sin embargo, otras alternativas que busquen incrementar la producción, la distribución y reducir el margen de beneficio empresarial, podrían plantearse como una opción válida siempre y cuando se garantizara al 100% la vacunación del conjunto de la población mundial sin barreras.
Ahora mismo la pelota está en el terreno de juego de los países de rentas medias-altas y altas. India y Brasil ya lanzaron su propuesta inicial y aún la Organización Mundial del Comercio debe posicionarse al respecto. Durante las próximas semanas, el Gobierno de España tiene la oportunidad y el deber de liderar esta postura en favor de la suspensión temporal de las patentes y la garantía de la vacunación rápida a nivel global en diferentes ámbitos: el Consejo de Europa, la Asamblea Mundial de la Salud o la Cumbre de la Organización Mundial del Comercio.
La gestión de esta pandemia podría ser sólo el ensayo de retos mayores que están por llegar, de la robotización y la crisis del estado del bienestar asociado al empleo, al cambio climático y sus turbulencias sociales, dificultades económicas y migraciones asociadas. Todos estos retos tienen algo en común: el mercado no tiene solución para ellos que no sea una huida hacia delante de patas cada vez más cortas y que lo carga todo en nuestra salud y en la cuenta de las siguientes generaciones.
Todos estos retos nos van a exigir profundas innovaciones y
transformaciones que fortalezcan nuestra densidad comunitaria y
nuestros valores igualitaristas y de empatía, en sociedades civiles
fuertes y no cuarteadas por la precariedad y la fragmentación y ausencia
de tiempo, y con Estados inteligentes, dinámicos, fuertes y sometidos
al control democrático de la ciudadanía. Sólo así estaremos en
disposición de convertir nuestras fragilidades e inseguridades del
presente en un futuro deseable. La liberación de las patentes para que
la vacunación sea global sería la primera prueba de que hemos entendido
que nadie se salva solo y actuamos en consecuencia."
(Íñigo Errejón . Diputado en el Congreso por Más País, Javier Padilla . Diputado en la Asamblea de Madrid por Más Madrid, Público, 04/06/21)
No hay comentarios:
Publicar un comentario