"Cerca del 46% de las mudanzas que se han producido en el área metropolitana de Barcelona entre los años 2014 y 2019 son producto de un "desahucio invisible". Esta es una de las principales conclusiones del informe 'Impactos sociales del mercado de alquiler', elaborado por La Hidra Cooperativa, la Agencia de Salud Pública de Barcelona y el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona ( UAB), en colaboración con el Sindicato de Inquilinos y Inquilinas.
El informe reconoce como "desahucios invisibles" todas aquellas mudanzas producidas por subidas del precio del alquiler, por la no renovación del contrato sin justificación o condiciones deficientes de la vivienda. Según La Hidra Cooperativa, conocer y contabilizar estos fenómenos es importante, ya que los datos oficiales sólo detectan los desahucios derivados de órdenes judiciales, pero las expulsiones o mudanzas forzosas no salen en las estadísticas.
Uno de cada dos hogares ha sufrido acoso inmobiliario en el área metropolitana de Barcelona, según recoge el informe. Entre las personas encuestadas, este acoso se ha expresado principalmente cuando el propietario del inmueble se ha negado a reparar o arreglar deteriorado importantes de la vivienda.
Por otra parte, ocho de cada diez personas destinan más del 30% de los ingresos al alquiler. Como señala La Hidra Cooperativa, se habla de estrés financiero "aceptable" cuando se destinan un máximo del 30% de ingresos al alquiler. En el caso de los hogares que han participado en la encuesta, un 29% tienen un estrés financiero alto.
La inseguridad residencial, provocada por un incremento del porcentaje de ingresos destinados al alquiler, afecta también a la salud de las personas, sobre todo de mujeres y niños. Un 24,2% de las mujeres y un 17,2% de los hombres que tienen un estrés financiero elevado declaran tener una salud percibida regular o mala.
Por contrapartida, la participación colectiva en movimientos sociales a favor del derecho a la vivienda conlleva más bienestar para las personas con una alta inseguridad residencial. Según los datos del informe, participar en el Sindicato de inquilino ha sido una experiencia determinante para las personas involucradas, no sólo para conocer sus derechos, sino también por los efectos positivos que tiene darse cuenta de que no se trata de un problema individual, sino colectivo. Vivir de alquiler es sinónimo de vulnerabilidad
Las entidades y organismos que han participado en la elaboración del informe concluyen que, en las condiciones actuales, vivir de alquiler es sinónimo de vulnerabilidad. Uno de los elementos que más se destacan en el estudio es la existencia de un nivel muy elevado de inseguridad residencial en el área metropolitana de Barcelona.
Entre las recomendaciones que hacen en el informe se encuentra la promoción de una "seguridad de tenencia", es decir, que los alquileres se finalicen sólo por razones justificadas. Además, también se pide reforzar el papel de las organizaciones que promueven los derechos de las personas que viven de alquiler y regular el mercado de la intermediación.
El informe se ha elaborado a partir de más de 2.000 encuestas realizadas en Barcelona y otros municipios metropolitanos. El objetivo del estudio era aportar datos sobre las condiciones de vida de los hogares arrendatarios y los impactos del mercado de alquiler durante el ciclo que va del año 2014 en 2019, al que los precios del alquiler aumentaron sin precedentes en el área metropolitana." (Social.Cat, 06/07/21)
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