4.8.21

Errejón: o vamos a un escenario en el que, o las sociedades recuperan, con Estados fuertes, la posibilidad de planificar el futuro y democratizar sus economías y sus relaciones sociales, o vamos a un escenario de guerra de todos contra todos por unos recursos que además son finitos No hay soluciones neoliberales al cambio climático. La única solución pasa por movilizar muchos recursos bajo el comando estratégico de una dirección estatal, que tiene que planificar a largo plazo...

"(...) Hay sectores, no solo de peronistas conservadores u ortodoxos, sino peronistas progresistas, algunos kirchneristas, que plantean que las demandas de tipo ecológicas impiden las posibilidades de desarrollo nacional. ¿Qué pensás?

Yo he tenido esas posiciones. En un momento dado empiezo a tener una evolución intelectual por la cual asumo tres ideas. Una: las posibilidades de re-industrialización en el siglo XXI pasan por la re-industrialización verde. Pasan por las nuevas energías, por el transporte y la movilidad eléctrica, pasan por otras formas de agricultura. […]

Y esas transformaciones requieren mucho trabajo, mucho desarrollo tecnológico, nuevas industrias. Y además creo que los países del Sur, y nosotros somos un país del Sur en relación con el norte europeo, lo tenemos que asumir… Es que en España si no lo hacemos nosotros lo van a hacer los alemanes. […] Vuelve a ser una cosa de soberanía industrial y soberbia tecnológica. No tengo un d

iscurso ecológico como naif, antieconómico, o que está al margen de las relaciones de poder entre los países. Al revés, es que creo que la palanca verde es una palanca para industrializar nuestras naciones y para construir justicia social.

Y voy con la segunda idea, que va con lo de la justicia social, y es que los efectos de la crisis climática, las enfermedades, la obesidad por la mala alimentación, los sufren fundamentalmente los más pobres.

Básicamente vamos a un escenario en el que, o las sociedades recuperan, con Estados fuertes, la posibilidad de planificar el futuro y democratizar sus economías y sus relaciones sociales, o vamos a un escenario de guerra de todos contra todos por unos recursos que además son finitos. Guerra de todos contra todos por el agua, por el aire limpio.

Guerra de todos contra todos por las energías. Y esa guerra de todos contra todos es una distopía en la que las oligarquías van a pasar por encima de quien haga falta para acumular lo que puedan. Frente a eso yo creo, honestamente, que además de que sea una necesidad imperiosa la transición ecológica, es una inmensa palanca. Es una gran oportunidad cultural.

Te lo voy a decir en broma: es la manera de ser anticapitalista y ser cool, ser moderno. Porque el problema ecológico le plantea unos retos al modo de desarrollo neoliberal que no puede afrontar. No hay soluciones neoliberales al cambio climático. La única solución pasa por movilizar muchos recursos bajo el comando estratégico de una dirección estatal, que tiene que planificar a largo plazo. […]

Entonces me pongo a leer sobre ello y me parece que, incluso en lo hipster, hay una especie de señal cultural y estética de una necesidad de vuelta a los orígenes. Como si todo el mundo se hubiera dado cuenta de que vivimos vidas en las que todo lo que era placentero, todo lo que nos gustaba, se está perdiendo. […]

Nosotros hemos abierto una verdadera discusión nacional en España, con la reducción de la jornada laboral y con lo de la salud mental. Son asuntos de la vida cotidiana que están haciéndole una enmienda a la totalidad del modelo con el que vivimos. Digamos que estamos planteando algo muy radical, que para mí viene como del primer movimiento obrero, que es que tenemos derecho a ser felices, y eso es algo que se entronca también con cierta tradición del peronismo. Tenemos derecho a ser felices.

El primer movimiento obrero no pide ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de ocio solo porque sea justo. Es que está reivindicando algo, que es lo más hermoso, que es que los obreros tienen alma, tienen derecho a dormir, a quedarse hasta tarde en la cama los domingos, tienen derecho a ir al teatro o a disfrutar del campo. (...)" 

(Entrevista a Íñigo Errejón, Federico Vázquez, Le Monde Diplomatique, agosto, 2021)

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