8.10.21

“España ha perdido tal capacidad industrial que no tiene garantizado los suministros básicos”

 "(...) Los trabajadores de SEAT impulsan la fabricación de respiradores en su empresa. El gobierno aprueba un decreto para facilitar la contratación en el campo… ¿Cómo lo ve…?

Son señal de muchas cosas. Primero que España ha perdido tal capacidad industrial que no tiene una garantía de suministros básicos para hacer frente a las necesidades de una pandemia como esta. Esto merece una política estratégica en cuanto salgamos de esta, sobre cómo garantizar un tejido industrial exigible para contingencias sanitarias y de otro tipo. Europa no puede permanecer al margen de ese debate, porque se abre un cambio de paradigma después de décadas de deslocalización de las industrias. El colapso de las cadenas de valor requiere tomar medidas tras la crisis. 

Y por otro lado, en efecto, el hecho de que se restrinja la movilidad de trabajadores extranjeros nos ponía en dificultades para afrontar las campañas agrarias, lo que podía llevar a falta de suministro o encarecimiento de alimentos básicos en un momento tan delicado como este. Yo pensé que iba a haber filas de patriotas de la ultraderecha para trabajar voluntariamente en el campo y no tener que proceder a la renovación automática de permisos de trabajo de personas migradas, pero no…

 Es cierto, se han tenido que tomar medidas excepcionales para facilitar el trabajo de personas que están cobrando el desempleo en el campo. Hemos presionado para que estos salarios se abonen con transparencia y en una cuenta corriente para evitar que el empresariado se apropie por la vía de los hechos de una parte de esas cuantías. Exigimos el pago de los salarios de convenio y siempre por encima del SMI. Y hubiéramos añadido la regularización de situaciones de migrantes hoy en día irregulares, que se podía haber hecho con suma facilidad y evitaría que o se queden sin trabajar o lo hagan en la economía sumergida. No compartimos en absoluto las formas en que ha actuado aquí el Gobierno.  (...)

¿Considera que hay un consenso social sobre cuestiones como que no podrá haber recortes en sanidad como una de las principales enseñanzas de esta crisis?

Debiera haberlo pero no me engaño demasiado. Cuando pase este drama se va a producir una descarnada pugna ideológica y política. Las élites no van a dejar que cale fácilmente la idea de que necesitamos más Estado en la economía, más y mejor sector público, una revisión a modo de auditoría sobre cómo han funcionado los servicios de atención a las personas, tanto públicos como concertados y privatizados, para extraer conclusiones. Todo eso lleva necesariamente a un debate sobre la fiscalidad y la distribución de la renta. El neoliberalismo debiera ser enterrado definitivamente tras esto, pero no va a dar la batalla por perdida, ni mucho menos. Obsérvese el discurso económico de Vox, que es la derecha que no se molesta en disimular, en las convalidaciones de decretos en la sesión del Congreso, Tras su carroñerismo político habitual, si uno se queda en las cuestiones económicas, están en el día después. En salvar a las élites, en su caso además a las más parasitarias e improductivas.  (...)

Cuál es su posición respecto a los «pactos de reconstrucción» o “nuevos Pactos de la Moncloa”. ¿Deberían abordarse desde la redistribución de la riqueza frente a «socializar las pérdidas» a través del Estado?

Creo que es necesario un pacto de Estado para la reconstrucción social y económica de España. Tiene que ser político, social e interinstitucional. Con los pactos de la Moncloa no caben muchos paralelismos, más allá de la voluntad política de consenso. Pero en el contenido no tienen nada que ver. Aquello fue un pacto económico para facilitar una transición política, con hiperinflación y un estado sin capacidad fiscal y pésimos servicios públicos. Fue un acuerdo de ajuste interno (que finalmente fue básicamente de ajuste salarial) a cambio del germen de una fiscalidad más moderna y un embrión de los servicios públicos que se fueron abriendo paso en los 80.

 Hoy el riesgo es de deflación, con alto paro y necesidad de impulsar la demanda y estimular la economía ante un parón por causas ajenas a ella misma. Con un cuadro macroeconómico muy deteriorado y con una nueva visión -espero- sobre el valor de lo común, lo público y lo colectivo, que debiera generar el consenso en términos interesantes desde un punto de vista progresista. Esa es su fortaleza y debilidad. La debilidad me refiero, obviamente, porque no soy optimista respecto a la actitud de la derecha política. Nunca ha habido un pacto con la derecha en la oposición, y más difícil aún para afrontar medidas que distan mucho de su dogma económico.

Respecto al sector financiero, no me quedaría ahí (que obviamente hay que exigirles que se corresponsabilicen de la situación tras haber sido rescatados desde presupuestos públicos). Creo que no van a pasar muchas semanas hasta que se empiece a hablar del rescate y la nacionalización de empresas y sectores que no están en condiciones de abordar un parón largo de actividad, son estratégicos y bandera de varios países.  (...)"                       (Entrevista a Unai Sordo, secretario general de CCOO, De Verdad Digital, 1604/20)

No hay comentarios: