"El 1 de noviembre comenzó en Glasgow (Reino Unido) la COP26 (las siglas COP en inglés se refieren a la Conferencia de las Partes). Allí se han reunido los casi 200 países que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. (...)
En
estos acontecimientos se aprecia el tono de unanimidad y consenso que
caracteriza al poder y el recurso a sus promesas para tranquilizar a la
ciudadanía. Además, en el caso del cambio climático el mensaje es el de
corresponsabilizar por igual a todos, países pobres o ricos, ciudadanos
multimillonarios del primer mundo o parias del Tercer Mundo, de la
situación en que se encuentra el planeta.
Países y personas
En
los debates siempre se aborda la disminución de las emisiones por
países, se habla de diferentes emisiones entre unos países y otros, pero
las diferencias no son entre países, son entre ciudadanos. Ya analizamos en Sputnik la diferencia de emisiones entre ricos y pobres.
Por
ejemplo, Bill Gates, uno de los defensores del medio ambiente más
destacados del mundo, realizó 59 vuelos en 2017, cubriendo una distancia
de alrededor de 343.500 km. Gates viajó más de ocho veces por todo el
mundo, generando más de 1.600 toneladas de gases de efecto invernadero.
Según
un estudio del investigador sueco Stefan Gössling, multimillonarios
como Bill Gates, Mark Zuckerberg o Paris Hilton emiten con sus vuelos
más de 10.000 veces más que un ciudadano medio.
Un informe
de OXFAM del año 2020 revela que el 1% más rico de la población mundial
ha sido responsable de más del doble de la contaminación por carbono
que los 3.100 millones de personas que conforman la mitad más pobre de
la humanidad durante un período de 25 años en el que las emisiones han
alcanzado niveles sin precedentes. El 5% más rico de la población
mundial es responsable de más de una tercera parte del incremento total
de las emisiones.
Energía de las criptomonedas
Es
decir, son los ricos los que están destruyendo el planeta. Otro dato.
Según el Bitcoin Electricity Consumption Index de la Universidad de
Cambridge, se estima el mercado de las criptomonedas en bitcoin consume
aproximadamente 143 teravatios por hora (TWh) de electricidad al año,
más que muchos países y alrededor del 0,65% del consumo mundial de
electricidad. Una comparación realizada por Visual Capitalist muestra también que consume mucha más energía que algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo.
En
comparación, Noruega consume unos 124 TWh de electricidad, mientras que
Chile consume 74 TWh anuales. De hecho, si el bitcoin fuera un país,
sería la 27ª nación con mayor demanda energética del planeta.
Y
es que uno de los aspectos más llamativos de las monedas digitales es
la cantidad de electricidad necesaria para que las transacciones de
compraventa se puedan llevar a cabo. En estas, que se realizan a través
de un proceso conocido como minería, internautas voluntarios registran
los movimientos del mercado de forma descentralizada gracias a la
tecnología Blockchain.
Es
este el proceso causante de que el consumo de energía del bitcoin sea
superior al de muchos países industrializados. Podemos imaginar que el
consumo de energía de millones de ciudadanos empobrecidos del mundo
nunca llegará a alcanzar el consumo de energía del negocio de los
bitcoins.
Cien compañías, las más contaminantes
Y si hablamos de empresas, el informe The Carbon Majors
señala que tan solo cien compañías son responsables de más del 70% de
las emisiones de GEI globales lanzadas a la atmósfera en el período
1988-2015. Es más, solo las primeras 25 compañías están detrás de la
mitad de las emisiones.
Sin
embargo, en la COP26 de Glasgow no se habla de ni de esas empresas, ni
de bitcoins, ni de multimillonarios como responsables del calentamiento
global, señalarán a países y harán promesas que no se cumplirán porque
no se atreverán a señalar a los culpables.
Los líderes del G20 reunidos en Roma el 31 de octubre acordaron mantener
el techo del calentamiento global en 1,5 grados. Unos gobernantes que
no son capaces de limitar los beneficios de las compañías eléctricas ni
el precio de la electricidad para sus ciudadanos, que no han sido
capaces de frenar las corrupciones y crisis bancarias, dicen que han
aprobado en su reunión cuál será la temperatura del planeta.
Es todo tan hipócrita que en la cumbre de Glasgow se han comprometido a "detener y revertir" la deforestación en 2030, lo mismo a lo que se comprometieron en 2014, y en verano de 2021 se ha batido el récord de deforestación del Amazonas.
A la cumbre del clima en jets privados
Precisamente unos líderes que llegaron a la cumbre del clima en 400 jets privados, según informó Daily Mail,
Jeff Bezos, el fundador de Amazon, fue en un avión Gulfstream de más de
60 millones de euros, el príncipe Carlos habría llegado en un jet MOD,
Joe Biden se presentó con una flota de cuatro aviones, el helicóptero
Marine One y una enorme caravana que incluye el blindado que llaman The
Beast y numerosos vehículos SUV (los automóviles urbanos con aspecto de
todoterreno que llevan los adinerados).
Incluso
el primer ministro británico, Boris Johnson, decidió ir de Londres a
Glasgow en avión y el príncipe Carlos en un jet, en lugar de ir en unas
horas en tren.
Cadáveres ecológicos
Y
mientras tanto intentan convencer a la gente de sencilla que están
contaminando el planeta hasta cuando se mueren. Para actuar contra las
emisiones, algunas autoridades estudian el diseño de ataúdes ecológicos
para las incineraciones. Y como parece que la incineración de un cuerpo
humano emite
27 kilos de CO2 a la atmósfera, proponen la criogenización o hidrólisis
alcalina para que no emita gases a la atmósfera. También proponen
entierros con los cadáveres deshidratados para que su descomposición no
deje huella ecológica.
Total, que los ricos pueden vivir viajando en su jet, pero los pobres destruyen el planeta muriéndose." (Pascual Serrano, Sputnik, 04/11/21)
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