"Este sábado se reunieron en València las dirigentes políticas Ada Colau, Mónica García, Mónica Oltra, Yolanda Díaz y Fátima Hamed en un acto que buscaba la lanzar una imagen de unidad entre el liderazgo femenino de la izquierda y manifestar que hay otras formas de hacer política.
(...) a la pregunta de la moderadora sobre cuáles creía que deberían ser las prioridades de esta 'otra política', la diputada de la Asamblea de Madrid Mónica García señalaba que todas las presentes coincidían en querer “hacer política de la vida cotidiana, bajar esa política estruendosa y ruidosa a una política común, de la gente, de los problemas, haciéndonos cargo de los dolores, los anhelos y las expectativas” de los ciudadanos. (...)
Durante su intervención, Díaz lanzó el dato de que “la mitad de los asalariados y asalariadas de nuestro país sufren alguna forma de precariedad”, un porcentaje que a su juicio es “síntoma de una sociedad enferma, precaria, en la que se impide de facto que la gente pueda desarrollar vidas dignas”
(...) la ministra de Trabajo subrayó que “toda la política tiene que ser política climática”, y a su vez toda la política climática debe tener la vida y los cuidados “en el centro”, de tal manera que se mire la economía “de una manera completamente diferente” porque en su opinión “sí se puede cambiar la vida de la gente”, una declaración de intenciones que Díaz tratará de trasladar a su potencial postulación a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. Ya al inicio del evento destacaba que “la gente en la calle está esperando cosas diferentes” y que la convocatoria es “el comienzo de algo que va a ser maravilloso”.
(...) Díaz destacó que una de las virtudes de las presentes es que son “creíbles”, y eso es “lo que necesita la gente, cierta confianza y también ilusión”, porque a su juicio “no se tienen ideas y no se tiene lo más importante, un proyecto de país”, y al respecto consideró que “aquí tenemos un proyecto de país”. (...)" (Miguel Ángel Valero, El Salto, 13/11/21)
"(...) La mayoría de ellas, reconocen sus colaboradores, tuvieron que afrontar "resistencias muy duras" por parte de sus propias organizaciones políticas para estar presentes en el acto. "Somos mujeres libres" dijo entre aplausos Yolanda Díaz. "No vamos a pedir ni permiso ni perdón", advirtió Mónica García. Tras el acto, ninguna de las personas de los gabinetes políticos que se habían afanado en aplacar las expectativas del encuentro se esforzó ya en disimular el impacto de lo sucedido en València. "Esto es el principio de algo y es muy ilusionante", reconocía ya en la calle otro cargo público que acudió a la cita. (...)
Díaz fue esbozando en los últimos meses una hoja de ruta con cuentagotas: un
proyecto que trascienda a Unidas Podemos, que sea más amplio y diverso y
en el que ni siquiera los partidos o las siglas tengan un especial
protagonismo. En definitiva, algo parecido a desandar el desmoronamiento del bautizado en su día como el espacio del cambio y sus confluencias.
La carta de presentación ha sido en València y ya cuenta con la rúbrica
de Mónica García, Mónica Oltra, Ada Colau y Fátima Hamed Hossain. (...)" (José Enrique Monrosi, InfoLibre, 13/11/21)
"(...) unos liderazgos asentados con un marcado perfil feminista, tanto en las formas como en el fondo. Unas formas que pasan por reivindicar la escucha, el diálogo, la capacidad de construir acuerdos desde el disenso e incluso la naturalidad de sentir nervios ante el camino político que inician ahora las cinco.
(...) el mensaje trasladado ha girado en torno a un concepto concreto, el proyecto de país. Una idea que pretende alejarse de las siglas e incluso del tradicional eje político izquierda-derecha, pero que queda pendiente de concretar para futuras entregas.
(...) Lo que sí existe es un aumento de la competitividad gracias al relevo en el liderazgo de Pablo Iglesias en la figura Díaz, que goza de buenas valoraciones, también entre el electorado socialista.
Sigue siendo difícil vaticinar a día de hoy el recorrido electoral
que puede llegar a tener Díaz y los actores del espacio político que ya
han iniciado el camino de su reconfiguración. Las reacciones al acto de
Valencia y al auge de la ministra de Trabajo deben servir para ser
conscientes de la necesidad que existe en este momento de preservar la
figura de Díaz. (...)
El encuentro entre las líderes de la izquierda también ha servido para mostrar ciertos límites que tendrán que afrontar. El principal, siguen representando a una izquierda principalmente urbanita. En un momento en el que la plataforma de la España Vaciada amenaza con irrumpir en el sistema de partidos, ninguna de las cinco presentes provenía de dichos territorios.
En cualquier caso, Díaz, Colau, Oltra, García y Hamed han dado el primer paso al mostrar su sintonía y predisposición para caminar juntas, a la vez que han marcado la agenda política del fin de semana. Un inicio de camino que se notará, especialmente, en la ola adversa de reacciones y desacreditación que vendrá contra Díaz y el intento de hacer política desde la lejanía con la testosterona y las tradicionales organizaciones partidistas." (Eduardo Bayón, Público, 13/11/21)
"(...) Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, dice que hoy “no se va a lanzar nada”. “Lo que vamos a hacer es lo que creemos que la gente espera de la vida pública. Frente a los miedos, el ruido y los odios, queremos dialogar, derribar fronteras y hablar de los problemas con serenidad, aportando propuestas con cuidado y cariño. Para mí eso es importante, porque los partidos aburrimos a las vacas ya. Tenemos que escuchar mucho más”. (...)
¿Y por qué estas cinco mujeres? “Son líderes políticas que trascienden sus siglas, el ámbito estrictamente de partido, que han generado una corriente social muy fuerte”, responde Oltra. “Y están representados todos los niveles de la administración: el nacional, el autonómico y el local. Tres mujeres de gobierno y dos de la oposición”.
“Esto no es la tapadera de nada más”, refuerza la líder de Más Madrid —y de la oposición en Madrid a Isabel Díaz Ayuso—, Mónica García. “Hacer política de otra manera ya es rompedor en sí mismo. Es un momento político difícil y complejo, con una ola reaccionaria acercándose. Y es el momento de que las mujeres pasemos de verdad a la primera línea”. (...)
Un ‘nosotras’ a favor. Por Yolanda Díaz
Las llamaban Trümmerfrauen, mujeres de los escombros, y fueron ellas las que levantaron las ciudades alemanas tras la II Guerra Mundial. Mujeres de todas las edades que removían el paisaje desolado tras los bombardeos. Su trabajo arduo e invisibilizado permitió reconstruir, piedra a piedra, los núcleos urbanos y recuperar casas, escuelas, hospitales y vías de comunicación. Ellas lograron que todo volviese a girar de nuevo.
El esfuerzo de aquellas mujeres no se inscribe en los grandes hitos de la crónica universal. Habita otro lugar, el de una historia ética, en la que importan más los días, los trabajos y las esperanzas de las personas. Es el vasto terreno común de lo pequeño, de lo cotidiano.
La pandemia ha supuesto una cicatriz en la línea de tiempo de nuestras vidas. Ya nunca seremos las mismas tras esa experiencia de solidaridad colectiva. En primer lugar porque hemos comprobado que los recortes y la austeridad del pasado no nos sirven. Sabemos que es posible otra gestión, corresponsable, que garantiza protección social, trabajo, formación y futuro.
Nuestro demediado Estado de bienestar ha revelado, en esta crisis global, las consecuencias de todas sus fracturas. Coser esas grietas a varias manos, con diálogo y cooperación, desde la comprensión y los afectos, es la labor de las otras políticas. Políticas que ya no se pueden limitar a contemplar la sociedad, o a crear relatos en torno a ella, sino que deben encarnarse plenamente en sus preocupaciones y anhelos. Políticas del encuentro, empáticas, feministas, que aprenden de las personas, y que se suman a un modelo de transformación que ya está en marcha, definido en el día a día de las mujeres y hombres de nuestro país.
Este cambio de paradigma implica mirarle a los ojos a la desigualdad y resituar prioridades. Los cuidados deben, en este sentido, nuclear nuestras gobernanzas e impregnar, con su valor ético, el espíritu de la recuperación. (...)
Las otras. Por Mònica Oltra,
(...) Con el tiempo aprendí que había muchas otras y otros que “a nada tienen derecho”. Aquellos que Galeano llama “los nadies”, aquellas que cuestan menos que la bala que las mata.
Con el tiempo también aprendí que la política es la única herramienta de los nadies. Porque los poderosos pueden prescindir de la política. De hecho, en estos momentos les sobra todo aquello que pueda limitar su poder. En su afán depredador les molesta la democracia. Pero la gente corriente, la que se gana la vida trabajando, abriendo persianas o emprendiendo proyectos no puede prescindir de ella. La política es la última línea de defensa.
Los tiempos que corren nos enseñan que los desafíos a los que nos enfrentamos son la emergencia climática y el colapso ecológico, que compromete nuestra vida en el planeta, y las desigualdades sociales que no paran de acrecentarse. Dos desafíos que van unidos porque aquellos que maltratan a las personas son los mismos que maltratan el planeta; o, mejor dicho, la vida, porque el planeta seguirá dando vueltas al Sol.
Ante estos desafíos nuestra salida es necesariamente ecofeminista y comunitaria. (...)
Cuando te pones en los zapatos de los demás para saber cuándo aprietan. Por Fátima Hamed Hossain,
siendo consciente de que durante décadas hay quienes han manchado la imagen de la política en general, la única forma de dar solución a los problemas cotidianos es precisamente a través de la política. O la hacemos o la harán por nosotros. O decidimos el modelo de barrio, de ciudad, de comunidad y de país que queremos, y trabajamos por ello, o lo harán otros.
Y cuando no las tienes todas contigo (por crecer en un barrio tradicionalmente marginado, por tener los recursos justitos para las fotocopias que te piden en clase, por ver a tu alrededor la ausencia de oportunidades, por ver la desigualdad según la zona en la que te muevas en una ciudad de 20 kilómetros cuadrados, y así cientos de ejemplos), lo primero que echas en falta es que alguien se interese por dar solución a esos problemas cotidianos. Al final, las circunstancias y la vida, terminan marcándote el camino.
En el mío la clave ha sido la educación (en casa) y la formación (donde correspondía) y tener unos padres que no me marcaron nunca el techo al que podía llegar. Con valores y libros creces convencida de que, con los pies en el suelo, el límite está donde quieras ponerlo y hasta donde estés dispuesta a esforzarte por llegar. Luego la realidad, dura y cruda como ella sola, te endereza el camino y vas haciendo un puente con todas las piedras que te encuentras. Puentes hacia el diálogo, hacia una sociedad en la que todas las personas tienen las mismas oportunidades tal y como lo plantea el artículo 14 de nuestra Constitución. ¿Idealista? Sí. (...)
Otras políticas para un nuevo ciclo. Por Mónica García
Si algo hemos aprendido de esta pandemia es que somos vulnerables, frágiles, y que nos necesitamos tanto los unos a los otros que la única salida individual pasa por hacer más comunidad y reforzar los vínculos sociales.
(...) una política transformadora compatible con la vida, que no pase por encima de las personas sin prestar atención a sus preocupaciones y que sea capaz de salvar el abismo creciente entre la apuesta progresista y el conjunto de la ciudadanía.
Esa reconciliación, ese volver a entender la política como algo cercano que vuelve a hablar de nuestras vidas, asusta, y de qué manera, a quienes enarbolan la bandera de la antipolítica y del odio. Son los mismos que intentan convertir el debate público en un lodazal y que utilizan el bulo y la calumnia para que desconfiemos los unos de los otros y caigamos en el desánimo y la apatía. Por eso aborrecen que frente a la atomización, la destrucción de lo común y el sálvese quien pueda, propongamos más encuentro, más diálogo y más fortalecimiento de nuestros lazos comunitarios. En definitiva, que propongamos más política y otras políticas. (...)
¿Cómo nos vamos a rendir nosotras?. Por Ada Colau
(...) Todas hemos sido muy claras: no es un mitin, no vamos a presentar ninguna plataforma ni partido nuevo. Vamos a dialogar, a encontrarnos y reconocernos, a compartir experiencias y anhelos. (...)
Ante el reto del cambio climático, la ofensiva de la extrema derecha o de las crecientes desigualdades, nuestra batalla no tiene que ser las próximas elecciones, sino las próximas generaciones. Y para ello hacemos falta todas. La uniformidad empobrece. La diversidad y la pluralidad nos enriquece y nos hace más fuertes. Lo más importante del acto de hoy en Valencia es saber que estamos unidas en nuestros ideales y valores. Y en que no pensamos rendirnos, seguiremos trabajando para que las próximas generaciones puedan crecer en una sociedad más justa, libre y que cuide el planeta que nos da la vida." (El País, 13/11/21)
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