3.11.21

¿Hay peligro de un «gran apagón»? Sí... En 1983 Suecia sufrió un colapso eléctrico de 89 días. En 2012 Turquía tuvo otro de 104 días. Nueva York en 1965, durante 12 horas... En España la red eléctrica es de las más seguras del mundo, ya que está muy mallada, algo que en caso de averías permite aislar el problema y reducir al mínimo los daños

 "«Se trata de un riesgo realista, y al mismo tiempo subestimado. La pregunta no es si habrá un gran apagón, sino cuándo», afirmó ante los periodistas la ministra austriaca de Defensa, Klaudia Tanne, para justificar la campaña de concienciación que el gobierno de Viena ha lanzado a su población.

El ministerio de Defensa austriaco difundió a principios de octubre un vídeo en el que mostraban a su población cómo debían prepararse ante un hipotético gran apagón eléctrico en toda Europa. Más de dos mil municipios austríacos están repartiendo carteles y folletos elaborados por el Ejército en los que aportan consejos sobre cómo actuar ante una posible crisis en el suministro. En ellos se aconseja a la población para que hagan acopio de víveres para alimentarse durante, al menos, dos semanas. También recomienda aprender primeros auxilios o formar equipos vecinales para darse apoyo mutuo. El gobierno de Viena considera que un ‘blackout’ -«apagón» en inglés- sería, tras los ataques terroristas, el segundo escenario más amenazante para la seguridad del país.

A nadie se le escapa las graves consecuencias que un apagón de larga duración tendría. Ordenadores, teléfonos e internet dejarían de funcionar, pero también los semáforos, los cajeros automáticos y con el tiempo los aparatos de los hospitales y los servicios de emergencias.

¿Cómo debemos tomarnos esta apocalíptica amenaza? ¿Forma parte de las «fake news» y de la propaganda del miedo? ¿O es real?

Haberlos… haylos

Lo primero que hay que constatar es que los grandes apagones -que afectan a grandes áreas geográficas, a áreas metropolitanas, regiones o países enteros- no son un mito, ni un cuento para asustarnos. Son infrecuentes, pero a veces ocurren.

Y no son un problema baladí. Cuando ocurre un ‘blackout’, restablecer el flujo energético en algo tan complejo como una red eléctrica no es tan sencillo como volver a levantar los fusibles. En el mejor de los casos -dependiendo de la causa del apagón o de la gravedad la avería- se puede tardar unas horas en restablecer el servicio. En el peor de los casos puede llevar días, semanas o meses… y eso implica regiones o países enteros paralizados.

El pasado mes de julio, 600.000 abonados catalanes se quedaron a oscuras unas horas porque en el Pirineo francés un hidroavión que estaba trabajando en un incendio forestal dañó una línea eléctrica de alta tensión.

Muchas películas han plasmado los grandes desórdenes desencadenados tras el gran apagón de Nueva York de 1965, cuando durante 12 horas cerca de 36 millones de personas de la costa noreste de EEUU y Canadá se quedaron en tinieblas.

En 1983 Suecia sufrió un colapso eléctrico de 89 días. En 2012 Turquía tuvo otro de 104 días. El récord lo comparten Venezuela y Colombia, que sufrieron un apagón de 300 jornadas que afectó a 30 millones de ambos lados de la frontera.

Las causas para una gran caída del sistema eléctrico pueden ser muchas. Desde fallos técnicos por error humano, a averías o accidentes en puntos neurálgicos de la red. A veces son sobrecargas por picos de demanda (aunque estos se arreglan en poco tiempo). Incluso existen las causas cósmicas: una virulenta tormenta solar impactando sobre el campo magnético de la Tierra puede provocar -como ocurrió en 1989 en Quebec- un apagón de grandes dimensiones. (...)

Lo más crítico es el nivel de dependencia de una red eléctrica nacional respecto a la de otros países, y por tanto la posibilidad de que, si la de un país colapsa, arrastre como si de una ficha de dominó se tratase, a la red eléctrica de otros países interdependientes.

Y lo cierto es que Austria, un país centroeuropeo que tiene frontera con 8 países, tiene una red eléctrica muy interconectada con el resto de Europa. Su suministro además procede en buena parte de Ucrania y Rusia, aunque tiene negociaciones con terceros países como Alemania. La posibilidad de un corte de suministro que, originándose fuera de sus fronteras, acabara afectando a Austria, aunque improbable, no es imposible.

¿Y en España?

En el caso de España, un gran apagón sobrevenido desde Europa es todavía más improbable, porque la peculiar geografía de nuestra red eléctrica nos hace ser casi una «isla energética». Y además la red eléctrica española es de las más seguras del mundo, ya que está muy mallada, algo que en caso de averías permite aislar el problema y reducir al mínimo los daños.

“España está en una posición mejor que el resto de países de Europa frente a un gran apagón», asegura Roberto Gómez, profesor de Empresa de la Universidad Europea de Valencia y experto en suministro energético. «Tenemos una conexión con Francia que nos proporciona solo un 5%, en el mejor de los casos, de la electricidad que necesitamos».

De esta manera ante un gran problema que involucrara a la red eléctrica de más allá de los Pirineos, sería «relativamente fácil quitar tres fichas del dominó para a nosotros no nos arrastre una caída en Europa», afirma Gómez."             (Julio Cebrián, De Verdad digital, 02/11/21)

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