" Lukashenko sobre los migrantes: "No vienen a mi país, van al tuyo".
El líder bielorruso dice que es "absolutamente posible" que sus fuerzas hayan ayudado a los migrantes a llegar a la frontera con Polonia.
Alexander Lukashenko, de Bielorrusia, negó haber provocado una crisis en la frontera al invitar a los inmigrantes a entrar en su país, pero admitió que es "absolutamente posible" que sus tropas les ayudaran a intentar cruzar a Polonia.
En declaraciones a la BBC, el líder autoritario se refirió a la migración masiva a través de su país: "Yo no los invité a venir. Y para ser sincero, no quiero que pasen por Bielorrusia".
A la pregunta de si las fuerzas bajo su mando ayudaron a estos migrantes a desplazarse hasta la frontera con la vecina Polonia, respondió: "Creo que es absolutamente posible. Somos eslavos. Tenemos corazón. Nuestras tropas saben que los migrantes van a Alemania".
"Quizá alguien les ayudó. Ni siquiera voy a investigar esto".
Y añadió: "No voy a detener a los migrantes en la frontera, retenerlos en la frontera, y si siguen viniendo a partir de ahora seguiré sin detenerlos, porque no vienen a mi país, van al suyo".
La lucha fronteriza de la UE con Bielorrusia comenzó a principios del verano, cuando los países vecinos dicen que Lukashenko empezó a atraer a los migrantes de Oriente Medio, África y otros lugares a Bielorrusia, para luego dirigirlos a cruzar ilegalmente a países de la UE como Polonia, Letonia y Lituania." (Paul Dallison, POLITICO, 19/11/21)
"Quien ha perdido el norte necesita una brújula.
Es lo que le sucede a Europa, declarada en vacaciones estratégicas al terminar la Guerra Fría, según el cruel y ya viejo diagnóstico de Robert Kagan, y ahora desorientada y perdida en el bosque de un siglo XXI lleno de amenazas.
Emmanuel Macron declaró la muerte cerebral de la Alianza Atlántica, Ursula von der Leyen pidió una Comisión Europea más geopolítica, Josep Borrell quiere que la Unión hable el lenguaje del poder, y está en todas las bocas la idea polémica de una Europa que cuente con autonomía estratégica. (...)
No formamos parte únicamente de una Unión de intereses, sino también de valores, de forma que la mayor amenaza para la seguridad europea es aquella que nos pueda obligar a adoptar las ideas y los principios del adversario, es decir, a rendirnos, sin ni siquiera combatir.
A la vista de la crisis entre Polonia y Bielorrusia, esto es lo que ya está ocurriendo con nuestras políticas de inmigración y de fronteras, regidas por la nefasta idea de la Europa fortaleza, el pánico ante la inmigración y, en definitiva, la agenda de la extrema derecha, especialmente la polaca, que se encuentra ahora como pez en el agua en un envite que le permite obtener más solidaridades que reproches sin variar ni un ápice su rumbo antieuropeo.
Sin una buena brújula
política, que también es moral, de poco le servirá a Europa una unidad
de intervención rápida ni su nueva brújula estratégica." (Lluís Bassets, El País, 21/11/21)
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