Eduardo Garzón @edugaresp
Hay quien cree que el incremento de la inflación actual se debe a que los bancos centrales han estado creando mucho dinero, pero eso no tiene ningún respaldo en la evidencia. Las causas de la inflación son otras. Lo explico en este vídeo e hilo resumen: https://youtu.be/MTlVJaGG27I
El IPC, utilizado para medir la inflación, es un promedio ponderado de los precios de muchos productos considerados básicos, por lo que conviene bajar al detalle para ver si todos están experimentando el mismo incremento de precios o si hay diferencias.
Para datos de octubre (últimos disponibles con detalle) son solamente dos elementos los que explican la mayor parte del incremento de los precios: los gastos de vivienda, debido al aumento de los precios de la electricidad y, en menor medida, del gas y el gasóleo para calefacción
y en segunda posición, el transporte, a consecuencia de la subida de los precios de los carburantes para el transporte personal. El resto de los elementos presentan tasas de inflación completamente moderadas, en torno al 1,5% o al 2%. Incluso hay uno en el que no hay inflación.
Si miramos la inflación subyacente (el IPC excluyendo los alimentos no elaborados y los productos energéticos -que son los que tienen los precios más volátiles-), vemos que el incremento de la inflación es muy moderado, claramente por debajo del 2% (nivel deseable para el BCE).
Por lo tanto, ya encontramos algo que chirría claramente con el mantra convencional: si todo el nuevo dinero creado ha empujado al alza los precios, ¿no es muy raro que sólo haya afectado a los precios de los productos energéticos?
¿Qué pasa, que la gente sólo utiliza el nuevo dinero creado para comprar energía y no otras cosas? Si de verdad el nuevo dinero creado estuviese empujando al alza los precios, lo haría en todos los productos, no sólo en unos concretos.
Por otro lado, la inflación creciente es un fenómeno reciente pero la creación de dinero no. Desde el año 2007 el Banco Central Europeo, al igual que otros bancos centrales, lleva creando billones de euros para tratar de dinamizar la economía.
Qué casualidad que lleven más de trece años creando ingentes cantidades de dinero sin que la inflación se enterara y sea justo ahora, justo en mitad de una pandemia histórica, cuando la inflación repunta.
Es verdad que debido a la crisis sanitaria en el año 2020 y 2021 se ha creado bastante más dinero, pero ya sería raro que todos los billones de euros creados antes de 2020 no hayan elevado absolutamente nada la inflación, y justamente los creados a partir de 2020 sí.
¿No será que lo verdaderamente excepcional de estos dos últimos años es que ha habido una pandemia que ha desestabilizado la economía mundial, y no que hayan creado algo más de dinero?
Otra cosa: si la inflación fuese la consecuencia de que los bancos centrales estuviesen creando mucho dinero, veríamos que los precios subirían prácticamente lo mismo en todos los países. Pero, esto no es así ni de lejos. Por ejemplo: en la Eurozona hay muchas diferencias.
Tenemos un margen que va desde el 1,4% en Malta hasta el 8,2% de Lituania. ¿Qué pasa, que los lituanos son unos ladrones y se están quedando con el dinero que han creado para los malteses? Evidentemente no. Lo que ocurre es que el nuevo dinero creado no pinta nada aquí.
Las diferencias de precios tienen que ver con las diferentes necesidades de energía de los países -en Lituania hace mucho más frío que en Malta y necesitan más energía para calentarse-, y también con los diferentes sistemas energéticos que hay en cada país.
Y en la Eurozona pasa exactamente igual que pasa en España con la desagregación por productos: la inflación no está aumentando por igual en todos ellos, sino fundamentalmente en la energía.
Por último, si de verdad la gente tuviese mucho más dinero en sus bolsillos gracias a las políticas de creación de dinero de los bancos centrales, veríamos que los niveles de consumo se habrían disparado, pero no ha pasado eso en absoluto.
Es más, el 40% de las empresas españolas se quejan actualmente de que no tienen suficiente demanda, mientras que en otros países europeos ese porcentaje fluctúa entre el 30 y el 10%.
Obviamente lo que está ocurriendo no es que la gente esté comprando demasiadas cosas, sino que las empresas no pueden producir lo que les piden debido a la crisis de materiales, que es lo que señalan el 20% de las empresas españolas y hasta el 70% de las empresas alemanas.
Esta crisis de materiales se debe, a su vez, a los problemas logísticos en el comercio marítimo internacional, que a su vez se debe a la recuperación económica tras la pandemia.
Los cuellos de botella están provocando escasez de materiales, y el incremento de la demanda debido a la recuperación está tensionando los precios de los productos de algunos sectores, como caucho y plásticos, vehículos de motor y material y equipo eléctrico.
En fin, está clarísimo que la inflación que estamos viviendo no se debe a que los bancos centrales hayan creado mucho dinero. Se debe a que la pandemia ha provocado problemas logísticos en el comercio marítimo internacional que a su vez han generado importantes cuellos de botella
y estos un incremento importante en los precios de la energía y de algunos otros productos -no de todos. Algunos vendedores han incrementado los precios para ganar lo máximo posible a lo poco que pueden producir, no porque la gente tenga más dinero en sus bolsillos.
Si quieres profundizar en el tema, en el vídeo doy más información, datos y argumentos: https://youtu.be/MTlVJaGG27I
9:04 a. m. · 13 dic. 2021
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