"(...) PREGUNTA. Llegó usted al Gobierno casi sin esperarlo. ¿Qué es lo
que más le sorprendió y lo que ha aprendido en estos casi dos años?
RESPUESTA. Lo que he descubierto es que sí se puede cambiar la vida de la gente desde el Gobierno. Con la gestión que hemos hecho de la crisis hemos podido salvar al país.
P. Hace dos años era una política casi desconocida. Hoy es muy popular. ¿A qué atribuye su buena valoración en los sondeos?
(...) R. El hecho de ser gallega influye mucho. Si estuvieran aquí Ana Pastor, que es del PP, o Pilar Cancela, del PSOE, se sentirían reflejadas. Somos más prudentes y no nos gusta el ruido en general. A mí lo que me interesa de las encuestas es que estamos ante una brecha desconocida de distancia entre los políticos, las políticas y la ciudadanía, más alta incluso que en el 15-M. Y a mí esto me preocupa. Algo estamos haciendo mal. También me gusta estudiar los indicadores de contenido social, en los que los políticos no se suelen detener. Me siento muy querida, voy sin escoltas por la calle, hago vida normal y no recibo más que cariño. Eso sí es bonito, te da ánimo y fuerza. Todo lo demás es muy relativo.
P. Habla de brecha... ¿Hasta qué punto el retroceso de los partidos que recogieron el espíritu del 15-M es responsable de esa decepción con la política?
R. Lo que debemos demostrar es que la buena política es posible. Estoy todo el día dialogando y pactando con personas que no piensan como yo. Pero me preocupa ir al Congreso de los Diputados y ver que no hay propuestas ni debates, solo ruido y una ristra de insultos. Mis amigas me hacen llegar que es un bochorno, y no me gusta que mi hija vea ese espectáculo. Creo que la ciudadanía quiere escucharnos, pero para ello hay que tener propuestas políticas. Yo no estoy nada de moda porque hablo de temas de fondo... (...)
P. ¿Cree usted estar despertando demasiadas expectativas?
R. Me da miedo, porque soy un ser humano muy pequeñito y no tengo partido. Puedo estar en la mesa del diálogo social, discutiendo sin dormir y cediendo como cede todo el mundo. Eso me apasiona, pero relativizo bastante el resto de las cosas. Un día me dijo un empresario, y no voy a decir quién: «Queremos más ministros como usted porque es la que menos política hace del Consejo de Ministros, y esa es la mejor manera de hacer política». Me quedé impactada, pero te indica un poco lo que quiere la gente.
P. Iván Redondo pronostica que usted puede ser presidenta del Gobierno. ¿Quiere serlo?
R. No.
P. Vaya, muchas personas se van a llevar un chasco...
R. Todo el mundo sabe que no quería ser ministra ni vicepresidenta, y al final lo fui. Yo no elegí estar aquí. Mi vida ha cambiado mucho y ahora mismo no estoy en esas. Si me fuera a presentar a las elecciones y tuviera esa vocación, lo diría públicamente, porque la ciudadanía tiene derecho a saberlo. Es verdad que en el acto que organizamos en Valencia todo el mundo estaba muy feliz, pero yo me iba escondiendo en el sofá, abrumada... (...)
P. ¿Ione Belarra e Irene Montero formarían parte de ese frente amplio que usted está impulsando?
R. Creo que esto no va de Yolanda Díaz, ni de Ada Colau, ni de Íñigo Errejón, ni de Irene Montero, ni de Pablo Iglesias. Lo importante no es el quién, es lo que vamos a hacer. Estamos trabajando con normas del año 85, de los 90, y hemos vivido una gran transformación en el siglo XXI. Lo que quiere la sociedad española es que avancemos más allá de las fronteras ideológicas en temas clave como el cambio del modelo productivo, la economía circular, el cambio climático...
Pienso en mis amigas, ingenieras, procuradoras, abogadas, que me escriben para criticarme cuando el Gobierno no hace las cosas muy bien: si las convoco para una reunión partidaria es probable que no les seduzca la idea, pero si lo hago para hablar de cómo industrializar España, sí. La buena política es que nos entendamos aunque pensemos distinto. (...)
P. ¿Tiene algún familiar en paro?
R. Sí, vengo de Ferrol, imagínate, de una ciudad que sabe lo que ha sido la mal llamada reconversión industrial y que hoy tiene enormes dificultades. Yo nunca he estado en el paro y llevo trabajando desde jovencísima. Pero conozco a muchos familiares y tengo grandes amigos y amigas. Esto hace que no me distraiga nunca. (...)
P. Ahora que habla de su padre, hemos leído una entrevista en 'Público' en la que dice que sin partido no hay nada que hacer...
R. ¿Eso dice mi padre? [ríe]. Sé muy bien lo que quiere decir. Sé perfectamente que el reto que tengo es mayúsculo, pero también sé que es apasionante. Lo que quiero, con todo el cariño, es que este Gobierno culmine la legislatura, que cumplamos con los proyectos que hemos presentado a la sociedad española. No quiero distraerme. Cuando lleguen las elecciones ya veremos.
Soy muy consciente de que es muy difícil hacer las cosas sin partido, pero también es verdad que creo que la protagonista tiene que ser la sociedad española. Se pone siempre el foco en los partidos, y a veces son un obstáculo brutal. Ahora quiero abrir un proceso de escucha. No sé cómo va a acabar esto, soy honesta. Si no sale, me voy a mi casa, a mi profesión, y bienvenida sea.
P. El acto de Valencia recordó al primer Podemos, sus dirigentes se abrazaron y presumieron de que se querían, y mire cómo acabaron. ¿Cree que una segunda parte puede acabar bien y que se puede unir todo lo que se separó?
R. Fíjate en el debate que hay en el PP. ¿Le aporta algo a la sociedad española? A mí no.
P. Pero eso es un hecho, como la destrucción de Podemos. La cuestión es si usted cree que puede conseguir algo que no se consiguió antes.
R. Eso sería por mi parte una enorme soberbia. A mí me encantaría. Lo que sí creo es que hay que ser cuidadosa y muy respetuosa con quien piensa diferente. Creo que la sociedad española no quiere que pensemos igual. Valora cuando recibo al PNV o a Cs y recojo cosas que ellos proponen, porque eso es la política. Y ni yo pierdo ni ellos ganan. Yo no soy pura.
P. Parece que han atribuido un poco el fracaso de Podemos a la testosterona... ¿El cambio vendría por el hecho de ser mujeres?
R.
Creo que es clave. Ni en el periodismo las mujeres hacen las cosas de
la misma manera, ni en mi profesión, ni en la abogacía. Es verdad que
nos cuesta mucho más todo, probablemente porque la vida nos sitúa con
unas dificultades que de punto de partida no tienen los hombres. También
hay mujeres que son profundamente machistas. (...)
No pueden prescindir de nosotras porque el talento femenino es la clave en cualquier actividad de la vida. Y tenemos una manera diferente de hacer las cosas. Voy a contar una anécdota: tengo mucha maña peinándome y el pasado día, en el coche oficial en Valencia, Mónica García me vio pasándome la plancha del pelo y me dijo: «¡No me lo puedo creer, te sabes hacer eso!». Automáticamente me puse a peinarla.
P. Esto con Pablo Iglesias o Íñigo Errejón no lo podía hacer...
R. No [ríe]. Dos hombres jamás. Pero es que entre mujeres nos cuidamos.
P. Habla también con tono distinto. Buenas formas, maneras suaves... ¿Es así o ha encontrado la fórmula para que entren mejor las ideas?
R. Soy así. Cuando estaba en la oposición con Feijóo era muy dura, pero las formas no las he perdido nunca. (...)
P. ¿Cómo reacciona al leer las crónicas que hablan de «lucha de mujeres» en referencia a usted y a Calviño?
R. Me parece que es una mirada masculina. A dos hombres que están todo el día (y no voy a poner ejemplos) con puntos de vista diferentes en el Consejo de Ministros, ¿les pasa lo mismo?
P. ¿Y esto lo ha hablado alguna vez con ella?
R. Tengo una relación buena con Nadia. Por eso jamás me van a encontrar ahí. Es imposible. ¿Tenemos puntos de vista diferentes? Claro, como tiene todo el Consejo de Ministros. Pero cuando son dos hombres los que tienen matices y diferencias en sus proyectos públicos no aparecen bajo los focos. Por otra parte tampoco les interesa el contenido de la diferencia. Es la rivalidad entre dos mujeres. Ha pasado en la historia. Curiosamente, en el gobierno de Rajoy o de Zapatero, ¿de quién se hablaba? De dos mujeres. ¿Es casualidad? Yo creo que no.
P. Ayuso ganó en las elecciones de Madrid. ¿Fue un aviso para las izquierdas que intenta aglutinar?
R. Siempre reconozco al adversario y cuando este gana, tenemos que trabajar qué hemos hecho bien y qué hemos hecho mal. Esta es la cultura política de la que provengo. He dicho siempre en Galicia, a costa de ser muy polémica, que Alberto Núñez Feijóo era un gran adversario.
P. ¿Ayuso lo es?
R. Yo creo que sí, es evidente. Y el que no lo vea... (...)
P. La imagen es uno de los aspectos más importantes de la comunicación no verbal...
R. Absolutamente.
P. Se percibe una transformación en su indumentaria. ¿Hay algún mensaje detrás, algo que transmitir?
R. Esto no lo comparto. Desde siempre se me ha criticado por la manera de vestir. Porque no soy el prototipo de una mujer progresista. Pero creo que la gente se merece respeto. Cuando iba a los juicios debía respetar a mis clientes y, ahora, en la vida política, lo intento hacer siempre. A mí me gustaría ir en vaqueros, como en el acto de Valencia. Pero si voy al Senado creo que la ciudadanía española se merece ese respeto. La imagen es importante. Lo que estoy ahora es un poco más delgada y más deteriorada [ríe], pero nada más. (...)
P. Se ha escuchado alguna vez que le gusta la moda y, sobre todo, los zapatos...
R. ¡Mucho! Igual quedo fatal, pero tengo muchísimos zapatos.
P. ¿Cuántos pares?
R. Muchos, y además tengo los de mi madre. Me vuelven loca. Creo que con unos zapatos chulos y vaqueros puedes ir supervestida.
P. ¿Algún capricho? ¿Un Louis Vuitton como Carmen Calvo?
R. No, no tengo... Casi siempre uso cosas baratas y moda gallega. Recientemente fui a un acto con un vestido de Zara que me costó 30 euros. Llevo de todo, mezclo mucho. Pero me encanta la moda, sí.
P. El carné de comunista, ¿lo tiene impreso?
R. No, pero mi padre fue uno de los luchadores antifranquistas y creo que no tengo vida partidaria. Quizá por respeto a él y a esas personas que creo que hicieron este país mucho más grande. Aquello sí que eran palabras mayores, creo que se merecen un respeto y ya está. Pero no tengo vida partidaria ni nada.
P. Pero ¿qué significa para usted, hoy, ser comunista?
R. Creo que el comunismo, que viene de lo común... Quizás fui polémica, poliédrica, con la relectura del Manifiesto Comunista que escribí. Primero, porque no hay dogmas en un texto que es y que tenía origen panfletario. Y dos, los tiempos cambian y creo que hay una idea que me han enseñado en casa y que comparto a día de hoy, que es el respeto absoluto a los Derechos Humanos y a la igualdad. Creo que no hay un motor más poderoso en la sociedad. Y esto es una tarea incesante, un camino... (...)
P. ¿Hay vida más allá de la política?
R. Hay toda la vida más allá de la política. Siempre he dicho que soy una mujer moderadamente feliz. No he tenido una vida fácil, pero para mí, que se me murió mi madre en siete días, lo importante es cuidar a las personas que quieres. Y que te puedas ir de un sitio con cierto cariño, como me enseñó mi padre. Yo no sé si me equivoco o hago daño, pero desde luego me gustaría pensar que si lo hago es de forma involuntaria. (...)"
(Entrevista a Yolanda Díaz, Ana Núñez-Milara, Lucía Méndez, El Mundo, 04/12/21)
"(...) El proyecto de Yolanda Díaz
"Creo que es todavía una gran incógnita porque hay bastante confusión sobre a quién representa o a quién podría representar. Lo hemos detectado en nuestros estudios: la gente tiene claro que es una candidata de izquierdas y no le ve defectos. Tiene muy buena valoración, pero hay una parte del electorado que la asocia con el PSOE, otra con Podemos y otra que no sabe muy bien con quién. Es una incógnita cómo se va a presentar a la ciudadanía, de qué va a ser candidata. Y luego está la incógnita de cómo recibirán los ciudadanos esa plataforma que lidere porque para el electorado esa va a ser una información nueva. De momento, lo que hay es una gran valoración a su persona y una gran confusión en torno a qué fuerza política representa".
Perfil de votante del proyecto de Yolanda Díaz
"El perfil de votante que puede arrastrar Yolanda Díaz dependerá de cómo se presente y de cómo la opinión publicada decida presentarla. Si una parte de la opinión publicada se dedica a repetir que, en realidad, representa al Partido Comunista de España, la aceptación ciudadana será menor que si se la liga a lo que ella pretende o parece que pretende: una estrategia más transversal. En principio, podría atraer a votantes muy distintos porque su valoración es enormemente transversal, pero la ciudadanía todavía no sabe dónde hay que situarla. Yolanda Díaz tiene una buena valoración en el centro, en la izquierda más moderada, en la izquierda menos moderada, entre los jóvenes, entre las personas de mediana edad, en distintas clases sociales... Tiene una muy buena valoración en capas de la sociedad muy distintas". (...)" (Entrevista a Belén Barreiro, Samuel martínez, InfoLibre, 04/12/21)

No hay comentarios:
Publicar un comentario