"(...) La insistencia de la izquierda en el auge de Vox, que será enorme en estos días, solo puede servir para enmascarar una realidad cierta, su caída. El bloque de izquierda suma en CyL un 34% del voto, mientras que el de derechas alcanza el 50%. Y las cosas se complican porque ese giro forma parte de una tendencia general.
Los partidos centrales, PP y PSOE, siguen concentrando buena parte del voto, pero el del descontento va a parar a la derecha populista y a las formaciones territoriales. En Castilla y León es la España Vaciada y en las comunidades con presencia nacionalista la intención de voto aumenta para las formaciones locales.
Como producto de esta tendencia, en las elecciones que se han celebrado
desde la pandemia, salvo en la catalana, lo que hemos presenciado es el descenso en voto de los socialistas y el anclaje en un espacio minoritario de UP. Podemos es un partido en descomposición, con escaso arraigo popular,
y menos aún en los territorios interiores, por lo que su escaso escaño
no es ninguna sorpresa; es lo que le corresponde a una formación
irrelevante. Un elemento simbólico que nos dejan las elecciones de CyL:
Podemos está en el mismo sitio que Ciudadanos.
La cámara de eco
Hubo un momento significativo en la campaña, en su inicio, en el que Podemos creyó que los resultados podían ser mejores. La aparición involuntaria de Garzón en campaña con sus declaraciones a ‘The Guardian’, motivó una hostilidad interesada por parte de las derechas. Y si Génova se equivocó llevando a Casado a recorrer granjas y hacerse fotos con ganado de fondo, pensando que lo ocurrido en Madrid con Ayuso y los bares podría tener continuidad con ese eje, el error de Podemos no fue menor. El debate de las macrogranjas, que creyó haber ganado por goleada gracias al respaldo de los medios progresistas nacionales, hizo creer a UP que los efectos en la realidad de la polémica le iban a resultar beneficiosos. Nada más lejos, la cámara de eco tiene una correspondencia con el voto más escasa de lo que parece. Les ocurrió más o menos lo mismo que con la alerta antifascista en Madrid.
En todo caso, y más allá de los errores en campaña, estos resultados son interesantes porque van a generar movimientos en la izquierda. Pueden poner nervioso a Sánchez, ya que el bloque PP+Vox parece sólido, y porque puede mover muchas fichas alrededor de la candidatura de Yolanda Díaz. La vicepresidenta segunda ya sabe que UP es un proyecto quemado y lo lógico sería que esperase a que ardiera del todo en Andalucía para poner en marcha su opción de una manera no contaminada. Lo que le queda es armar algo nuevo y claramente diferenciado de lo precedente si pretende tener algún recorrido, y este resultado ayuda mucho a que se convenza de algo de lo que ya parece convencida.
Pero esto es un problema para Sánchez, porque necesita a esa izquierda para gobernar.
Puede resistir al PP, pero no a la suma de PP más Vox si no lo compensa
con un movimiento similar, de modo que la formación a su izquierda
aporte lo suficiente. Ahora mismo está muy lejos de ser así, y esto deja
en una muy mala situación a los socialistas, no por sí mismos, sino
porque, en ese bloque de mayorías en el que importan tanto los votos
propios como los de las formaciones aliadas, el presidente se está quedando solo. Quizá tenga que empezar a ayudar a Yolanda Díaz de una manera más expresa." (Esteban Hernández, El Confidencial, 13/02/22)
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