"(...) LOS ANTICOMUNEROS. Vox ha crecido dramáticamente. O no tanto. Los porcentajes de voto de, respectivamente, PP, PSOE y Vox son los mismos que los de las últimas elecciones generales para todo el Estado. C&L confirma, en todo caso, una progresión local. Que no es tanto electoral –que lo es; ha sido espectacular– como cultural.
Lo que tendría que llevarnos a alarma y a elucubraciones. Pero si pensamos que Vox es un partido-experimento, fundado desde FAES, con material PP, para volver, algún día, a la refundación de la derecha esp, en otro sitio –más a la derecha, y con una tabulación internacional– se reducen las elucubraciones y aumentan las alarmas.
Aún sin la información de quién ha votado a Vox –¿hombres?, ¿hombres y mujeres? ¿ricos? ¿pobres?–, algo pasa con una nueva formación iliberal en Esp, a la que, parece ser, le han votado antiguos electores de C’s, PP y –glups– cualquier otro partido no englobado en la novísima España Vacía.
El neoliberalismo admite pocas bandas sonoras. Y una es el nacionalismo. Lo iliberal ofrece algo que no ofrece el PSOE, las terceras vías: un sentimiento de pertenencia a un proyecto, cuando no hay ninguno, sino la selva. Se mire por donde se mire, es insuperable. Las extremas derechas están creciendo y conectando con la sociedad. Es un problema global. En Esp, tienen la mitad del trabajo hecho.
Tienen a) un público –derechista o izquierdista– que cree que las batallas culturales son la política, un b) concepto, ‘constitucionalismo’, admitido como animal de compañía, y no como aberración democrática. Tienen una c) Ley Mordaza. Y tiene d) un poder Judicial sensible a una agenda esp que no iría más lejos culturalmente de lo establecido en la Restauración del XIX. Todo eso junto, efectivo ya desde hace años, es la fantasía de otras extremas derechas en Europa.
Lo que habla de la ausencia de las izquierdas en
las culturas locales. Solo se las vota cuando la locura de las derechas
finaliza ciclo. Que PP y Vox gobiernen en un gobierno regional es, por
otra parte, algo asumido en Esp, tras lo de Andalucía, Murcia y MAD. Y
algo poco preocupante en el exterior. De hecho, hoy no aparece nada de
C&L en la prensa internacional. " (Guillem Martínez, CTXT, 15/02/22)
"(...) ¿Por qué hemos llegado hasta aquí? En mi opinión hay varios desencadenantes.
El primero, al igual que sucedió en la Alemania nazi, es la crisis económica derivada de la catastrófica burbuja financiero-inmobiliaria. Durante los años previos a la crisis se vivió un periodo de crecimiento económico artificial que posibilitó que mucha gente ganase dinero comprando y vendiendo o trabajando a destajo en obras y servicios. Algunos incluso se atrevieron a llamar a aquel disparate “el tiempo del crecimiento perpetuo”. Las huellas destructoras de aquel espejismo especulativo están en nuestras costas, en los pueblos del interior, en la naturaleza y en el crecimiento de nuestra deuda, pero también en la pérdida de valores éticos evidenciada por el nulo impacto de la corrupción en los resultados electorales.
La especulación económica se basa en el engaño y una parte considerable de la población admitió durante los años boyantes que era lícito ganar dinero de cualquier manera, surgiendo entonces -con el apoyo indispensable de los medios-, una admiración inusitada hacia quienes manifestaron mayor pericia en apropiarse de lo que no era suyo. Muchos pensaron de verdad que el espejismo no era tal sino que era real y la crisis hizo que todo su mundo se viniese abajo.
Desde entonces, con gobiernos que no hicieron más que aplicar recortes y menguar servicios públicos esenciales, comienza a producirse una antipatía hacia la política que no logra menguar ni las medidas sociales emprendidas durante la pandemia ni la aparición en la vida pública de personas que no son corruptas y que demuestran día a día que trabajan por el bien común, entre otras cosas porque el bien común ha dejado de interesar a muchos ciudadanos.
Otro desencadenante del crecimiento de la ultraderecha nacionalista fueron los hechos acaecidos en Cataluña durante el otoño de 2017. El movimiento independentista catalán, auspiciado desde luego por las campañas del Partido Popular, la sentencia del Constitucional y otros factores que no vienen al caso ahora, se presentó también como transversal y basó su estrategia en la política de hechos consumados y en señalar a un enemigo: España, la España que nos roba y nos maltrata cuando nosotros podemos convertirnos en la segunda Suiza o la segunda Dinamarca sin el lastre español.
La insensatez histórica de aquel movimiento no se detuvo a considerar que también había un nacionalismo español bruto, irracional y tan emocional como el suyo que había sido humillado, y ese nacionalismo de raigambre en extremo conservadora ha despertado y apela a un hasta aquí hemos llegado que exige uniformidad y mano dura con quienes quieren romper la baraja.
Si a eso añadimos que en toda Europa y en Estados Unidos los movimientos ultraderechistas y antidemocráticos crecen como la espuma apoyados por redes sociales y medios que analizan lo que está ocurriendo con la más absoluta trivialidad, vemos que el caldo de cultivo para que el virus del fascismo crezca de nuevo exponencialmente está preparado
La revolución digital, que en nada está beneficiando a la inmensa mayoría de la población salvo que llamemos beneficio a tener WhatsApp o Instagram, y sí la está jodiendo mucho al cambiar rutinas y modos de vida por desconcierto y pobreza; la deslocalización industrial que ha convertido en inestable la vida de muchas personas que sólo querían estabilidad y ha pintado el futuro de negro, no hacen más que ahondar la distancia entre el electorado y los partidos reformistas, mientras crece su afección hacia quienes anuncian la resurrección de el Cid Campeador y del mundo de los hombres de verdad, que también pueden ser mujeres de verdad.
Es difícil, muy difícil cambiar la dinámica de los tiempos, pero no
es imposible. Ante la amenaza que se cierne sobre nosotros -es una
amenaza real, no una suposición- no hay más remedio que analizar las
causas y promover los remedios, pero sin dilación porque los huevos de
la serpiente están por todos lados y no podemos seguir dándoles calor." (Pedro Luis Angosto, Nueva Tribuna.es, 14/02/22)
No hay comentarios:
Publicar un comentario