8.4.22

Ante las noticias de Almeida, su primo, y las mascarillas, se comprende mejor el linchamiento de Casado. Es el momento de recordar al pobre alucinado que quiso acusar de corrupta al cacique principal de Madrid... y pensar que conseguiría empapelarla... pobre muchacho... qué poco sabía... no sabía que solo en España una política que dice abiertamente que otorgó un contrato para beneficiar a su hermano, no dimite. Porque solo en España la corrupción no pasa factura en las urnas... ¿No sabía que la guerra en el PP se abre sólo cuando se viola la única ley que le rige? La omertá... que explica la catadura moral de sus compañeros de grupo politico que le arropaban, y de inmediato abandonaron el barco... pobre

 Íñigo Errejón @ierrejon

La guerra en el PP se ha abierto cuando se ha violado la única ley que les rige: la omertá

11:52 a. m. · 22 feb. 2022
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Juan Laborda @JuanLabordah

 Un aspecto del que se habla poco es la catadura moral de los compañeros de grupo politico que arropaban hasta hace muy poco al líder, Pablo Casado, y de inmediato abandonan el barco en ruinas. No los querría jamás tener como compañeros de nada.

Casado me cae muy mal, pero la bajeza moral de toda la panda que le rodea los convierten en gente muy despreciable que solo vive de la política. Dejó para otro momento los trapicheos y demás que se desprende de los negocietes alrededor de la Comunidad de Madrid.

Estoy convencido que en el fondo de la cuestión, Casado al final tendrá razón sobre Ayuso. Además si Feijóo se permite el lujo de postularse es porque de alguna manera tiene "controlados" a los trumpistas madrileños. Veremos.

3:02 p. m. · 22 feb. 2022·Twitter for Android
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PabloMM @pablom_m

 Los diputados del PP abandonan a Pablo Casado por airear los trapos sucios de la corrupción, porque como sucede en cualquier organización mafiosa, la ruptura de la omertá se paga con sangre. Hay que tener mucho estómago para militar en ese partido.

Mención especial para Martínez Almeida. Si no llega a ser por Pablo Casado, este ser pusilánime no sería ni presidente de su comunidad de vecinos, pero ha sido el primero en abandonar el barco en cuanto ha visto la fuga de agua: como buena rata que es.

2:50 p. m. · 22 feb. 2022
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gerardo tecé @gerardotc


- No volveré a investigar la corrupción, os lo juro.
- Ya es tarde, Pablo.
- Que soy yo, joder. Venezuela. ETA. Vivan los Reyes Católicos. Y el filete de ternera.
- No nos lo pongas más difícil.

9:10 p. m. · 21 feb. 2022
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Rogelio Santos Queiruga @QueirugaRogelio

 Está moi aceptada socialmente a corrupción, porque se identifica con ser más listo, aínda que logo repudiemos publicamente os corruptos. O que está mal é como o adulterio...non é facelo, é que se sepa.

10:29 a. m. · 22 feb. 2022 de Porto do Son, España
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Ignasi Guardans @iguardans

 Está tardando demasiado una versión adaptada al “búnker de Casado en Génova” de la famosa escena de la película el Hundimiento, que tantos momentos de gloria nos ha dado ya en otras tantas crisis.

2:33 p. m. · 22 feb. 2022
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Faustino Alvarez @tatial

 ¿Qué pensaréis de los q ahora abandonan el barco cuando los volváis a ver al lado del nuevo capitán?

2:41 p. m. · 22 feb. 2022
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 "La 'operación cremas' que ha reventado al PP en Madrid... Solo en España una política dice abiertamente que otorgó un contrato para beneficiar a su hermano y no dimite. Porque solo en España sucede que la corrupción no pasa factura en las urnas... 

La guerra está servida y esta vez la sensación que hay en el partido es que solo puede quedar uno

PabloMM @pablom_m

Solo en España una política dice abiertamente que otorgó un contrato para beneficiar a su hermano y no dimite. Porque solo en España sucede que la corrupción no pasa factura en las urnas.

4:25 p. m. · 17 feb. 2022
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 "El 25 de octubre este periódico publicó que, desde el equipo de Isabel Díaz Ayuso, se denunciaba una maniobra por parte de Génova para evitar que la presidenta de la Comunidad repitiera como candidata en las próximas elecciones. 

Concretamente, se señalaba al secretario general del PP, Teodoro García Egea como el principal enemigo para frenar la carrera de la baronesa. Desde ese día empezó a circular la teoría de “las cremas” en referencia a aquel vídeo de Cristina Cifuentes robando cosméticos en un súper que le costó el cargo. En ese mismo artículo se desvelaba una tensa conversación entre el jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, y García Egea. Los implicados nunca confirmaron ni desvelaron los términos, pero en ella se llegó a poner sobre la mesa que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, fuese el sustituto de Ayuso. El choque vino por el adelanto electoral tras la moción de Murcia y la confección de las listas del 4 de mayo. Desde entonces nunca hubo paz. Incluso antes.

El Confidencial desveló ayer que altos cargos del PP próximos a la dirección nacional han contactado con detectives privados para encargar una investigación secreta para comprobar si el hermano de la presidenta madrileña, Tomás Díaz Ayuso, se habría llevado una comisión por un contrato concedido por la Comunidad de Madrid a un supuesto empresario amigo por valor de 1,5 millones de euros para adquirir mascarillas en la primera oleada del coronavirus. El administrador de la empresa adjudicataria es Daniel Alcázar Barranco, que reside en el municipio de Sotillo de la Adrada (Ávila) donde Ayuso y su hermano veraneaban. 

Concretamente, se apunta como principal urdidor al director general de Coordinación del alcalde de Madrid, Ángel Carromero, persona de confianza de Pablo Casado y García Egea. Desde la Dirección Nacional del PP se apresuraron ayer a desmentir “tajantemente” las informaciones sobre la "supuesta investigación" y anunciaron acciones legales ante “estas falsedades”.

Por el contrario, en la Puerta del Sol no sorprendió esta noticia. No había una reacción oficial, pero fuentes cercanas a la presidenta de la comunidad aseguraban que “imaginábamos el juego sucio. Buscan cremas”. La sensación era que se corroboraban sus sospechas de una “operación” para desbancar a Ayuso. Las miradas están puestas directamente en Casado, al que no dudan en señalar en privado, aunque reconocen que “no hay pruebas”.

 La guerra está servida y esta vez la sensación que hay en el partido es que solo puede quedar uno. El secretario general canceló ayer su agenda, igual que la portavoz del grupo popular en el Congreso, Cuca Gamarra. Hoy saldrá a dar la cara Almeida, que desde el primer momento ha sido un peón en esta batalla.

El germen de “las cremas” llevaba meses desgastando al partido. Las denuncias de la oposición en la Asamblea de Madrid sobre el trato de favor de la presidenta a su hermano caían como un jarro de agua fría en Génova. La Dirección Nacional miraba para otro lado cuando se les planteaba este asunto, pero siempre hubo un miedo real a que algún día un escándalo de corrupción pudiera salpicar a Ayuso. No tenían pruebas, solo rumores y una especie de espada de Damocles que pesaba sobre sus cabezas cada vez que salían a relucir los contratos de la comunidad en la pandemia

García Egea trató este tema con Ayuso, pero no hubo paz. El clima de desconfianza que se había instaurado entre Casado y Ayuso por la pelea política de sus números dos tampoco favorecía. Si algo preocupa al presidente del PP desde que ocupó su cargo es levantar un cortafuegos con la corrupción y así se lo ha hecho saber siempre a su círculo más cercano. Casado está dispuesto a marcharse antes de que la más mínima sospecha pese sobre su etapa al frente del PP. 

 En este magma envenenado de filtraciones y rumores entre Génova y Sol se ha librado una lucha por el poder encarnada en la convocatoria del Congreso regional del PP. Ayuso, desde que arrasó en las elecciones del 4-M, se ha visto respaldada para tomar el control de la formación. “No soy un producto de marketing que consigue los votos y otros reparten los sueldos”, llegó a decir en una reunión. 

Ahora hay muchos dirigentes del partido que entienden por qué el empecinamiento de Génova en no convocar el Congreso de Madrid. Hasta ayer mismo, desde la planta séptima se insistía en que no había prisa y que Ayuso tendría que plegarse a los ritmos del partido. “En esto y en lo de Vox”. Aún no había estallado la bomba informativa que a medianoche de ayer la Puerta del Sol y Génova se pasaban como una granada a punto de estallar.

Entre los barones ayer había desolación. No eran ajenos a la famosa guerra de las cremas, pero se movían en la nebulosa de las acusaciones de unos y otros. De norte a sur coinciden en que se debería haber zanjado hace meses esta batalla que ahora “ha herido de muerte al partido”. “Ya vivimos una guerra de espías en Madrid” recordaba un ex alto cargo en alusión a la guerra de Ignacio González y Francisco Granados, los dos hombres de Esperanza Aguirre que acabaron en prisión. (...)

Entre los barones siempre se entendió que en la guerra Casado-Ayuso había una parte de “infantilismo” heredado de la etapa de Nuevas Generaciones de donde proceden y se conocieron todos los protagonistas de esta cruzada. Desde el propio Carromero pasando por Ayuso a Casado. “Casado debe elevarse y comportarse como el presidente del PP que es”, lamentaba hace unos días un barón. 

Cuando el presidente del PP subió al trono de Génova, se quiso rodear de amigos y desde ese momento ha sido muy criticado por una parte del partido que siempre le reprochó haberse saltado una generación. Ahora puede acabar como un emperador romano asesinado por los suyos. (...)"         (Pilar Gómez, El Confidencial, 17/02/22)

 

 " ¿Fomentarán las televisiones un clima insurreccional contra Casado? El aparato solo puede ser derribado en las próximas horas por una acción combinada de la calle, los medios y los barones... 

Televisión, calle y barones. Si esa cadena falla, Díaz Ayuso habrá perdido la partida y solo tendrá dos opciones: agachar la cabeza o fomentar una escisión, para situarse al frente de una plataforma de derecha nacional que obtenga un gran triunfo en Madrid en las autonómicas del 2023

El sórdido cisma en el Partido Popular puede conducir a la escisión. La dirección del partido ha instruido un expediente disciplinario a Isabel Díaz Ayuso, y esta no puede agachar la cabeza si quiere mantenerse en pie como la principal celebrity de la derecha española.

 La apertura de un expediente disciplinario a raíz de un supuesto caso de corrupción viene a suponer el arresto preventivo de la dirigente más amada por el pueblo de derechas, incluidos muchísimos votantes de Vox que mañana mismo abandonarían a Santiago Abascal por ella.

¿Fomentarán las televisiones un clima insurreccional contra Casado?

El que agacha la cabeza pierde el carisma. Puesto que Isabel Díaz Ayuso consiguió el triunfo electoral de su vida (mayo del 2021) con un grito libertario, no le queda otra opción que llamar a la rebelión de sus fans con el apoyo de buena parte de los medios de comunicación con sede central en Madrid, que ya fueron su firme puntal en aquellas fenomenales elecciones, de las que todavía no se ha cumplido un año. Todo va endiabladamente deprisa.

La actitud que adopten los medios, sobre todo las televisiones privadas, será decisivo en las próximas horas. Para el domingo ha sido convocada una manifestación de militantes, simpatizantes y votantes del partido ante la sede del PP en la calle Génova de Madrid. (...)

¿Quién controla hoy el sistema nervioso del primer partido de la oposición en España? El aparato. Y el aparato solo puede ser derribado en las próximas horas por una acción combinada de la calle, los medios y los barones. Hay un Trotski en esta crisis y se llama Miguel Ángel Rodríguez, el principal asesor de Díaz Ayuso. (...)

 ¿Fomentarán las televisiones privadas un clima insurreccional contra Pablo Casado? He ahí la cuestión.

De los medios depende la inflamación de la calle y la inclinación final de los dirigentes territoriales que aún no se han pronunciado claramente. Nombres clave: Alberto Núñez Feijóo y Juan Manuel Moreno Bonilla.  Feijóo se está mostrando activo. Bonilla, que tiene que convocar elecciones en Andalucía antes de que acaba el año, calla.  Feijóo, serpentea, esboza juego táctico, busca una brecha para aparecer como el tercer hombre capaz de pacificar el partido. Esta mañana ha sugerido la posibilidad de un congreso extraordinario. Para avanzar en esta línea,  el líder gallego necesita apoyarse minimamente en Díaz Ayuso para que Casado y el aparato se rindan.  Ayer por la tarde empezó un goteo de declaraciones de lealtad a Casado por parte de diputados, senadores y dirigentes territoriales de segundo nivel, como el valenciano Carlos Mazón, muy vinculado a Teodoro García Egea.

 Televisión, calle y barones. Si esa cadena falla, Díaz Ayuso habrá perdido la partida y solo tendrá dos opciones: agachar la cabeza o fomentar una escisión, para situarse al frente de una plataforma de derecha nacional que obtenga un gran triunfo en Madrid en las autonómicas del 2023, le quite la mitad de los votos a Vox y obligue a Casado a rendirse antes de las generales.

Si frena, deberá entregar, como mínimo, la cabeza de León Davidovich Rodríguez."       (Enric Juliana, La Vanguardia, 18/02/22)

 

 "La luchas por el poder en el PP de Madrid en tres actos: la "gestapillo" de Aguirre, las cremas de Cifuentes y el espionaje a Ayuso

La vida interna del Partido Popular (PP) de Madrid ha sido un continuo foco de titulares, investigaciones y tramas oscuras desde hace décadas. La guerra total que se ha desatado en los últimos meses entre la dirección nacional de Génova, que lidera Pablo Casado, frente a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, es solo un capítulo más. Los anteriores tuvieron que ver con la llamada "gestapillo" atribuida a Esperanza Aguirre o el episodio de las famosas cremas de Cristina Cifuentes

Aguirre llegó al poder de la Comunidad de Madrid en 2003, "tamayazo" mediante. Los enfrentamientos con el entonces alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, fueron sonados.  "Yo creo que hemos tenido una inmensa suerte de poder darle un puesto a IU quitándoselo al hijo de puta". Un micrófono abierto pilló a Aguirre hablando así, sin nombrarlo, de Alberto Ruiz-Gallardón en 2010 a cuenta de los consejeros de Caja Madrid. Su interlocutor era el por aquel entonces vicepresidente, y mano derecha, Ignacio González.

 Antes de eso, en octubre de 2004, Aguirre ganó un primer pulso. En plena disputa por el liderazgo del partido a nivel regional, Gallardón se retiró de la batalla por su falta de apoyos. La candidatura que iba a encabezar su vicealcalde, y hombre de confianza, Manuel Cobo dio un paso atrás y dejó manos libres a Aguirre para dirigir el partido.

 Otro punto álgido de la disputa puede situarse cronológicamente a finales de 2007. Tal y como relatan las crónicas, se produjo una tensa reunión entre los dos protagonistas madrileños frente a Mariano Rajoy y Ángel Acebes, entonces presidente y secretario general de los populares, respectivamente. "Estoy harto de vuestros enfrentamientos", cuentan que les dijo Rajoy. La intención de Gallardón era ir en las listas de las elecciones generales de 2008. Al no recibir apoyo, incluso amenazó con dejar la política. "El que les habla ha sido derrotado", reconoció públicamente el alcalde en enero de 2008. Aguirre, en todo caso, tampoco entró en aquellas listas.

Pronto se comenzaron a producir choques entre administraciones. Los coletazos de aquello llegaron hasta épocas más recientes. En 2018, el equipo de Gallardón acusó, en sede judicial, al expresidente Ignacio González y el exgerente de Canal de Isabel II, Ildefonso de Miguel, de fabricar un dossier falso para perjudicarles en la causa de la Operación Lezo...

La guinda de este culebrón la pone el espionaje. El entorno de Gallardón, en concreto el ya mencionado Cobo, denunció que él y el consejero Alfredo Prada estaban siendo espiados por funcionarios de la Comunidad de Madrid en 2008. La llamada "gestapillo", como la calificó Cobo. El juicio se celebró mucho más tarde, a comienzos de 2019, y todos los acusados fueron declarados no culpables.

El caso Cifuentes

En 2016, salpicada por la corrupción aunque sin ser condenada, Aguirre dimitió como presidenta del PP de Madrid. Se nombró entonces una gestora liderada por Cristina Cifuentes, que había ganado las elecciones el año anterior. La relación entre ambas corrientes, como se había visualizado durante la campaña de 2015, no era modélica.

Y se cristalizó, además, con el nombramiento de José Luis Martínez-Almeida como portavoz municipal en 2017 tras la dimisión de Aguirre de su cargo público, una vez que Ignacio González entrara en prisión en el marco de la Operación Lezo. El actual alcalde era el favorito de Cifuentes mientras que Íñigo Henríquez de Luna, hoy en Vox, era el candidato aguirrista.

La vida política madrileña de Cifuentes y su afán de renovación terminó pronto y de forma abrupta. Las informaciones sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos se remataron con el famoso vídeo de las cremas en abril de 2018. Cifuentes denunció una campaña de "acoso y derribo". Ella mismo destacó que "hubo fuego amigo" y que se diseñó en un despacho por políticos del PP y algunos empresarios.

Ayuso vs Casado

En junio de 2018, poco después de la salida de Cifuentes, la vicesecretaria de Comunicación y portavoz del PP de Madrid era Isabel Díaz Ayuso. No ocultaba su predilección por Pablo Casado como candidato a dirigir el partido a nivel nacional. En julio, Casado se impuso a Soraya Sáenz de Santamaría. Por aquel entonces, Ayuso era una desconocida para el gran público. Solo tres años después es un fenómeno político de primer orden. Quizás, especialmente por sus últimos resultados electorales del 4 de mayo, de más relevancia que el propio Casado.

A partir de ahí se ha desatado una guerra total entre Génova y Sol. La justificación es la disputa por el poder en el PP de Madrid. Ayuso tiene la firme intención de presentarse, pero en la dirección que lidera Casado no lo han visto con buenos ojos. Su intención era apostar por una "tercera vía" para no tener que enfrentar a Almeida y Ayuso. Pero es una opción difícil de concretar, especialmente porque la presidenta no cede en sus pretensiones. 

Ayuso quiere, además, que el Congreso de renovación del partido se celebre cuanto antes. Pero en Génova lo sitúan antes del verano. La sucesión de hechos nos ha dejado pullas en público de diferentes dirigentes populares y barones, bloqueos en Whatsapp y una rebelión de Ayuso incluso por medidas adoptadas por su propio partido como las cenas de Navidad.

Lo último ha sido la revelación de un supuesto espionaje contra la presidenta madrileña por un contrato adjudicado en el que estaría implicado su hermano. En esta trama, que Almeida y en Génova han negado, estaría implicado de forma directa Ángel Carromero, cuyo nombre ha sonado ya en otras ocasiones como uno de los protagonistas principales, junto a Teo García Egea o Miguel Ángel Rodríguez, de toda la guerra. "                    (Miguel Muñoz, Público, 17/02/22)

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