5.4.22

Boaventura de Sousa Santos: Cien años después de la Primera Guerra Mundial, los líderes europeos caminan sonámbulos hacia una nueva guerra total... las partes en conflicto son una potencia europea (Rusia) y una potencia no europea (Estados Unidos)... una guerra en la que los contendientes se aprovechan de otro país (Ucrania), para lograr objetivos geoestratégicos que trascienden con creces los de ese país e incluso los de la región en que se integra (Europa)... Rusia hace valer sus preocupaciones de seguridad después de no verlas reconocidas por medios pacíficos, con una innegable nostalgia imperial... Estados Unidos está decidido a profundizar la derrota de Rusia... Ucrania es el país del sacrificio. La guerra de Ucrania está sujeta al objetivo de infligir una derrota incondicional a Rusia que ha de durar hasta que se provoque el cambio de régimen en Moscú. La duración de la guerra está sujeta a ese objetivo... Hoy, Europa es un rincón del mundo, y la guerra en Ucrania lo hará aún más pequeño, corre el riesgo no sólo de perder una de sus potencias históricas (Rusia), sino también de aislarla del resto del mundo y, muy especialmente, de China... en camino a la derrota en la guerra de la historia... La grandeza política del presidente Zelenski podría construirse como la del valiente patriota que, ante el peligro de tanta muerte inocente y la asimetría de fuerza militar, logra, con el apoyo de sus aliados, una fuerte negociación y una paz digna

 "(...)  el escenario de la guerra es Europa, pero las partes en conflicto son una potencia europea (Rusia) y una potencia no europea (Estados Unidos). La guerra tiene todas las características de una proxy war, una guerra en la que los contendientes se aprovechan de otro país (Ucrania), el país del sacrificio, para lograr objetivos geoestratégicos que trascienden con creces los de ese país e incluso los de la región en que se integra (Europa).

 Verdaderamente, Rusia solo está en guerra con Ucrania porque está en guerra con la OTAN, una organización cuyo comandante supremo aliado en Europa es "tradicionalmente un comandante estadounidense".[1] Una organización que, sobre todo tras el final de la primera Guerra Fría, ha servido a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos. 

Rusia sacrifica ilegal y brutalmente los principios de autodeterminación de los pueblos, de los que en anteriores contextos geopolíticos fue un importante heraldo, para hacer valer sus preocupaciones de seguridad después de no verlas reconocidas por medios pacíficos y por una innegable nostalgia imperial. Por su parte, desde el final de la primera Guerra Fría, Estados Unidos está decidido a profundizar la derrota de Rusia, una derrota que quizá fue más autoinfligida que provocada por la superioridad del adversario.

 Durante un breve período, la disputa diplomática en Washington fue entre la "asociación para la paz" y "la expansión de la OTAN para garantizar la seguridad de los países emergentes del bloque soviético". Con el presidente Clinton fue esta última política la que prevaleció. Por diferentes razones, también para Estados Unidos, Ucrania es el país del sacrificio. La guerra de Ucrania está sujeta al objetivo de infligir una derrota incondicional a Rusia que, preferentemente, ha de durar hasta que se provoque el regime change en Moscú. 

La duración de la guerra está sujeta a ese objetivo. Si se le permite al Primer Ministro británico decir que las sanciones contra Rusia continuarán, cualquiera que sea la posición de Rusia ahora, ¿cuál es el incentivo de Rusia para poner fin a la guerra? Después de todo, ¿es suficiente que Putin sea derrocado (como le sucedió a Napoleón en 1815) o es Rusia la que tiene que ser derrocada para detener la expansión de China? (...)

La grandeza política del presidente Zelenski podría construirse tanto como el valiente patriota que defiende a su país del invasor hasta la última gota de sangre, como la del valiente patriota que, ante el peligro de tanta muerte inocente y la asimetría de fuerza militar, logra, con el apoyo de sus aliados, una fuerte negociación y una paz digna. El hecho de que hoy prevalezca la primera construcción no resulta de las inclinaciones personales del presidente Zelensky. (...)

Hoy, Europa es un rincón del mundo, y la guerra en Ucrania lo hará aún más pequeño. Durante siglos fue el extremo de Eurasia, esa gran masa terrestre entre China y la Península Ibérica, por donde circulaban saberes, productos, innovaciones científicas y culturas. Mucho de lo que luego se atribuyó al excepcionalismo europeo (desde la Revolución científica del siglo XVI hasta la Revolución industrial del siglo XIX) no se comprende y no habría ocurrido sin esta circulación multisecular. La guerra en Ucrania, sobre todo si se prolonga, corre el riesgo no sólo de amputar a Europa de una de sus potencias históricas (Rusia), sino también de aislarla del resto del mundo y, muy especialmente, de China.

El mundo es inmensamente más grande de aquello que se ve con lentes europeos. Vistos con estos lentes, los europeos nunca se sintieron tan fuertes, tan unidos con su socio mayor, tan confiadamente del lado correcto de la historia, con el mundo del "orden liberal" dominando el planeta y tan suficientemente robustos como para aventurarse en un tiempo a conquistar o, al menos, neutralizar a China, después de haber destruido a su principal socio, Rusia. Vistos con lentes no europeos, Europa y Estados Unidos están orgullosamente casi solos, quizás capaces de ganar una batalla, pero ciertamente en camino a la derrota en la guerra de la historia.

 Más de la mitad de la población mundial vive en países que han decidido no imponer sanciones a Rusia. Muchos de los que votaron (y bien) en la ONU contra la invasión ilegal de Ucrania lo hicieron con justificaciones de su experiencia histórica, que no fue la de ser invadidos por Rusia, sino por Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Israel. Sus decisiones no fueron fruto de la ignorancia, sino de la precaución.

 ¿Cómo pueden confiar en países que, después de haber creado un sistema de transferencias financieras (SWIFT) con el objetivo de defender las transacciones económicas de la injerencia política, expulsan a un país por motivos políticos? ¿En países que se arrogan el poder confiscar las reservas financieras y de oro de países soberanos como Afganistán, Venezuela y ahora Rusia? ¿En países que proclaman la libertad de expresión como un valor universal sacrosanto, pero recurren a la censura en cuanto se sienten desenmascarados por ella? ¿En países supuestamente amantes de la democracia que no dudan en provocar golpes de Estado cuando los elegidos no convienen a sus intereses? ¿En países para los cuales, según las conveniencias del momento, el "dictador" Nicolás Maduro puede convertirse repentinamente en un socio comercial? 

El mundo ha perdido la inocencia, si es que alguna vez la tuvo."           ( Boaventura de Sousa Santos Público, 05/04/22)

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