11.4.22

La derecha democrática tradicional francesa ha colapsado. El Partido Socialista francés ha colapsado, solo diez años después de que François Hollande abandonase la presidencia... remontada de Mélenchon... derecha más ultraderecha alcanzan el 30% de los votos... es el fin del viejo sistema político francés. Estas elecciones consolidan el duopolio entre Macron y Le Pen en el nuevo sistema, con una tercera pata que es la de la izquierda radical de Mélenchon... el neoliberal Macron tendrá que contar con el apoyo decidido de Mélenchon para ganar en la segunda vuelta... claro que “Macron es el programa económico de Le Pen con el añadido del menosprecio de clase, mientras que Le Pen es el programa de Macron con el añadido del menosprecio de raza”, ha dejado dicho Jean Luc Mélenchon... pues, como está la República... como está Europa

"(...) A las 00.00 horas todavía quedaba esperanza en los cuarteles generales de la candidatura de Mélenchon de que se produjera una remontada que enviase a segunda vuelta al candidato de la Francia Insumisa. De madrugada todavía quedaban seis millones de papeletas por contar, pero no ha habido vuelco. Mélenchon obtuvo el 21,95% de los votos, un resultado inesperado: 7.600.000 personas han dado su apoyo a una candidatura que se proponía “no reparar el sistema, sino sustituirlo” y que ha ganado el voto de los menores de 24 años.(...)

Macron (...) tendrá que virar sus objetivos si quiere conseguir que el tercero más votado hoy, Jean Luc Mélenchon apoye su permanencia en el Eliseo. El líder de la Francia Insumisa ha vuelto a conseguir sus mejores resultados —el 21,9% según las primeras estimaciones respecto al 19% de 2017— pero ve cómo no ha bastado el aglutinamiento del voto de izquierdas para pasar con su programa de reformas profundas a la fase definitiva para la elección presidencial.

Así pues se ha cumplido el mensaje de una “Francia derechizada” y se ha concentrado el voto más que hace cinco años. En 2022 ninguno de los otros partidos, ni siquiera los gaullistas de Valérie Pécresse (Los Republicanos), han superado el 10% del apoyo electoral. La derecha democrática tradicional francesa ha colapsado. No por anunciada merece menos mención el hundimiento del Partido Socialista Francés, dirigido en estas elecciones por Anne Hidalgo, que ha desaparecido virtualmente del mapa político solo diez años después de que François Hollande abandonase la presidencia.

Macron sobrevive a la guerra

La decisión de no participar en ningún debate en esta primera vuelta y la difícil realidad del primer mes de guerra no han afectado tanto a Macron como se especulaba en las últimas horas. Las estimaciones le habían situado en un empate virtual con Marine Le Pen y habían previsto que el actual presidente no subiera ningún punto respecto a sus sorprendentes resultados de 2017, cuando, sin partido, obtuvo el mejor resultado en las primarias y precipitó el fin del Partido Socialista Francés —con el que Macron había sido ministro del gabinete de Hollande en el periodo anterior— y la derrota del espacio natural de la derecha conservadora, Los Republicanos, que ya habían superado previamente por el populismo de extrema derecha de Marine Le Pen.

En lugar de debates electorales, la campaña de Macron se ha centrado en resaltar su figura internacional. Una serie de retratos tomadas por la fotógrafa Soazig de La Moissonniere quisieron enfatizar esa imagen de un líder desvelado por la situación en Ucrania, que había dirigido los esfuerzos europeos para meter en el redil a Vladimir Putin. Pero la mala situación económica en Francia, provocada por la alta inflación, ha hecho peligrar la idea de unas elecciones “de trámite” para el líder de Francia en Marcha.

“Macron es el programa económico de Le Pen con el añadido del menosprecio de clase, mientras que Le Pen es el programa de Macron con el añadido del menosprecio de raza”, ha dejado dicho Jean Luc Mélenchon, el candidato de la Francia Insumisa, en uno de sus multitudinarios mítines de final de campaña. Recordaba así la imagen que Macron mostró al mundo con el fallido abordaje de las protestas de los Chalecos Amarillos y la represión que se extendió en Francia hasta pasado 2019. (...)

Le Pen que partía de la dificultad de explicar los vínculos que unen a su proyecto del de Vladimir Putin, que se extienden hasta la financiación del partido mediante dos créditos bancarios, ha salido favorecida de la mala situación económica provocada por la guerra y del enfado del “medio rural”, que no ha conseguido explotar el otro candidato de la extrema derecha, Éric Zemmour, que ha sido el cuarto candidato más votado pero cuya campaña se ha diluido en las últimas semanas. Aunque el fenómeno Zemmour le permitía proyectar una imagen moderada, Le Pen no ha renunciado al programa clásico de xenofobia del Frente Nacional, uno de cuyos puntos establece un sistema de “prioridad nacional”, que dejaría sin derechos básicos (como acceso a la vivienda o el trabajo) a los extranjeros que residen en Francia. (...)

Con los errores de un líder a menudo demasiado excesivo y los aciertos de un programa llamado “Futuro en Común", con una planificación ecológica definida y la propuesta de reducción a 32 horas del trabajo semanal con un aumento a 1.400 netos del salario mínimo, la Francia Insumisa ha conectado con un voto juvenil que posiblemente se desvanezca en una segunda vuelta a la que Macron acude con la etiqueta de ser un líder para las élites. Las estimaciones de la cadena de televisión BTMFV sugieren que uno de cada tres votos de personas entre 18 y 24 años habrían votado a Mélenchon, el 25% a Macron y el 17% a Le Pen.

El candidato Mélenchon, en el reconocimiento de los resultados, ha emitido el primer signo de lo que piensa de cara al 24 de abril: “No debemos dar un solo voto a madame Le Pen”. Pero probablemente se le demande un apoyo más explícito por parte de la campaña de un Macron que navega con pocas guías: los malos resultados de todos los partidos de referencia en Francia no permiten saber hacia dónde se inclinará un electorado que se ha mostrado dispuesto a los cambios en la última década. (...)

Pero Mélenchon se queda a las puertas y su espacio tiene poco espacio electoral que rascar, después de que en esta campaña haya absorbido prácticamente todo el espacio de la izquierda. Yanick Jaddot (Polo Ecologista) ha rozado el 5% de los votos y ha sido el candidato más apoyado entre quienes disputaban el espacio de la izquierda. Fabien Roussel, del Partido Comunista Francés se ha quedado en el 2,3% y los candidatos de anticapitalistas Philippe Poutou (Nuevo Partido Anticapitalista) y Nathalie Arthaud (Lucha Obrera) no han llegado al 1% de los votos.

También queda fuera de la ecuación por mucho tiempo el Partido Socialista Francés, que hace solo diez años celebraba los diez millones de votos obtenidos por Hollande frente al último presidente gaullista de Francia, Nicolás Sarkozy. En esta ocasión la candidata del PSF, Anne Hidalgo, ha obtenido un 1,7% de los votos, veintiséis puntos menos que los de Hollande en aquel lejano 2012. En el reconocimiento de los resultados, Hidalgo ha pedido el voto a Macron. Ha sumado su apoyo también Valérie Pécresse, la candidata conservadora que ha llevado a la siempre mutante democracia cristiana a su peor resultado desde mediados del siglo XX.La baja participación registrada en la jornada de hoy, que ha descendido un 4% respecto a 2017, es un primer aviso de cara a la segunda vuelta de unas elecciones en las que confrontan dos formas de ver Francia pero, sobre todo, dos maneras de estar en la Unión Europea.

Mientras Macron cuenta con el apoyo de los principales mandatarios en el continente, la llegada al Eliseo de Le Pen abriría un agujero de difícil cálculo en el proyecto de la UE. Desde la II Guerra Mundial, ningún partido como la Agrupación Nacional —que debe sus orígenes al negacionista del holocausto y padre de la candidata, Jean Marie Le Pen— ha llegado a la presidencia de la segunda economía europea. Solo que el paisaje ha cambiado: hay una guerra en marcha en las puertas de Europa y eso marcará el futuro del continente y de la Unión Europea. Macron cuenta con la baza de esos apoyos internacionales, Le Pen con la posibilidad de que una mayoría de ciudadanos franceses decidan emprender una huida hacia otro lugar."                          (Pablo Elorduy, El Salto, 10/04/22)
 

" El presidente Emmanuel Macron parte con ventaja en la batalla por la presidencia de Francia ante la líder de la extrema derecha Marine Le Pen, su rival en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 24 de abril. (...)

No es una ventaja irreversible. Y en las próximas dos semanas el centrista Macron deberá convencer a muchos franceses desencantados con su gestión de estos cinco años en el poder, o con una personalidad y un estilo que consideran altivo y elitista, para que le apoyen y eviten el acceso de Le Pen al poder. Macron no tiene nada ganado ante Le Pen, que ya fue su rival hace cinco años. Y haría mal en confiarse.

Pero el viento de pánico que en los últimos días, mientras los sondeos indicaban una subida constante de Le Pen, sopló entre muchos macronistas, también entre franceses moderados y en algunas cancillerías occidentales, ha amainado. Es posible que esta sensación de peligro inminente contribuyese en el último minuto a movilizar al electorado del presidente. (...)

Macron recibió votos de la derecha moderada y la izquierda moderada: ciudadanos asustados por la posibilidad de que Le Pen fuese la más votada y reforzase sus opciones de ser presidenta. Votantes de la izquierda más hostil al actual presidente concentraron su voto en Mélenchon. Y quienes habían sentido simpatías por Éric Zemmour, el tertuliano ultra que durante meses disputó el liderazgo de la extrema derecha a Le Pen, votaron a Le Pen.

El resultado de este movimiento hacia el voto útil es el mediocre resultado de Zemmour, con un 7,05%. Y el descalabro de Los Republicanos (LR), el partido histórico de la derecha moderada, y el Partido Socialista (PS). Valérie Pécresse, candidata de LR, sacó un 4,7%. Anne Hidalgo, del PS, un 1,7%. El ecologista Yannick Jadot se queda con un 4,5%.
El catastrófico resultado de Hidalgo y Pécresse —candidatas de los dos partidos que durante décadas vertebraron Francia— sentencia el fin del viejo sistema político francés. Estas elecciones consolidan el duopolio entre Macron y Le Pen en el nuevo sistema, con una tercera pata que es la de la izquierda radical de Mélenchon.

Macron declaró: “Invito con solemnidad a nuestros conciudadanos, sea cual sea su sensibilidad y su elección en la primera vuelta, a unirse a nosotros. Algunos lo harán para frenar a la extrema derecha, y sé que esto no es un apoyo a mi proyecto. Lo respeto”. Le Pen dijo: “Llamo a todos los franceses, de todas las sensibilidades, a unirse al gran reagrupamiento nacional y popular que yo represento”.

Francia revivirá el 24 de abril el duelo del 7 de mayo de 2017, pero no será igual que hace cinco años. Le Pen ha suavizado su imagen y ha dejado de asustar a la mayoría de franceses. Según los sondeos, quedará mucho más cerca de Macron que en 2017, cuando el presidente derrotó a su rival con un 66% de votos frente a un 34%. Esta vez, cree tener posibilidades de llegar al palacio del Elíseo. (...)"                    (Marc Bassetts, El País, 10/04/22)

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