“Es evidente que se está utilizando la justicia en España para provocar la caída de un presidente del Gobierno”. Así de tajante se muestra el juez Baltasar Garzón en una entrevista concedida a ElPlural.com con motivo del lanzamiento de su libro 'Los disfraces del fascismo' (Editorial Planeta). (...)
P: En su libro también hace afirmaciones bastante duras del Partido Popular. Por ejemplo, del PP dice que “está en un constante juego de espejos para disfrazar posturas abiertamente autoritarias y sectarias”.
R: Así es. Ahora no sabemos que época nos aguarda del Partido Popular. Ha habido un cambio sustancial en la dirección de ese partido, pero en los últimos años basta con ver el desarrollo de cualquier sesión parlamentaria donde lo que menos importaba era la verdad. Se alteraban datos, se hacía un discurso de negación total. Cuando interesaba un aspecto, se asumía; cuando interesaba el contrario, se defendía también. Se adoptó, por ejemplo, la decisión de no renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con el propio acuerdo respecto al Tribunal Constitucional. ¡Y a quién se coloca en el Tribunal Constitucional! Son temas clamorosos que desvelan una posición claramente determinada de conseguir y mantener el poder a costa de lo que sea y contra quien sea. (...)
P: ¿Usted cree que es posible que se esté utilizando la justicia en España para, al igual que pasó en países de América Latina, intentar provocar la caída de un presidente del Gobierno o de un vicepresidente como Pablo Iglesias?
R: Bueno, yo creo que es evidente. No le voy a poner nombre, que usted los pone. Pero sí que hay acciones judiciales, no sólo en estos casos, sino que se han iniciado en el Tribunal Supremo y que después han quedado en nada; y hay otras ocasiones en el que se admiten querellas o denuncias a trámite y después, que producen un efecto político, se archiva. Yo he sido juez y sé cómo son los tiempos procesales. Por tanto, no me van a convencer de que no se puede hacer algo diferente. Si se hace así, en un momento concreto, cuando hay unas decisiones pendientes, es porque se lleva una finalidad. Es muy arriesgado caer en esa trampa: la justicia o componentes de la justicia puedan utilizar el derecho como un arma política. Eso es la guerra jurídica, eso es apoyar determinadas opciones políticas, instrumentalizando el derecho. Evidentemente, no van a parecer de forma grosera, pero evidentemente sí que van a aparecer de esa forma sutil y con muchos argumentos.
Cuando a mí me condenaron en el Tribunal Supremo por la interceptación de comunicaciones en el caso Gürtel, dictaron una sentencia.
Decían algunos medios de comunicación, demoledora y preconstitucional, reflejo en el libro algún aspecto sobre esto. Sin embargo, casi diez años después ha llegado una resolución del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas en la que, por unanimidad, se dice que aquella sentencia fue arbitraria, fue parcial, no había previsibilidad en la conducta que se me imputaba y, además, se me privó de una segunda instancia, es decir, que fue absolutamente injusta todo el procedimiento.
Entonces, ¿dónde queda aquel argumento de decir lo que diga el Comité
de Derechos Humanos no anula lo que dijo el Supremo? ¿Qué vale más, lo
que dice el Supremo o el organismo experto en derechos humanos? En todo
caso, cuestiona esa decisión, que no tendría que haberse producido de
esa manera, pero con esto no quiero ya ni siquiera criticar aquella
decisión, pero son argumentos que me valen para advertir que eso se está
produciendo en la América Latina. Es una cuestión recurrente: hay
nombres, apellidos o casos en los que esa instrumentalización ha hecho
cambiar incluso a líderes o a responsables políticos e incluso han
llegado a propiciar golpes de Estado.
P: Y, ¿puede ser que eso se esté dando de forma coordinada en España?
R: Coordinada no sé, pero que hay hechos que están aparentemente desvalazados, sí. Ahora bien, no olvidemos que hay un componente ultraconservador también en lo que es la justicia y el desarrollo de la interpretación de las normas jurídicas. No es lo mismo que se diga que usted como miembro de Vox ha utilizado o está tratando de utilizar a la justicia de forma instrumental y sectaria que decirle: ‘Le admito de momento la denuncia para ver si después esto es verdad o no es verdad’, cuando, claramente, se demuestra que se va a decir después que no.
Si esto se hace y después se archiva, ¿qué ha ocurrido en el medio?
¿Que no tendría que haber dicho el Tribunal Constitucional cuando Vox se
presenta y es presentada la impugnación del tema del Estado? Lo primero
que hay que hacer es coordinarse con uno mismo, no porque mantuvieran
la postura contraria en el Parlamento y ahora resulta que asumen la
representación opuesta. Vamos a tener una seriedad, vamos a ser serios. (...)" (, El Plural, 28 de mayo de 2022)
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