5.7.22

Una vía de fuga de Europa para curas pederastas y un refugio secreto en Ecuador... La práctica de trasladar al extranjero a curas acusados de abusos a menores ha sido habitual en las últimas décadas en la Iglesia católica

 "La práctica de trasladar al extranjero a curas acusados de abusos a menores ha sido habitual en las últimas décadas en la Iglesia católica, pero por primera vez hay sospechas de un canal internacional para facilitarles la fuga, con una conexión en España, según revela una investigación conjunta de EL PAÍS y Report München, programa de la televisión pública alemana ARD. Todo empieza en Alemania, donde la Iglesia se ha conmocionado en los últimos meses ante las acusaciones de abusos contra un prestigioso obispo fallecido en 2017, Emilio Stehle, teólogo de renombre y muy admirado en Ecuador, donde fue obispo entre 1987 y 2002. Han surgido al menos 10 casos de mujeres que lo acusan de abusos en Alemania, algunas de ellas siendo menores de edad, pero además una juez, la experta encargada por la diócesis de Hildesheim (Baja Sajonia) de indagar abusos, investiga cómo encubrió y ayudó a huir a Paraguay a un cura acusado de pederastia. Ha documentado un caso en el que Stehle utilizó como tapadera la oficina de coordinación Fidei Donum de la Conferencia Episcopal de Alemania, que él dirigía y se ocupaba de enviar sacerdotes de misiones a Latinoamérica.

Esta magistrada, Antje Niewisch-Lennartz, una prestigiosa jurista, exministra de Justicia de Baja Sajonia y política de Los Verdes, sospecha que pudo ser un sistema organizado. La Conferencia Episcopal alemana (DBK, en sus siglas en este idioma) también lo está investigando y hará públicas sus conclusiones próximamente, pero la semana pasada confirmó a EL PAÍS, en referencia al caso analizado: “Stehle y sus cómplices no solo son culpables de evadir la justicia, también han expuesto a un gran peligro a los niños sudamericanos que rodean al pastor”.

La investigación parte del hallazgo de una caja olvidada en una mudanza en los archivos de la diócesis de Hildesheim con documentos decisivos. Se trata de una carta de 1976 que demuestra cómo Stehle cubrió la fuga a Paraguay del padre B., un cura acusado de abusos en la localidad de Süpplingen. Pero el escenario es aún más intrigante al comprobar que Stehle no solo ayudó a huir al menos a este cura alemán, sino que también lo hizo con el cura español Jordi Senabre, arrestado en Barcelona en 1988 tras una denuncia de un niño de 13 años, y que se fugó del país antes de ser juzgado, en 1990. Fue precisamente Emilio Stehle quien lo acogió en Ecuador, donde entonces era obispo en Santo Domingo de los Colorados. EL PAÍS reveló en 2018 que escapó a este lugar gracias a una carta que el obispo de Barcelona, el cardenal Ricard Maria Carles, escribió a Stehle para pedirle que lo aceptara. La Iglesia española nunca ha abierto una investigación de este encubrimiento. Tampoco está claro si la que ha encargado al bufete de abogados Cremades tendrá acceso a sus archivos.

La investigación de EL PAÍS y Report München apunta que Stehle pudo convertir esta diócesis ecuatoriana en un refugio de curas acusados de abusos: otro sacerdote colombiano que llegó en 1989 de la diócesis de Cali tenía acusaciones previas en su país; nueve más han sido acusados después; y Herbert Grundberger, líder de un movimiento religioso alemán llamado Agnus Dei y también acusado de abusos en Alemania, se estableció en el lugar invitado por Stehle, hasta que fue expulsado en 2020. EL PAÍS ha encontrado, además, una nueva víctima en España de Senabre, que ahora ha decidido hablar.

El caso de Senabre fue sonado en su época. En 1990 estaba a la espera de juicio tras la denuncia de un monaguillo de la parroquia de Polinyà, municipio cercano a Barcelona, pero cuando la Audiencia de la capital catalana lo llamó a declarar, había desaparecido. El arzobispado simplemente explicó que se había ido de misiones y no sabía dónde estaba. Quedó en paradero desconocido, reclamado por la justicia. En 1994 hubo una petición de extradición a Uruguay, donde fue localizado, pero no prosperó. Siguió desaparecido hasta que EL PAÍS lo encontró en 2018 en la diócesis ecuatoriana de Santo Domingo. Entonces este diario descubrió que había llegado allí con una carta de Ricard María Carles y en misión Fidei Donum. Esta modalidad, la misma que organizaba Stehle en Alemania, se refiere a los curas de una diócesis que se van de misioneros a otra del extranjero, mediante acuerdo entre los respectivos obispos. En 2018, los responsables de la diócesis latinoamericana estaban asombrados de que Stehle, que tiene allí una estatua de seis metros de altura, hubiera permitido esto. Pero las acusaciones que han surgido contra él desde 2021 hacen verlo bajo una luz distinta, y están revisando toda su actuación. La diócesis contabiliza en este momento nueve acusados de abusos, siete ecuatorianos y dos colombianos. Tres de ellos están ya en prisión con condenas de 9, 11 y 21 años. Otro, Wilson B. R. V., fue suspendido en 2018 y es prófugo de la justicia. (...)

La carta descubierta ahora en Alemania, en esa caja de la diócesis de Hildesheim, demuestra cómo se organizó el encubrimiento del cura alemán huido a Paraguay. En 1976, Stehle escribe al obispo de entonces, Heinrich Maria Janssen, y le explica: “El caballero que aquí no se nombra debería ser empleado en otro lugar, no solo en otra diócesis, sino en otro país. Con respecto a su carta, puedo suponer que está de acuerdo si no le informo de esta nueva ubicación y, de ese modo, tampoco puede proporcionar ninguna información a terceros”. Mientras tanto, la Fiscalía de Brunswick preguntaba entonces por el paradero del sacerdote, y la diócesis de Hildesheim siempre respondía que no lo sabía. Como en Barcelona. El objetivo era que se perdiera su rastro. En la misma carta, Stehle le tranquilizaba sobre los gastos de permanencia y traslado del cura: “En lo que respecta al cuidado o apoyo mensual, Adveniat ha aceptado esto (…), de modo que se pueda omitir esa ayuda de usted, y este problema también se podría solucionar”.

La magistrada, que recibió a EL PAÍS en su despacho, opina que “la forma en la que está escrita la carta permite concluir que no es un caso excepcional. Describe un procedimiento habitual, el que se usa cuando se quiere hacer desaparecer a alguien”. Stehle fue director de la oficina de Fidei Donum en Alemania entre 1972 y 1984, y dirigente de Adveniat, la organización que gestiona las donaciones para misiones en Latinoamérica, entre 1969 y 1988. La semana pasada, esta jurista descubrió una carta anterior, de 1974, que también revela cómo la principal preocupación era que no debería figurar en los archivos nada sobre su paradero concreto.

 La diócesis de Hildesheim encargó a Niewisch-Lennartz un informe independiente sobre el periodo en el que Heinrich Maria Janssen fue obispo, entre 1957 y 1982. El trabajo, de más de 400 páginas, recoge ejemplos flagrantes de cómo los perpetradores fueron protegidos mientras a los afectados nunca se les ofreció ayuda. La juez exigió en diciembre una investigación a la Conferencia Episcopal y a Adveniat en una carta en la que afirmaba: “Debe aclararse en particular si los sacerdotes que ya no eran aceptables en sus diócesis de origen o en toda Alemania eran enviados regularmente a América del Sur y si hubo un encubrimiento del abuso sexual de los acusados”. (...)"                      (Íñigo Domínguez , Elena G. Sevillano , El País, 14/06/22)

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