9.8.22

La recesión en dominó, desde el norte al sur de la Unión Europea, gana peso en los últimos datos económicos... con Alemania como el socio más frágil y España como la última ficha que podría caer ante la primera temporada turística completa desde 2019, porque irremediablemente sufrirá la debilidad de las locomotoras económicas de Europa

 "Un escenario de recesión en dominó del norte al sur de la UE gana peso tras los últimos datos económicos, por la asfixiante subida de los precios mes tras mes, el fin de la era de tipos de interés mínimos, que viene elevando los costes de financiación a empresas y familias, y por la perturbación y la incertidumbre general que supone la invasión rusa de Ucrania, en concreto sobre las materias primas energéticas e industriales.El Gobierno vuelve a bajar el crecimiento de la economía del 3,5% al 2,7% en 2023

  Según se acerca el otoño, durante el que se teme que la UE sufra escasez de gas y que el petróleo siga disparado, la probabilidad de una contracción de la actividad en los próximos trimestres aumenta, aunque la salida de la pandemia mantenga el fondo de la recuperación. (...)

En este riesgo de recesión y efecto dominó, Alemania es el socio más frágil, por distintas razones, como son su mayor dependencia del gas ruso o el ciclo más adelantado de su recuperación de la crisis de la COVID-19. Mientras, España aparece como la última ficha que caería ante la primera temporada turística completa desde 2019. Pero también ofrece ya heridas preocupantes, e, irremediablemente, sufrirá la debilidad de las locomotoras económicas de Europa. Como ha dicho esta semana la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, “vienen curvas”.

 Una de estas alarmas fue la primera reducción en la actividad en la industria de nuestro país en julio desde enero de 2021. 

 El principal indicador adelantado del sector manufacturero, el índice PMI que calcula S&P Global, entró el mes pasado en el terreno en el que advierte de una “caída considerable” de los pedidos, “en un momento de fuertes presiones inflacionistas e incertidumbre económica generalizada”, según recoge el centro de análisis. Esta contracción se extiende a toda la UE, con especial gravedad en Alemania. Ahí está el origen de las peticiones de solidaridad con las medidas de ahorro energético, y con la amenaza de que en un contexto extremo la industria tenga que parar si fracasan. (...)

 La otra advertencia reciente en España sobre el riesgo de recesión ha sido la primera destrucción de empleo en un mes de julio tras meses de fuertes crecimientos y récords de indefinidos. En cualquier caso, nuestro país fue uno de los grandes de la UE que más creció en el segundo trimestre: un 1,1%, según el dato adelantado respecto al primer trimestre de este año. La economía de Alemania se quedó estancada, con una variación del PIB del 0% entre abril y junio, y la de Francia apenas creció un 0,5%. Italia se situó cerca de nuestro país, con un 1%.

“Parece que el aumento de la inflación está reduciendo la demanda de los hogares [en el resto de la UE], lo que está perjudicando el crecimiento. Pero si los precios siguen aumentando, ¿podría ser este el último dato de crecimiento sólido de la eurozona?”, se pregunta este experto.

Por el contrario, “el mayor dinamismo [en España] procedió principalmente de la fuerte reactivación del consumo privado (incremento del 3,2% intertrimestral) tras la caída que registraba en el trimestre anterior (−2,0%), lastrado por la sexta ola de COVID, el estallido de la guerra y la huelga de transportistas. Asimismo, destaca positivamente el avance de los ingresos por turismo (+29,3%), que ya superan en un 8% el nivel del mismo trimestre de 2019. El aspecto más negativo es la contracción de la inversión en maquinaria (−6,9%), que se ha podido ver afectada negativamente por el aumento de la incertidumbre y los problemas de suministros”, observa Javier García Arenas, economista de Caixabank Research.

 “El notable crecimiento del PIB en el segundo trimestre constituye un soporte para que en el conjunto de 2022 el PIB supere ampliamente el 4%, pese a que las perspectivas para la segunda parte del año se están viendo ensombrecidas por el repunte de la inflación, la crisis energética, las subidas de tipos de interés y el empeoramiento de los indicadores de confianza”, añade.

 La última revisión a la baja de las previsiones de la Comisión Europea coinciden con este análisis y mantienen a España como el país, entre los más grandes de la UE, que más crecerá en 2022 y en 2023, y son similares a las de las principales instituciones nacionales, como el Gobierno, la AIReF o el Banco de España. (...)

 España tiene en la temporada turística de este verano, la primera con solo algunos estertores de las restricciones por la COVID desde 2019, una fuente de crecimiento diferencial frente a las economías del norte de Europa. De hecho, el índice PMI del sector servicios del mes de julio, publicado este miércoles, siguió apuntando a una expansión de la actividad, al contrario que en la industria, a pesar de la inflación y del resto de incertidumbres.

Del mismo modo, la previsión de la evolución del PIB en tiempo real de la AIReF (un algoritmo que se actualiza con los datos que se van publicando durante el trimestre) apunta en estos momentos a un crecimiento del 0,6% entre julio y septiembre, respecto al segundo trimestre.

“El sector servicios de España mostró un comportamiento positivo en julio, y la actividad se expandió a un ritmo sólido, respaldada por niveles más altos de nuevos pedidos y una nueva creación de empleo. A pesar de ello, es difícil no estar un poco preocupado por el crecimiento económico en los próximos meses, ya que un análisis minucioso de los datos de la encuesta reveló algunos problemas este mes”, lamenta Paul Smith, director económico de S&P Global Market Intelligence. “A medida que el repunte de la actividad relacionado con la relajación de las restricciones por la pandemia continúa desvaneciéndose, las empresas encuestadas informaron de la creciente indecisión de los clientes debido al aumento de la inflación y del temor de una recesión económica”, concluye.

A la crisis energética y de inflación, y precisamente como respuesta a esto último, se une el endurecimiento de las condiciones de financiación, tras años de crédito barato, que está provocando la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de subir los tipos de interés de referencia con los que los bancos prestan el dinero o varía el precio de las hipotecas. Un encarecimiento que supone un freno a la actividad, que es precisamente el objetivo que busca la institución que preside Christine Lagarde para dejar de alimentar las subidas de precios, aunque el riesgo de provocar una recesión aumente y la subida de los tipos no tenga efecto sobre el gas o el petróleo, que dependen de cuestiones geopolíticas. (...)

Por otro lado, se multiplican las incertidumbres sobre un corte total del gas ruso que consume la UE, tras haberse reducido ya drásticamente los envíos en las últimas semanas."             

(Daniel Yebra Carmona , Rebelión, 08/08/2022; fuente: eldiario.es/The Guardian)

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