"(...) El pasado septiembre, Rendueles fue invitado por Unidas Podemos al Congreso para compartir su opinión sobre la reforma universitaria (LOSU), que respalda a medias, pues cree que falta por ver cómo se concreta. Se felicita por la democratización de la universidad ―en 1960 había 62.000 matriculados y este año 1,6 millones―, pero la considera “incompleta”, porque las clases altas están sobrerepresentadas. Pero al pensador, que se ha puesto al frente del área de Bienestar y Derechos Sociales en la plataforma Sumar de Yolanda Díaz, sobre todo le preocupa la mercantilización de la educación superior ―no se ha creado una universidad pública nueva (son 50) desde 1997, mientras se multiplican las privadas, que acaban de llegar a las 40 ― y por eso pide “medidas de choque”.
(...) P. ¿Le preocupa el actual sistema de acceso a la universidad?
R. Sí. Pongo un ejemplo muy concreto, las notas de corte de Matemáticas han subido muchísimo. En mi época se entraba con un 5 y no creo que eso fuera un problema, porque a nadie que no se le dieran bien las matemáticas se le ocurría entrar ahí. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Bueno, ahora seguramente mucha gente con talento para las matemáticas no está entrando porque los criterios de empleabilidad se han cruzado con unos estudios muy importantes para la sociedad. No sé por qué el hecho de que de repente a la banca o a las aseguradoras les venga bien tener matemáticos debe condicionar el desarrollo del talento científico, que es de lo que debería encargarse la universidad. Estamos sumidos en una especie de carrera enloquecida de notas de corte y de competencias que generan una ansiedad enorme en chavales muy jóvenes que deberían estar pensando en otras cosas. No tiene una solución fácil, pero desde luego deberíamos empezar por revertir esa cultura de la competitividad. (...)
R. La lógica de las familias es: voy a pedir un préstamo para legar prosperidad a mis hijos, para que puedan acceder a esas carreras de máximo prestigio o más salidas laborales. Pero claro, eso es como un timo piramidal. Y será así hasta que llegue un momento en el que haya tanta gente estudiando Medicina en la privada que se devaluará y luego se devaluará el MIR [Médico Interno Residente].
P. ¿Cree que el decreto de creación y reconocimiento de universidades frenará que surjan más universidades privadas?
R. Tengo cosas en contra de las universidades privadas tradicionales, pero no su solidez académica y científica. Pero estas otras que surgen como setas son como academias de conducir con pretensiones. Es muy peligroso, lo hemos visto en Latinoamérica, de repente un mismo título empieza a significar cosas muy diferentes dependiendo de quién lo haya emitido. Y eso crea una situación de indefensión muy grande para los estudiantes, los empleadores, la Administración. El decreto va en la dirección correcta, pero es un poco tibio.
P. ¿Cómo se debería actuar?
R. Hay que dar un puñetazo encima de la mesa, se ha fomentado una situación realmente escandalosa. Hemos vivido una terapia de shock. A algunos gobiernos autonómicos muy concretos de derechas que todos conocemos no les importa, como a un buldócer, arrasar con la educación universitaria, si eso les permite implantar ese modelo [privado]. La única respuesta es otra terapia y revertir ese proceso de forma acelerada. (...)" (Elisa Silió, El País, 27/10/22)
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