20.2.23

En Alemania los propietarios están obligados a la rehabilitación o pueden ser expropiados temporalmente para poner la vivienda en alquiler... En Suecia se procede, dependiendo de las circunstancias, a demoler las viviendas vacías... En Italia se penaliza fiscalmente la vivienda vacía por un valor del 9 por 1000 del valor catastral... en Francia, en el caso de propietarios -personas jurídicas- que tengan una vivienda vacía durante más de 18 meses puede requisarse hasta por 12 años si existe necesidad de vivienda... En Inglaterra se multa a los propietarios de viviendas vacías y se obliga al alquiler o venta forzosa de viviendas privadas que lleven más de seis meses vacías... Y ahora, Portugal revoluciona su política de la vivienda: diseña un plan que incluye el alquiler forzoso de los inmuebles vacíos y un techo máximo de los precios, además prohibirá nuevos pisos turísticos y elimina los ‘visados de oro’... España ya tiene el camino hecho

 "WIKIPEDIA: VIVIENDA VACÍA

(...) Políticas públicas sobre la vivienda desocupada

Las políticas públicas en relación con las viviendas deshabitadas son de muy distinto tipo aunque en general se tiende a penalizar, en muy distinta medida, la inacción del propietario -sea un banco, un grupo financiero o inversor, una inmobiliaria o un particular- para dar uso a dicha vivienda. Las medidas van desde la expropiación total o temporal hasta el incremento de diferentes tasas e impuestos78​ u otro tratamiento fiscal.9

Fiscalidad, tasas y multas a las viviendas vacías en Europa

En Holanda es legal la ocupación de viviendas vacías que lo estén durante más de un año[cita requerida]. En Dinamarca, en municipios de gran tamaño, se imponen multas a los propietarios que tengan viviendas vacías durante más de seis semanas[cita requerida].

En Francia se ofrecen ayudas a los propietarios para rehabilitar y alquilar la vivienda garantizando el ingreso por alquiler. Existe además una tasa sobre vivienda vacía en ciudades de más de 200 000 habitantes y siempre que la tasa de viviendas vacías sea superior a la media, la población esté en crecimiento y haya menos oferta que demanda de alquiler. En estas condiciones la tasa es del 10% del valor catastral de la vivienda el primer año, el 12.5 % el segundo y 15 % el tercero y posteriores. En el caso de propietarios -personas jurídicas- que tengan una vivienda vacía durante más de 18 meses puede requisarse hasta por 12 años si existe necesidad de vivienda.

En Reino Unido la Agencia Estatal de Vivienda Vacía (Empty Home Agency) da incentivos fiscales a los propietarios para compra y rehabilitación de viviendas vacías. También existe un presupuesto para comprar viviendas vacías para alquiler social y se multa a los propietarios de viviendas vacías y se obliga al alquiler o venta forzosa de viviendas privadas que lleven más de seis meses vacías, salvo que sea una segunda residencia, su propietario esté enfermo o recién fallecido y se esté tramitando la herencia, esté trabajando en otra ciudad o la utilice de forma esporádica.

En Suecia los ayuntamientos ofertan vivienda en alquiler barata que obliga a los propietarios a ajustar precios. También se procede, dependiendo de las circunstancias, a demoler las viviendas vacías. En Alemania los propietarios están obligados a la rehabilitación o pueden ser expropiados temporalmente para poner la vivienda en alquiler. En municipios con más del 10 % de viviendas vacías la Administración procede a demoler las viviendas vacías que no se pueden alquilar. En Italia se penaliza fiscalmente la vivienda vacía por un valor del 9 por 1000 del valor catastral.10​ 

  1. El tratamiento de la vivienda vacía en los países más avanzados de la UE, Attac, Madrid, 12 de febrero de 2012. (...)"                  (WIKIPEDIA)

 

"Portugal revoluciona su política de la vivienda: prohibirá nuevos pisos turísticos y elimina los ‘visados de oro’. El Gobierno diseña un plan que incluye el alquiler forzoso de los inmuebles vacíos y un techo máximo de los precios.

 La falta de viviendas asequibles para los bolsillos portugueses se ha convertido casi en una emergencia nacional. Los bajos salarios convierten en misión imposible afrontar la galopada del precio de las casas. Algunos estudios recientes demuestran que el precio medio de venta en Lisboa superó en 2022 al de Milán, Madrid o Barcelona, mientras que el de alquiler fue mayor que el de la capital española y solo ligeramente inferior al de Milán. El Gobierno ha decidido tratar de acabar con esto con un paquete de medidas que revolucionan la política de la vivienda lusa de las últimas décadas, al contemplar propuestas de intervención directa sobre el mercado de las que hasta ahora siempre había huido el primer ministro, el socialista António Costa. Además se entierra el programa para conceder visados de residencia a extranjeros por inversiones en el país y se prohíben nuevas licencias para pisos turísticos, que algunos especialistas citaban como factores que favorecían la especulación inmobiliaria y la subida de precios.

La iniciativa más polémica del plan gubernamental es el alquiler forzoso de las viviendas desocupadas. El Instituto Nacional de Estadística luso ha censado 723.215 hogares vacíos en todo el país. El Estado podrá alquilarlos para subarrendarlos durante cinco años y actuar como un mediador inmobiliario, que cobra al inquilino y paga al propietario. Estos alquileres nunca podrán superar el 35% de los ingresos del núcleo familiar. El Estado asumirá las rentas impagadas, de forma que los propietarios siempre las perciben, y gestionará con el inquilino una solución para la deuda, que en el peor de los casos puede incluir el desahucio. Las excepciones y detalles de esta iniciativa todavía serán perfilados en el proceso de consulta pública y parlamentaria que se inicia ahora, aunque no se prevén grandes sobresaltos teniendo en cuenta que el Partido Socialista gobierna con mayoría absoluta. Está previsto que el Consejo de Ministros apruebe en marzo la versión definitiva de las medidas, que también incorporan beneficios fiscales para propietarios con el objetivo de favorecer el arrendamiento de larga duración.

El intervencionismo público también se extenderá sobre los precios de nuevos alquileres, algo que no ocurría en Portugal desde 1985, cuando se legisló para liberalizarlos. A partir de ahora se establecerá un techo máximo de subida para los nuevos contratos de arrendamiento de viviendas, que estará vinculado tanto a la evolución como a las previsiones de la inflación. Con esto se pretenden evitar las subidas disparadas en los precios de alquiler, que acaban forzando la salida de inquilinos que no pueden asumirlos.

En una entrevista a la cadena de televisión TVI, el primer ministro António Costa justificó este giro en la política de vivienda para encontrar un “equilibrio” entre las necesidades de la población y el desarrollo económico. Porque una de las decisiones afecta directamente al turismo, un sector capital para la economía lusa. El Gobierno prohibirá nuevos pisos turísticos en todo el país, con la única excepción de proyectos rurales que beneficien a poblaciones pequeñas. “Los pisos turísticos tuvieron muchos efectos positivos para revitalizar nuestras ciudades pero también tienen impactos negativos como la subida de precios”, explicó Costa. Además, se revisará la licencia a los que ahora mismo están en activo en 2030.

A finales de diciembre había 108.523 viviendas turísticas registradas oficialmente en Portugal. La rehabilitación de los centros históricos de Lisboa y Oporto, muy deteriorados durante décadas, fue una de las contribuciones positivas del desarrollo de las nuevas plataformas de alquiler turístico, pero también provocaron la expulsión de residentes locales y la gentrificación urbana. En algunos distritos de Lisboa se avanzó casi hacia una especialización, con el 60% de las casas de alquiler dedicadas al turismo. Estos excesos fueron corregidos con moratorias transitorias en zonas saturadas y algunas decisiones como una sentencia del Tribunal Supremo, que permitía vetar pisos turísticos en edificios residenciales.

Con su prohibición, el Gobierno portugués confía en que se incentive “el regreso al mercado inmobiliario de alojamientos que ahora son turísticos”, señaló el jueves António Costa, al finalizar un Consejo de Ministros dedicado en exclusiva a la vivienda y donde se aprobó el paquete de medidas que costarán 900 millones de euros.

Una década de visados de oro

Otra de las grandes novedades es la finalización de los visados de oro, que conceden permisos de residencia a quienes inviertan en inmuebles, creen negocios o trasladen capitales a Portugal. En la práctica, desde que entró en vigor en 2012, fue usado sobre todo por extranjeros que obtenían la residencia lusa a cambio de comprar una vivienda: recibieron el 92% de los “vistos gold”. Los ciudadanos chinos fueron los más activos inversores y se beneficiaron de casi la mitad de los más de 11.000 visados concedidos en una década.

Organismos como Transparencia Internacional y formaciones de la izquierda, como el Partido Comunista Portugués y el Bloco de Esquerda, llevaban años pidiendo la extinción de esta medida que se introdujo para tratar de dar salida al parque inmobiliario de viviendas vacías que dejó la gran crisis económica iniciada en 2008. “El programa ya cumplió la función que tenía que cumplir”, dijo hace unos meses Costa, cuando por primera vez avanzó que se planteaba su extinción. España cuenta también con un programa similar para conceder visados de residencia a cambio de atraer inversiones.

 El giro del Ejecutivo luso, que hasta ahora no se había desmarcado de una política fiscal heredada de la derecha para atraer dinero extranjero, ha recibido duras críticas desde la oposición y organizaciones empresariales. El Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) ha tildado el plan de “estatalizante” y “abusivo”, mientras que la Asociación de Alojamiento Local de Portugal las considera “gravísimas”. “Estas medidas crean una enorme incertidumbre a la inversión privada y la vuelven inviable”, señalaron en un comunicado."                        (Tereixa Constenla , El País,  17/02/23)

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