U. Podemos (que, se entiende, es la coalición de la formación morada y de Alianza Verde) es la quinta fuerza en este barómetro y aguanta con un 6,7% de estimación de voto (una media de entre cuatro y cinco puntos porcentuales menos que en las estimaciones de las encuestas del último año, y seis puntos menos respecto a los resultados de las últimas elecciones generales, en 2019).

Si se suman en bruto las estimaciones de la plataforma de Díaz y del partido de Ione Belarra, el resultado estaría por encima del 17%, lo que supone una ventaja de seis puntos sobre Vox ,la garantía de que la candidatura unitaria de la izquierda transformadora sería la tercera fuerza y, también (siempre en el plano demoscópico), la garantía para revalidar de nuevo el Gobierno de coalición progresista con el PSOE.

Bajan PSOE y PP

En este sentido, los socialistas continúan siendo los primeros en los barómetros del CIS, aunque con una caída de más de dos puntos respecto al estudio de marzo, cuando tocaron techo con casi un 33%. En abril los de Pedro Sánchez obtienen un 30,4%, que junto a las estimaciones de Sumar y de Podemos alcanzaría casi un 48% de la estimación de voto total, a solo dos puntos del 50% que apuntaría a una mayoría muy reforzada de escaños en el Congreso (que, en todo caso, se podría alcanzar con apoyos de algunas de las formaciones del denominado bloque de la investidura, como ERC o EH Bildu).

El PP también baja respecto a su estimación de marzo, en su caso también casi dos puntos (pasando del 28% al 26,1%). En este sentido, el CIS recoge una bajada de los dos grandes partidos en su estudio, aunque, atendiendo a la aritmética de los bloques, el espacio de la izquierda se ensancha pese la rebaja de la estimación de los socialistas, mientras que en la derecha la caída de los de Alberto Núñez Feijóo no se traduce en un crecimiento ni de Vox ni de Ciudadanos.

El barómetro se publica tras la moción de censura que presentó la ultraderecha en el Congreso de los Diputados contra Pedro Sánchez (con el economista Ramón Tamames como candidato), un debate en el que el presidente y Yolanda Díaz se repartieron la intervención del Gobierno. El trabajo de campo también se realizó después de que la vicepresidenta anunciase en un acto en Madrid que concurriría como candidata a las próximas elecciones generales, así como su desencuentro con Podemos en la negociación para cerrar una coalición de cara a estos comicios."                  (Alexis Romero, Público, 20/04/23)