"No se puede llegar a acuerdos sin ser honesto con tu aliado ni contar la verdad sobre comportamientos pasados y presentes. Realidades que todos tendrían que asumir para poder llegar con responsabilidad a la mesa de negociación. Enrique Santiago en una intervención en “El Tablero” con Sergio Gregori marcaba las bases de todo acuerdo al explicar que no se puede negociar de la misma manera con un adversario al que no vas a volver a ver que con compañeros con los que vas a trabajar mano a mano.
La opinión del secretario general del PCE está legitimada en su experiencia como negociador en los planes de paz en Colombia entre los paramilitares, el Estado y las FARC. La posibilidad de un pacto tiene que nacer del reconocimiento de los errores de cada parte, del cese de hostilidades con los aliados con los que se pretende confluir y la exposición clara y diáfana de hechos y realidades que nadie quiere reconocer. Primero sanar para luego suturar. (...)
La mentira de la participación interna en Podemos.
Los últimos episodios que se han dado en pleno proceso de negociación con Sumar han dejado en evidencia el cinismo de las posiciones. Covadonga Tomé ganó las primarias en Asturias con un 60% de los votos frente a la candidatura oficialista y en Podemos se niegan a reconocer esa victoria de facto. Se ha hecho lo mismo en Langreo, donde se anuló la lista de la vencedora para después nombrar en una decisión caciquil a Rafael Palacios en un proceso en el que la dirección estatal no permitió presentar una lista alternativa y votar en contra de su candidato.
Las primarias no son más que la forma de decisión que adopta
quien tiene más poder para garantizarse que ese poder le sigue
perteneciendo. Cuando las primarias ponen en cuestión ese poder se
prescinde del mecanismo sin pudor en aras de un bien mayor, que suele
ser la decisión unipersonal del líder. Hagan primarias, asambleas o
pacten en un despacho, pero al menos reconozcan que no se trata de una
cuestión ética y pura sobre la participación democrática.
La unidad en Madrid y Valencia
Es necesario el reconocimiento por parte de Más Madrid y Compromís de que no han querido llegar a acuerdos de unidad en Madrid y Valencia porque son más fuertes que Podemos, porque no quieren compartir listas con el socio más débil y porque además creen que les resta su apoyo en ambas comunidades. Este reconocimiento es necesario para que la apelación a la unidad a nivel nacional no nazca con una sensación de desagravio a Podemos y evitar que caiga toda la culpa sobre el partido morado por la estrategia de cerrazón que siguen a nivel nacional.
El
intento de imponer su preeminencia pasada a nivel nacional de Podemos no
es distinto al que han usado Más Madrid y Compromís en sus respectivos
territorios. Los vetos de la dirección estatal de Podemos a las
decisiones democráticas de sus corporaciones locales en poblaciones como
Rivas o Cádiz para ir en coalición con Adelante Andalucía o Más Madrid
restan a la hora de defender una apelación sincera a la unidad.
Sumar no quiere a Irene Montero
El conflicto se cerraría por arriba del mismo modo que Pablo Iglesias cerró el conflicto en Madrid entre Ramón Espinar e Íñigo Errejón. El nombramiento de Irene Montero como número 2 de Yolanda cercenaría toda disputa y las apelaciones falsarias a la participación democrática para dirimir mediante una votación la falta de un acuerdo que se boicotea de manera constante. En Sumar no se quiere a la Irene Montero aparatera aunque estarían encantados de contar con la Irene Montero ministra que ha sacado en Igualdad leyes que son referencia en el mundo. Una Irene Montero emancipada de sus intrigas internas sería acogida con alborozo, pero existe el convencimiento de que su papel elegido ahora mismo resta más que suma.
Se ve a Irene Montero como una
figura quemada para una política de apertura electoral como la que
pretende Sumar, un hecho que el primero en reconocer fue Pablo Iglesias
en su libro Verdades a la cara, en que fue explícito
al considerar que ni siquiera era posible que se presentara para el
puesto de secretaria general del Podemos: “Mucha gente se sorprendió de
que Irene no se presentara a la Secretaría General. No tenía ningún
sentido en aquel momento. Le habían hecho un traje que lo hacía
imposible”.
El factor distorsionador de Pablo Iglesias
Pablo Iglesias lleva preparándose desde su salida para los días del hambre venideros siendo contrapoder en un gobierno de derecha y extrema derecha distorsionando todo el debate y la agenda que faciliten el entendimiento entre todas las corrientes de izquierdas. No creo que trabaje para que gobierne el fascismo y así poder realizar un proyecto empresarial y mediático contestatario que tendría más fácil creer.
Estoy plenamente convencido de que Pablo Iglesias tiene un compromiso cierto con los valores antifascistas y no trabajaría para que el horror marrón pisara moqueta, pero también de que ha llegado a la conclusión de que ese horizonte es ineludible y ha cavado trincheras para el día que suceda estar en la mejor posición posible dentro del espectro ideológico poscomunista. Ese diagnóstico, que comparto, le ha llevado a veces a ser un problema más que una solución. (...)
Pablo Iglesias es un problema en la actualidad para la unidad de la
izquierda, creo que lo sabe. El daño sufrido por su familia le ha hecho
crear ciertos rencores que en ocasiones dirime de forma errática. Admiro
profundamente su inteligencia. Del mismo modo creo que en la actualidad
se ha convertido en aquello que despreciaba, un “rey sol” intentado
disciplinar a todo aquel que no sigue sus designios. Pablo Iglesias es
ahora mismo un factor distorsionador.
Los traidores y la aceptación de las deslealtades pasadas
Podemos, sus cargos, sus dirigentes y su militancia, tiene que dejar de insultar, perseguir y acosar a las personas del espacio con el que pretenden confluir. La disensión no es traición y no se puede pretender llegar a un acuerdo con quien acosas de manera sistémica. Personajes como Juanma Del Olmo tienen que desaparecer de la ecuación si se quiere pretender convivir en un sistema de respeto y deferencia por la salud mental de los compañeros. Es incompatible pactar con quien utiliza el acoso, el bullying y la intimidación como parte fundamental de la estrategia de descrédito a los propios compañeros.
Íñigo Errejón
tiene que disculparse con Podemos por haber utilizado sus estructuras
para dividir a la izquierda. No se puede apelar a la unidad como
referencia fundamental para la nueva izquierda habiendo sido responsable
de su fragmentación. Es normal que exista una sensación de agravio con
quien participó de la atomización del espacio de la izquierda en un
momento en el que todos apelan a la unión. Puede que personas como Del
Olmo y Errejón sean incompatibles para crear espacios de unidad. Uno
para cada entorno.
Sumar no puede ser un contenedor de rencores pasados
Existen corrientes dentro de Sumar que tienen el convencimiento
de que Podemos ahora mismo no aporta. Esa fue la clave del rechazo de
Más Madrid a Podemos en 2019, una percepción que se consolidó con los
buenos resultados. Se tendría que reconocer y aceptar que las heridas
abiertas en las guerras internas pasadas han sido tan duras que viendo a
Podemos en una situación de debilidad quieren cobrarse todas las veces
que la formación morada usando su fortaleza destruyó toda corriente
interna. La unidad precisa que se desista de esa intención destructora
por parte de personas que no son más validas solo por enfrentarse a
Pablo Iglesias y tener deudas pendientes. Estar en contra de Pablo
Iglesias no puede ser por sí solo un motivo para ser válido para Sumar.
El proyecto de Yolanda Díaz tiene que huir de la percepción de ser un
contenedor de agravios y rencores pasados con el exlíder.
Abandonar los relatos de confrontación con los aliados
El relato falso y ridículo de que en Sumar no quieren acuerdos
antes del 28M para hundir a Podemos podría ser defendible si Podemos no
fuera en coalición con IU. Nadie que no sea un estúpido puede defender
que IU quiere que le vaya mal en las elecciones solo por perjudicar a
Podemos cuando encima sus candidatos están en peor posición en las
listas. Si le va mal a Podemos le irá mucho peor a IU y se puede
garantizar que desaparecería de todos los municipios y comunidades. Los
relatos contra el compañero tienen que desaparecer, más aún los que
insultan a la lógica y la inteligencia. El último de esos ataques
injustificados ha tenido su máxima expresión en el vídeo de propaganda y
convocatoria para el acto de Podemos en Zaragoza en el que se insultó y
despreció a los militantes y líderes del PCE e IU con una posición
hipócrita y cínica sobre la OTAN en la que Podemos se arrogaba una
posición valiente ante la asociación atlantista que no se corresponde
con las políticas ni la historia de la formación. (...)
Epílogo: Matar al escorpión
Pablo Iglesias contaba una anécdota sobre los intentos que hubo
en Podemos de parar las guerras internas disputadas en los medios y de
forma pública que tanto daño les hacían. En una reunión en enero de 2015
en el Círculo de Bellas Artes se congregaron Juan Carlos Monedero,
Carolina Bescansa, Luis Alegre, Íñigo Errejón y el propio Pablo Iglesias
con la intención de detener los procesos de disputa interna que estaban
desangrando el partido. En un momento de la reunión Carolina Bescansa
dijo una frase que le dijeron compañeros de Venezuela: “no os peleéis,
no os peleéis, porque si os peleáis, es el fin de todo”. Pero no
pudieron dejar de hacerlo y el instinto les pudo. Iglesias recordaba la
fábula del escorpión y la rana en la que el escorpión pica a la rana
cuando la está pasando a la otra orilla del río a pesar de que ambos
morirían. Ese recuerdo tendría que servir para los momentos que estamos
viviendo. Puede que haya enemigos que quieran matar a Podemos, pero si
algo puede hacerlo es el instinto del escorpión. Hay que cortar el
aguijón, Pablo. Hay que privarle del veneno, Yolanda." ( Antonio Maestre, eldiario.es, 15/04/23)
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