13.7.23

Feijóo 'el mentiras'... Pasada la resaca, una cosa está clara: Feijoo es un mentiroso, y la mayoría de los medios lo saben, pero como es de los suyos, lo defienden a muerte. Y el público en su mayoría se queda con la letra gorda. Los insultos se graban a fuego en la memoria (Rosa Villacastín)... La mentira granítica de Feijóo congeló la sonrisa de Sánchez. Feijóo vino con toda la artillería, incluidos violadores, independentistas, etarras y el cadáver del concejal Miguel Ángel Blanco. Feijóo desplegó un convoy de mentiras encadenadas... o una ensalada de mentiras, a elegir... Verle ahora culpar a Sánchez de la quiebra de las cajas es el mejor resumen de este terrible debate electoral. Un ejercicio de cinismo muy difícil de superar. Nunca pidió perdón a los gallegos por aquella ruinosa operación, en la que Feijóo fue el quinto Beatle de la quiebra de las cajas gallegas... Está por ver si el único debate entre los dos principales candidatos interrumpe la remontada de Sánchez o sí el rostro granítico de Feijóo logra aterrar realmente a la izquierda

rosa villacastin @RosaVillacastin

Pasada la resaca, una cosa está clara: Núñez Feijoo es un mentiroso porque miente a sabiendas y la mayoría de los medios lo saben pero como es de los suyos lo defienden a muerte. Y el público en su mayoría se queda con la letra gorda. Los insultos se graban a fuego en la memoria.

8:55 a. m. · 11 jul. 2023 86,7 mil Reproducciones
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 "La mentira granítica de Feijóo congela la sonrisa de Sánchez.

 (...) Feijóo vino con toda la artillería, incluidos violadores, independentistas, etarras y el cadáver del concejal Miguel Ángel Blanco. Durante cien minutos de debate embarrado, Feijóo desplegó un convoy de mentiras encadenadas a las que el Presidente del Gobierno no supo responder con la determinación que sí mantuvo a la hora de explicar a sus diputados, hace poco más de un mes, las razones por las que adelantaba las elecciones. Sánchez no pudo explicar su gestión de gobierno con firmeza. Mantuvo una actitud tensa, con una sonrisa fría, fingida, plagada de frases comunes para tratar de apaciguar la dureza de Feijóo en cada una de sus mentiras. (...)

El líder de la oposición logró colar el Falcon durante bastantes minutos, escenificar un acuerdo imposible, desnaturalizar el país de un modo grosero, blanquear a Vox incluyéndolo en el Pacto de Estado contra la Violencia Machista, culpar a Sánchez de la quiebra de Caja Madrid, imputarle la liberación de más de mil delincuentes sexuales y darle la vuelta a los datos de crecimiento económico. Feijóo tuvo más sentido de la oportunidad para fingirse claro, firme, previsible, victimista y tolerante. Supo dominar el debate jugando al contraaataque de modo constante. Consiguió que el Presidente del gobierno fuera incapaz de mantener su ritmo. El rostro de Sánchez estaba desencajado, descoordinado, desorientado, entre datos contrastados, con 2 millones de empleos y 21 millones de cotizantes a la Seguridad Social, datos que se percibían fuera del cuadrilátero como puñetazos al aire. La gestión no puntúa.

Sánchez compró cada marco político que Vox y el PP han tratado de definir durante los dos últimos años y redujo su propia gestión de gobierno a tres ideas que por repetidas, empiezan a resultar aburridas. El Presidente fue titubeante consigo mismo y dejó claro que la gran falla electoral de su gobierno es la pérdida de poder adquisitivo de la clase obrera La subida del Salario Mínimo Interprofesional y la Reforma Laboral no han conseguido sellar el malestar de una sociedad que no alcanza consuelo con los grandes datos macroeconómicos que ha sabido defender mejor en otras ocasiones. Está por ver si el único debate entre los dos principales candidatos interrumpe la remontada de Sánchez o sí el rostro granítico de Feijóo logra aterrar realmente a la izquierda. (...)"                     (Víctor Guillot, Nortes, 11/07/23)

 

"Ensalada de mentiras.

 (...) El candidato del PP demostró que es más fácil destruir que construir. Se le escucharon muy pocas propuestas, pero resultó implacable en su enmienda a la totalidad de los últimos cinco años. No tuvo empacho en describir una situación calamitosa de la economía y unas calles tomadas por violadores y pederastas, todo trufado con datos en ocasiones torticeramente seleccionados (un botón de muestra: el caso Pegasus no se ha archivado por falta de colaboración del Gobierno sino de Israel). Pero la hipérbole no le pasó factura, ya que todo lo dijo en un tono sosegado, como de no darle importancia.

Feijóo colocó todos sus ‘hits’, mientras el gesto de Sánchez era de total incredulidad

En cambio, Feijóo logró colocar todos sus hits, que consistieron en insistir en la figura de un Sánchez como un mentiroso compulsivo. Palabras como “mentiras”, “cinismo”, “follones”, “arrogancia”, “Bildu”, “Otegui”, “violadores”, salpicaron las intervenciones del popular como piezas de un rompecabezas que van encajando en la encarnación de todos los males llamada “sanchismo”. Frases como “¡Dios mío!, pero ¿qué le pasa?”, “¿por qué le molesta tanto...?”, “¿se cree que los españoles son tontos?” fueron los trazos para pintar a un contrincante fuera de sí.

Feijóo solo se sintió incómodo cuando se abordaron los derechos de las mujeres y el colectivo LGTBI. Tanto, que, sin encomendarse a los presentadores, cambió de tema. (...)"       (Lola García, La Vanguardia, 11/07/23)

 

"Feijóo tenía un plan. 

¿Su objetivo? Embarrar el único debate –no ha habido más porque el candidato del PP se negó– y evitar de ese modo cualquier tipo de contraste de ideas que le pudiera perjudicar. Frenar la remontada de la izquierda, aunque fuera con patadas al tobillo. Evitar el más mínimo desgaste electoral, en un momento en el que el Partido Popular lidera las encuestas, pero con menos holgura de la que la derecha desearía. (...)

Para un ciudadano poco informado, el plan de Feijóo probablemente funcionó. (...)

Otra cosa es el fondo: lo que ha dicho Feijóo y su compleja relación con la verdad.

Alberto Núñez Feijóo: “Teníamos un pacto de Estado (contra la violencia de género). Lo habíamos firmado todos, todos salvo Podemos”.

Falso. Es justo al revés. El único partido que no está en ese pacto de Estado es Vox, no Podemos. Algo fácil de imaginar, teniendo en cuenta que Vox niega siquiera que exista la violencia machista y hasta se sale del minuto de silencio cada vez que matan a una mujer. 

 Feijóo: “El PP ha votado a favor del incremento de las pensiones por el IPC”.

Falso. Votó en contra.

Feijóo a Sánchez: “¿Qué ha pasado con el Pegasus? ¿Con el móvil? ¿Qué información tienen de usted? (...) Hoy el juez ha archivado el caso por falta de colaboración de usted”.

Falso. El juez ha cerrado la investigación, y cito textualmente, por la “absoluta falta de colaboración de Israel”

Feijóo: “Entre el año 2018 y 2019 fueron calificadas más de 2.500 viviendas protegidas en Galicia”.

Falso. Fueron apenas una decena. Y en los últimos diez años de Feijóo al frente de la Xunta, apenas 300 en total.

Feijóo: “España es el último país en recuperar el PIB prepandemia con la República Checa”.

Falso. Alemania está hoy por debajo del PIB de antes de la pandemia, y España no. Y en el primer trimestre, España tuvo un crecimiento interanual del 4,2%: cuatro veces más que la media de la UE. Mientras Alemania está en recesión. 

Feijóo: “La excepción ibérica no la voy a derogar yo, la va a derogar la Unión Europea”. 

Falso. La Unión Europea ha ampliado este mecanismo hasta el 31 de diciembre de 2023 –un año menos de lo que pedía España–, pero Bruselas en ningún caso ha planteado derogar este medida, que ya ha supuesto un ahorro de 5.000 millones de euros para los consumidores españoles. 

Feijóo: “Soy el presidente de una comunidad autónoma que menos ha incrementado la deuda de toda España”.

Falso. Feijóo llegó a la Xunta con una deuda del 6,8% del PIB –3.594 millones– y la dejó en el 18,5% –11.175 millones de euros–. En comparación con las demás , Galicia tiene más deuda que una decena de comunidades autónomas. Y solo hay 17 autonomías. 

Feijóo: “No se puede gobernar perdiendo”.

Falso. En un sistema parlamentario –como el español– gobierna el que más apoyos consigue, no la lista más votada. Por eso en 2019 Ayuso gobernó en Madrid perdiendo frente a Ángel Gabilondo, o Juanma Moreno gobernó en su primera legislatura en Andalucía perdiendo frente a Susana Díaz. O José Luis Martínez Almeida en la ciudad de Madrid, perdiendo en 2019 frente a Manuela Carmena.

Feijóo: “Nosotros no gobernaremos perdiendo”.

Falso. María Guardiola gobernará perdiendo. Y el PP gobierna con Vox en decenas de ayuntamientos en toda España –como Burgos, como Elche, como Valladolid– donde tampoco ganó las elecciones. 

Feijóo: “Usted era consejero de una caja y la quebró. También quebró usted Caja Madrid”.

Falso. Y de todas las mentiras con las que Feijóo ha embarrado el debate electoral esta, probablemente, ha sido la más obscena. Y la más tóxica. Porque todo bulo se basa siempre en medio gramo de verdad.

Pedro Sánchez nunca estuvo en el Consejo de Administración de Caja Madrid. Nunca. Formó parte de la Asamblea General durante su época como concejal del Ayuntamiento de Madrid, un órgano con 323 miembros donde estaban representados todos los municipios de la región, también la capital. Allí los vocales del PSOE pintaban aún menos que un diputado de la oposición en el parlamento de la Comunidad de Madrid, donde Ayuso tiene la mayoría absoluta.

Quien lideró Caja Madrid durante las dos décadas que condujeron a su quiebra fue, en solitario, el Partido Popular. Primero Miguel Blesa, el amigo de Aznar. Después Rodrigo Rato, el vicepresidente de Aznar.

El colapso de Bankia –donde Caja Madrid se fusionó con varias de las cajas controladas por el PP– ha acabado costando a los españoles más de 25.000 millones de euros.

 Feijóo: “Un consejero de Caja Madrid dándole lecciones al presidente de la Xunta sobre el problema financiero de las cajas de ahorro. Es el mundo al revés”.

El candidato del PP también tuvo un papel muy relevante en la gestión de las cajas gallegas como presidente de la Xunta, es cierto. Pero con un resultado que no fue para presumir. Feijóo lideró su fusión en una sola entidad, argumentando que así sería más solvente. La Xunta incluso pagó un millón de euros a la consultora KPMG por un informe que defendía esta fusión como la mejor opción. El resultado fue justo al revés: la caja fusionada, NovaCaixaGalicia, acabó quebrada. Aquel pufo costó a los españoles más de 9.000 millones de euros, de los que solo se recuperaron 1.000. Y un auto de la Audiencia Nacional señaló a la Xunta como responsable de esta quiebra, por su empeño en incluir a Caixa Galicia en la fusión.

Se ha hablado mucho de la famosa foto de Feijóo con el narco Marcial Dorado. No es el único delincuente condenado con el que se retrató. 

 En esta foto, de 2010, el hoy líder del PP posa junto a los principales directivos de las cajas gallegas, en el apretón de manos con el que que celebró esta ruinosa fusión. De izquierda a derecha, son José Luis Méndez (Caixa Galicia), Julio Fernández Gayoso (Caixanova), Alberto Núñez Feijóo (presidente de la Xunta de Galicia), Mauro Varela (Caixa Galicia) y José Luis Pego (Caixanova).

El segundo y el quinto acabaron en la cárcel: Gayoso y Pego. Por apropiación indebida. Según la sentencia, estos y otros directivos llevaron a cabo “inequívocos actos apropiatorios con fines de lucro privado” y no “meros excesos o abusos”. Gayoso, por ejemplo, se autoadjudicó una indemnización de siete millones de euros.

El primero, José Luis Méndez, el factótum de Caixa Galicia, se salvó de este proceso penal por poco: su caja estaba tan mal que le echaron desde el Banco de España justo cuando se cerró la fusión. Se libró justó a tiempo. Tuvo la suerte de cumplir 65 años en ese momento y se fue con una indemnización de 18 millones por jubilación.

El cuarto, el sucesor de Méndez, Mauro Varela, tuvo que dimitir tras decir que los clientes que compraron preferentes sabían lo que hacían. Hasta que fue nombrado en 2001 presidente de Caixa Galicia –la caja que quebró–, Mauro Varela no había tenido más mínima experiencia ni formación en el sector financiero. ¿Su currículum para este puesto? Haber sido diputado del PP.

 Todos recibieron sueldos e indemnizaciones millonarias mientras se les rescataba con dinero público. Ni siquiera los directivos que fueron condenados devolvieron todo el dinero que se llevaron de las cajas que quebraron. José Luis Pego, por ejemplo, se quedó con un fondo de pensiones de 10,8 millones de euros. Solo cumplió nueve meses de prisión.

En cuanto a Feijóo –el quinto Beatle de la quiebra de las cajas gallegas– pues ya imaginan lo que ocurrió. Nunca pidió perdón a los gallegos por aquella ruinosa operación. Verle ahora culpar a Sánchez de la quiebra de las cajas es el mejor resumen de este terrible debate electoral. Un ejercicio de cinismo muy difícil de superar."                (Ignacio Escolar, eldiario.es, 11/07/23)

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