13.10.23

Lo que ha entrado en la retina del mundo es “el cuerpo occidental” masacrado... son personas blancas las que corren con miedo. Sus cuerpos no son los cuerpos oscuros que nos hemos acostumbrado a ver ensangrentados e inertes... Lo que ha entrado en la retina del mundo es “el cuerpo occidental” masacrado... por eso, se extiende un sentido común entre los mandamases europeos que llama incluso a cortar toda ayuda humanitaria a la población palestina... Preservar “el oasis democrático” israelí, el bello jardín “europeo”. Es esa la narrativa que queda sellada cuando se proyecta la bandera israelí sobre la sede de la Comisión Europea... la UE e Israel aprovecha el shock de la población, la sensación de crisis, para avanzar un poco más en la acumulación neoliberal y otro poco en las políticas autoritarias... Ser moldeado por la pedagogía de la crueldad, y aceptar la violencia sobre el otro, como algo natural, porque es lo que hay que hacer para defendernos (

 "Cuando penetra el miedo, las imágenes se apropian del relato con su dosis de alarma e impera el ruido. Ya no hay lugar para antecedentes ni pedagogías, para la memoria histórica o el análisis colonial, solo hay gente (otros) que dan miedo, y gente (nosotros) a la que hay que proteger. Los otros ya no son personas, devienen solo una amenaza que gestionar, mantener alejada o directamente aniquilar, todo lo demás queda en segundo plano. (...)

Las imágenes que pudieron verse el sábado, cuando Hamás rompió el cerco de Gaza y atacó Israel, son dolorosas, y sobre todo inéditas: no porque sea nueva la muerte de jóvenes en esa tierra —llevamos décadas viendo a chavales palestinos morir tiroteados o bombardeados— sino porque esta vez son israelíes quienes mueren, indiscriminadamente, son personas blancas las que corren con miedo. Sus cuerpos no son los cuerpos oscuros que nos hemos acostumbrado a ver ensangrentados e inertes. Lo que ha entrado en la retina del mundo es “el cuerpo occidental” masacrado. (...)

No le costó mucho tiempo a Ursula Von der Leyen posicionarse del lado de Israel, reivindicando su derecho a defenderse, el derecho más asimétrico del argot geopolítico. Las banderas de Israel son ondeadas en ayuntamientos y proyectadas en edificios públicos. Mientras, se extiende un sentido común entre los mandamases europeos que llama incluso a cortar toda ayuda humanitaria a la población palestina: un pueblo condenado a vivir de la ayuda humanitaria, un pueblo que si no recibe ayuda está condenado a la muerte. Una negación más de su agencia, otro oprobio hacia su dignidad. (...)

Preservar “el oasis democrático” israelí, el bello jardín “europeo”. Es esa la narrativa que queda sellada cuando se proyecta la bandera israelí sobre la sede de la Comisión Europea.(...)

 Cuando Von der Leyen o los líderes europeos defienden a Israel se están defendiendo a sí mismos. Se defienden de la hipótesis de una contraofensiva, de que aquellos que sufren la violencia en las fronteras externas e internas, algún día la devuelvan, de que quienes han sufrido históricamente el expolio y la usurpación algún impugnen ese estado de las cosas. Y ambos, la UE e Israel usan la doctrina del shock que, como formulaba en su momento Naomi Klein, aprovecha el shock de la población, la sensación de crisis, para avanzar un poco más en la acumulación neoliberal y otro poco en las políticas autoritarias.

 Son relatos que necesitan sumarte, absorberte en su nosotros si cumples los requisitos de base: no todo el mundo cabe en el club del nosotros que se quiere proteger, las condiciones van cambiando, pero suelen mantener de trasfondo cosas en común, la raza, la clase... Aunque el mejor pegamento para el nosotros es abrazar el relato que te posiciona contra el otro, puedes ser un Rishi Sunak de la vida y llevar adelante las políticas más duras contra las migraciones.

Todo esta narrativa apunta a que, cuando sientas en peligro a alguien que forme parte de este nosotros, olvides causas y estructura, justicia o humanidad, y seas uno más en la masa que apoya la mano dura, la respuesta contundente, sin mirar a quién beneficia este régimen de otredades, qué derechos vulnera. Ser moldeado por la pedagogía de la crueldad, y aceptar la violencia sobre el otro, como algo natural, porque es lo que hay que hacer para defendernos. Quizás lo que nos toque sea impugnar el nosotros, cualquier nosotros, que justifique la opresión y la necropolítica."               (  Sarah Babiker  , El Salto, 12/10/23)

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