1.2.24

La actividad procesal de García Castellón tratando de extender el tipo penal de terrorismo a ámbitos para los que no se contempló cuando se redactó, ¿conforma una parte de la agenda política que el PP mostró hace unos meses para ilegalizar o disolver partidos? Es una época en la que la democracia se puede eclipsar. Hay diferentes tipos de eclipses. Eclipses rápidos, eclipses limpios... la última propuesta del PP ha sido proceder a la disolución de algunos partidos políticos. Ya no dice la ilegalización sino la disolución de algunos partidos políticos. Tabula rasa (Enric Juliana)

 "(...) Si, según Page el gobierno se ha situado en el extrarradio de la Constitución, ¿el juez instructor García Castellón se está situando en el extrarradio del Código Penal?

La crisis en el PSOE es menor de lo que cabría suponer. Ha habido una campaña manifiesta, lo suficiente como para provocar una fisura, pero no se ha producido. Algunos de los ex-dirigentes del partido están en contra de la amnistía, el disenso más claro es el de Castilla La mancha pero todos los secretarios provinciales han apoyado al Secretario General. No se ha producido lo que todos estaban esperando, no se producido una autentica ruptura interna del PSOE. Esto es importante. Ante una decisión difícil como la amnistía se constata que una fuerza política como el PSOE ha resistido, cuando en el pasado ha tenido importantes divisiones internas. Por lo tanto, que no se haya producido esa fisura es muy significativo. El juez García Castellón está utilizando la presunción de un delito muy grave como el terrorismo.

¿Es un caso de lawfare como se ha venido denunciado por parte de Junts, en este caso, desde una instrucción?

Hay que atenerse un poco a los hechos. En España se ha producido en los últimos años diversas modificaciones del Código Penal respecto a los delitos de terrorismo y esto es así porque el terrorismo en España ha tenido un papel importante en la realidad política y social. Esa realidad se vio aumentada por los hechos del 2004. Es decir, ha habido una fortísima preocupación. España es uno de los países europeos más golpeados por el terrorismo en los últimos 40 años y eso ha dejado una huella en el código penal. Si nosotros, ahora, echamos la mirada hacia atrás y pensamos, por ejemplo, en los incidentes que hubo en la ciudad de Cartagena en 1992, con el incendio parcial del Parlamento de Murcia, si pensamos, por ejemplo, en la ocupación de las pistas del aeropuerto de El Prat en julio de 2006, en la protesta de los trabajadores de tierra que obligó a suspender 544 vuelos en una sola tarde, bueno, en ninguno de esos casos se acusó a nadie de terrorismo, entre otras cosas porque el Código Penal lo impedía. Si se hubiera acusado de terrorismo a los trabajadores de los astilleros Bazán, la industria auxiliar de Cartagena, que estaba en protesta por la reconversión industrial, pues posiblemente habría convocado una huelga general en España; y si se hubiese castigado severísimamente a los trabajadores de Iberia tierra, convocados por la UGT a ocupar las pistas de El Prat, si se hubiese equiparado a esos trabajadores con terroristas o incluso se hubiese culpado a UGT de un acto terrorista, se habría tensionado todo demasiado. Qué sucede. Pues que las modificaciones del Código Penal permiten hoy extender la presunción del terrorismo como si fuese una cinta de goma.

Cierto, pero en vez de hacer una interpretación restrictiva de un delito, o de un tipo penal, que es lo que el ordenamiento jurídico establece, de pronto se hace una interpretación extensiva.

Si el Código te lo medio permite, lo estiras como si fuera una goma y eso abre una expectativa inquietante sobre la cual hay que reflexionar: hasta qué punto, en el futuro, en situaciones en las que la protesta social sea importante, aunque no sabemos cómo será el país en los próximos años, se empezará a utilizar el delito de terrorismo de manera táctica para inculpar a los adversarios políticos. Creo que esto es lo que nos debe preocupar. Si es lawfaire o si se le da otro nombre me parece secundario. Creo que en estos momentos se está abusando un poco de este término y deberíamos dedicarnos a discernir la sustancia de los problemas que puedan surgir antes que a las etiquetas para catalogarlos.

La actividad procesal de García Castellón tratando de extender el tipo penal de terrorismo a ámbitos para los que no se contempló cuando se redactó, ¿conforma una parte de la agenda política que el PP mostró hace unos meses para ilegalizar o disolver partidos? No sé en qué medida es una casualidad, una relación circunstancial o todo forma parte de una actividad coordinada entre los autos provisionales de García Castellón desde su juzgado y la entrada y salida de esta medida del cajón del PP.

El país puede evolucionar en distintas direcciones. Vivimos una época complicada. Esto es una obviedad.

A veces, precisamente porque son, obviedades, parece necesario decirlas.

Cierto. Es una época en la que la democracia se puede eclipsar. Hay diferentes tipos de eclipses. Eclipses rápidos, eclipses limpios. En España caben en estos momentos dos caminos. Yo creo que el que hemos comenzado a andar ahora forma parte de lo que yo he calificado como “todos dentro”. Todas las fuerzas políticas que tienen un mínimo de representatividad electoral en el país y se hayan representadas en el Parlamento y actuando con libertad y con plena operatividad y autonomía han pactado entre sí. Eso que puede parecer algo obvio no lo es en este momento. En la historia contemporánea de España, durante largos periodos, ha habido una constante histórica en España y es que no todos esos partidos han estado dentro del pacto. Y eso no se ha dado bien porque había alguien en el exilio, bien porque había alguien que era ilegal, bien porque había alguien que era alegal, bien porque había alguien clandestino, bien porque había alguien marginado o porque había alguien con la espada de Damocles encima de su cabeza o porque había alguien sujeto a la Ley de Partidos, o bien porque había alguien que había impuesto una cierta marginación.

 Pues dicho esto, la mayor parte del periodo de la historia contemporánea, si observamos el siglo XIX en adelante, constatamos que España ha sido eso y que han sido escasos los momentos en los que todos los partidos estaban dentro, sin que nadie estuviera fuera, invalidado. La otra senda la expresó de una manera intermitente el PP. Su última propuesta ha sido proceder a la disolución de algunos partidos políticos. Ya no dice la ilegalización sino la disolución de algunos partidos políticos. Tabula rasa. Fuera. Luego lo han matizado e incluso ellos mismos se asustaron después. Pero esta propuesta fue planteada durante la campaña electoral de mayo, surgió en las autonómicas y después se apartó. Y ha vuelto a reiterarse ahora en vísperas también de unas elecciones gallegas. Porque algunas de las cosas que se están diciendo tienen que ver con las elecciones en Galicia. Por lo tanto, yo creo que los caminos están claros. Efectivamente, la utilización táctica del derecho podría estar acompañando a estas elecciones. Estamos ante dos caminos que están claramente dibujados. Veremos cuál de los dos quiere tomar la sociedad española. En las elecciones de julio se indicó una cierta dirección y veremos ahora si esa dirección se confirma. (...)"

(Entrevista a Enric Juliana, Víctor Guillot, Nortes, 31/01/24)

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