"(...) ¿Cuál es tu teoría sobre AfD? ¿Qué explica el creciente apoyo al partido y hacia dónde crees que se dirige?
Se trata de un fenómeno general, que se manifiesta de Noruega a Italia y que también aflora en el Reino Unido y Estados Unidos, donde la marca local del populismo de derecha ha encontrado un hogar en los viejos partidos conservadores de centro, los tories y los Republicanos. En todas partes, ello indica un descontento generalizado con el sistema de partidos establecido, de centro izquierda y centro derecha, y también con los partidos socialistas situados a la izquierda del centro izquierda. (En el Reino Unido y España, así como en algunos otros países, el separatismo regional ofrece otra salida a la desafección con la política democrática neoliberal). Subyace una profunda incertidumbre sobre el futuro, una sensación de cambio rápido e impredecible, que trastorna los modos de vida tradicionales. La gente se siente abandonada por los gobiernos liberal-democráticos; se siente arrojada a una vorágine de agitación social y busca un nuevo tipo de protección política, habiendo perdido la confianza en la política tradicional. Por supuesto, Giorgia Meloni, Marine Le Pen, Donald Trump y compañía tampoco protegerán en absoluto a la ciudadanía. Pero la gente tardará en darse cuenta, ¿quizá una o dos décadas?
¿Cómo relacionas la situación política en Alemania con la crisis general del capitalismo?
Una vez más, dejando a un lado las especificidades nacionales, esta «crisis general» se manifiesta hoy como una crisis del Estado, que se ve desbordado por demandas sobre su capacidad de gobierno que no puede satisfacer. Un indicio de la naturaleza de esta crisis es la oscilación impotente de la política económica registrada durante el último lustro entre la intervención y la abstención del Estado y la experimentación interminable con todo tipo de combinaciones posibles entre ambas. Ninguna de ellas ha sido capaz de abordar el problema ni de evitar que siga creciendo.
Lo que hay detrás de esta crisis infinita es, en resumen, lo que Marx llama el avance de la socialización de la producción en las sociedades capitalistas en las que los medios de producción siguen siendo de propiedad privada.
A medida que las sociedades capitalistas maduran, cada vez más ámbitos de la vida social, incluida la obtención privada de beneficios, necesitan ser regulados y facilitados por los gobiernos; al mismo tiempo, las relaciones de propiedad capitalistas, en particular bajo el capitalismo globalizado, impiden que los Estados adquieran los medios que necesitarían para proporcionar una infraestructura colectiva para la producción capitalista avanzada, para reparar los daños causados por la «destrucción creativa» capitalista y para asegurar la legitimidad política requerida en una democracia.
Una expresión de todo ello es la crisis fiscal endémica y cada vez más grave sufrida por el Estado capitalista-democrático, que propicia una percepción generalizada de su fracaso entre sus electores. Hay todo tipo de patologías políticas implicadas en este escenario que obviamente no puedo abordar aquí.
Qué opinas de Sahra Wagenknecht? ¿Es su partido, Alianza Sahra Wagenknecht - Razón y Justicia, una fuente de optimismo o, como ha escrito recientemente el sociólogo Oliver Nachtwey, simplemente «una nueva forma de bonapartismo», que da voz a los sectores reaccionarios de las clases medias?
Recordemos en primer lugar que Sahra Wagenknecht no se presenta a emperadora y, que yo sepa, no se está planeando ningún golpe de Estado, al menos de momento. Considero su partido como una oferta democrático-igualitaria dirigida a quienes ya no se sienten representados por la corriente política predominante: una alternativa a la alternativa autoritario-neoliberal. Esperemos que Wagenknecht tenga éxito allí donde los partidos establecidos han fracasado tan estrepitosamente, esto es, en poner fin al crecimiento de AfD, que lleva ya una década prosperando bajo la benévola mirada de la CDU, el SPD, los Verdes y compañía.
A escala federal, si todo va bien, cabe esperar que el nuevo partido aporte un elemento de honesto realismo al discurso público, capaz de organizar una oposición parlamentaria seria, contundente y despiadadamente implacable y bien informada frente a un gobierno que no ha hecho nada para poner fin a la crisis de las infraestructuras físicas, a la decadencia del sistema escolar, a los daños causados por el cambio climático, a la escasez de vivienda, al aumento de la pobreza en el extremo inferior de la pirámide de distribución de la renta, al vasallaje a Estados Unidos en política exterior, al alejamiento de la Unión Europea y en tantos otros temas. Y en los Länder [estados federales alemanes] del este, tres de los cuales elegirán sus parlamentos este año, Wagenknecht puede arrebatar suficientes votantes a AfD para evitar que se convierta en el mayor partido en todos ellos y garantizar así, que puedan formarse gobiernos parlamentarios viables, quizá incluso con su presencia como socio de coalición. (...)
¿Qué explica el desplome del apoyo al SPD y cuáles son las lecciones para el Partido Laborista británico, dado que Keir Starmer parece haberse inspirado en Olaf Scholz?
El colapso del SPD debe contemplarse en el contexto del hundimiento general de la socialdemocracia en la mayoría de los sistemas multipartidistas europeos. La socialdemocracia no ha encontrado una cuarta vía tras el desastre de la tercera. Los votantes que buscan protección frente a la destrucción creativa capitalista acuden a los nuevos nacionalistas en lugar de a los viejos socialistas. Y los que quieren más inmigración, más intervenciones militares contra imperios malvados de todo tipo y menos emisiones de carbono siempre pueden votar a los Verdes.
Lamento tener que decir que me cuesta creer que Olaf Scholz haya «inspirado» a nadie, ¿en qué podría hacerlo? Tal y como están las cosas, tras las próximas elecciones federales su partido podría buscar refugio en una coalición como socio menor de una CDU más o menos victoriosa, como curiosamente hizo tras las dos elecciones estatales celebradas de 2023 en Berlín y Hesse. Por supuesto, eso sellaría su desaparición final, aunque podría permitirle un aplazamiento de la ejecución hasta que su actual líder alcance la edad de jubilación. ¿Una lección de Alemania para Sir Keir? Respice finem; prepárense para lo peor."
(Entrevista a Wolfgang Streeck, Gavin Jacobson , El Salto, 12/02/24)
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