Los efectos del estímulo se irán notando con el tiempo -sigue siendo probable que cree o salve un total de alrededor de tres millones de puestos de trabajo- pero su impacto máximo en el crecimiento del PIB (en comparación con su nivel) ya ha quedado atrás.
El crecimiento sólido continuará sólo si el gasto privado coge el relevo cuando el efecto del estímulo desaparezca. Y de momento no hay signos de que esto vaya a suceder. (...)
Pero cualquiera que esté verdaderamente preocupado por las perspectivas de la juventud estadounidense estaría demandando mucha más creación de empleo, ya que la carga del desempleo elevado repercute desproporcionadamente en los trabajadores jóvenes, y los que se incorporan a la población activa en años de desempleo elevado ven sus carreras permanentemente perjudicadas y nunca se ponen a la altura de los que se licencian en épocas mejores.Hasta la afirmación de que tendremos que pagar por el gasto actual en estímulos con impuestos más altos en el futuro es básicamente incorrecta. Gastar más en la recuperación llevará a una economía más fuerte, tanto ahora como en el futuro, y una economía más fuerte significa más ingresos para el Gobierno. El gasto en estímulos probablemente no se financie a sí mismo, pero su verdadero coste, incluso en un sentido estrictamente fiscal, es sólo una fracción de la cifra que señalan los titulares." (PAUL KRUGMAN: Bueno, pero insuficiente. El País, Negocios, 08/11/2009, p. 22 )
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