"Otro comentario, en este caso de Antonio, señala que leyó en El País lo siguiente: "Con
todo, el bloqueo de depósitos o la restricción para disponer de fondos
sería una broma infantil comparada con el efecto devastador que tendría
la desaparición del euro y la conversión obligatoria de nuestros ahorros
a pesetas (…) los depósitos y las deudas pasarían a denominarse
automáticamente en pesetas pero con una pérdida general de valor. Los
últimos informes de UBS y Citigroup estiman que una reintroducción del
dracma, la peseta o la lira conllevarían una devaluación de entre el 40%
y el 60%, es decir, que de golpe los depositantes perderían en torno la
mitad de sus ahorros."
Mi opinión es que con argumentos como este
se pretende meter más miedo en el cuerpo a la ciudadanía, para
paralizarla y que asuma dócil y acríticamente medidas pensadas para
seguir enriqueciendo a los causantes de todo este desaguisado. Todo
depende de cómo las autoridades monetarias gestionen la transición del
euro a la peseta.
Si se decide retornar a la peseta al cambio por el que
en su día se introdujo el euro (1 euro = 166,386 pts), todos los
ahorros de la gente se consignarían en la nueva peseta. Hasta ahí,
ningún sobresalto. Si a partir de ese momento la peseta comienza a
depreciarse, lo que se produciría sería una pérdida de valor de los
ahorros en la medida que nuestra capacidad de compra en el extranjero
sería menor.
Pero la capacidad de compra dentro de España no tendría
porqué verse erosionada, si la inflación interna no experimenta subidas
por encima de la revalorización de los salarios o de las rentas del
capital (los tipos de interés con que se remuneran las cuentas de
ahorro).
Debe quedar claro que esa depreciación de los ahorros en un 40%
sólo actuaría en el caso de aquellas personas que desarrollan sus
actividades de consumo (muchas veces de carácter elitista y de lujo)
principalmente en el extranjero, que ahora verían como sus ahorros les
permitiría adquirir menos bienes de esta naturaleza.
Y también afectaría
negativamente a todos/as aquellos/as que se dedican al “antisocial”
negocio de la especulación financiera, cambiando unas divisas por otras
sólo para conseguir grandes ganancias sin desarrollar ninguna actividad
productiva real.
Éstos últimos son quienes ya están tomando posiciones,
colocando su dinero en otras divisas distintas del euro, y
desprendiéndose de la deuda pública soberana nominada en euros, con lo
que fuerzan a la baja el precio de la deuda en los mercados secundarios y
por lo tanto aumentan la rentabilidad de la misma, obligando a pagar
mayores tipos de interés por las nuevas emisiones (prima de riesgo).
Actuando así empujan más hacia el abismo a las economías periféricas de
la zona euro. ¿Hay que tener consideración hacia los intereses de este
tipo de personas cuando nos planteamos abandonar el euro?." (Rebelión, 16/11/2011, '¿Debería España salir del euro? Aclarando dudas (II)',Gregorio López Sanz,Rebelión)
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