25.1.12

¿Cómo puede ser que haya ricos tan ricos? ¿Y cómo se llega a estos niveles de riqueza?

"El poder económico y financiero se basa en el poder de personas que derivan su poder de la propiedad que tienen sobre el capital financiero y empresarial.

Esta aclaración es necesaria porque las instituciones financieras y grandes empresas están controladas por personas de carne y hueso que tienen nombres y apellidos propios y cuyo número es mucho más reducido de lo que la población cree.

Hoy estamos gobernados financiera y económicamente por élites muy minoritarias, que están detrás de aquellas instituciones y que tienen una enorme influencia sobre las instituciones definidas como representativas en los sistemas democráticos. (...)

Según los últimos estudios de la distribución de la riqueza y de las rentas en EEUU, el 1% de la población posee el 40% de toda la riqueza (era el 33% hace 25 años) y el 42% de todas las acciones e instrumentos bancarios que generan dinero. La gran mayoría de la población (el 80%) posee sólo un 7% del capital financiero.  (...)

¿Cómo puede ser que haya ricos tan ricos? ¿Y cómo se llega a estos niveles de riqueza? (...)

Los ricos y superricos llegan a serlo debido a los recursos proveídos por otros. Entre estos recursos están el conocimiento producido por instituciones públicas financiadas por todos, que han hecho posible que los ricos y superricos pudieran explotar tal conocimiento. Las grandes fortunas en el sector de la alta tecnología están basadas, por ejemplo, en el conocimiento científico básico producido por instituciones públicas. (...)

Una situación idéntica ocurre, por ejemplo, en farmacia. De los 15 nuevos principios activos, cuya venta ha significado mayores ingresos para la industria farmacéutica, alcanzando más de un billón (americano) de dólares, 13 se han basado en investigación financiada por instituciones públicas.(...)

 Como dice Elizabeth Warren, ningún superrico ha llegado a serlo exclusivamente por su propio mérito. Millones de ciudadanos han establecido las bases para que ellos (la mayoría son hombres) pudieran explotarlas.

De ahí que las autoridades públicas deberían recuperar su inversión en las riquezas personales derivadas del conocimiento producido por el Estado, gravando fuertemente tales fortunas. (...)

Ni que decir tiene que la creatividad, ingenio y oportunidad tienen que ser compensados. Pero las enormes desigualdades existentes sobrepasan cualquier criterio de recompensa justificable.

Permitir los niveles de desigualdad extremos existentes supone favorecer el expolio de lo público por parte de intereses privados personales, además de acentuar la ineficiencia de tal sistema de reparto de las rentas y de las riquezas.

Existe además otra riqueza derivada, no de la producción, sino de la especulación, la cual, por definición, se basa en la explotación de la mayoría por parte de una minoría. De esta especulación, la más extendida es la financiera.

Los propietarios y controladores de grandes cantidades de dinero especulan sobre los precios, por ejemplo de la vivienda, creando unos precios artificiales que les benefician a ellos a costa de la mayoría.(...)

 Una última observación. El argumento utilizado por los conservadores y neoliberales para justificar tales desigualdades es que los superricos invierten y crean empleo a través de tal inversión.

Esto no es así. Según las últimas cifras del Comité del Congreso de EEUU, encargado de políticas fiscales, el 0,1% de la población –los superricos– invierte en actividades que no crean ningún empleo, pues invierten en actividades financieras meramente especulativas.

El intento de justificar las enormes desigualdades con argumentos de eficiencia económica no se sustenta basándose en el conocimiento científico."                 (www.vnavarro.org, 29/12/2011; Vincenç Navarro: concentración de riqueza, Artículo publicado en PÚBLICO por Vicenç Navarro. 29 de diciembre de 2011.

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