"Se romperá el euro? ¿Iría mejor a algunos países abandonarlo? Este tipo
de preguntas no se las plantean ya solo los economistas del otro lado
del Atlántico. En los últimos meses, y cada vez con más frecuencia, las
escucho en conferencias y coloquios en los que participo. (...)
A mi juicio, es más determinante preguntarse si la moneda única
acabará siendo un instrumento para el progreso económico y social de
todos los países de la Unión o, por el contrario, se convertirá en una
camisa de fuerza para alguno de ellos. Una camisa de fuerza que acabe
abocando a los menos competitivos al retraso económico permanente, al
menos en relación con los países más avanzados.
Eso daría lugar a una Unión con un centro rico y dinámico y una periferia
estancada y pobre. Algo que daría lugar a dos flujos permanentes: uno
de emigración de la periferia hacia el centro, y otro, de signo inverso,
de financiación del centro hacia la periferia. (...)
Nos asusta pensarlo, pero no es un escenario descabellado. La historia
nos dice que es posible. Fue el resultado de alguno de los procesos de
integración monetaria asociados a la construcción de los Estados-nación
del siglo XIX. (...)
La austeridad y esas reglas, unidas a la imposibilidad de ganar
competitividad mediante la devaluación al estar en el euro, son una
camisa de fuerza sobre las economías sobreendeudadas. En esa situación,
ganar competitividad es como pretender ganar una carrera de velocidad
con los pies atados.
Ante esta limitación objetiva, la retórica del sacrificio que piden las élites añade injuria al dolor de los que ya sufren la crisis.
Si no se cambian esas políticas, el euro no será camino de progreso, sino instrumento de servidumbre para los países débiles. (...)
Probablemente el euro fue un error, dadas las tremendas diferencias
en competitividad existentes entre las economías del euro. Pero, en todo
caso, como dice el profesor Antonio Torrero, fue un "error inevitable",
dado el clima generalizado de confianza financiera excesiva en el que
nació y creció el euro.
Ahora se trata de no comportarse como avestruces y tener la valentía
moral de atrevernos a pensar lo impensable: la posibilidad de que unas
malas políticas puedan provocar o la ruptura del euro o una Unión con un
norte y un sur permanentemente enquistados." (Antón Costas: Pensar lo impensable, El País, 31/12/2011)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
29.2.12
Una Unión Europea con un centro rico y dinámico y una periferia estancada y pobre...que daría lugar a dos flujos permanentes: uno de emigración de la periferia hacia el centro, y otro, de signo inverso, de financiación del centro hacia la periferia
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