" De alguna manera hemos retrocedido, en todos los periodos dominados
por el dinero virtual ha habido protección social para los endeudados.
Una vez que se reconoce que el dinero es una construcción social, un
crédito, ¿Por qué hay que impedir que se genere sin límite?
Y ¿Cómo se
puede evitar que los pobres caigan en la servidumbre por deudas y se
vuelvan esclavos de los ricos? Por eso existían el “borrón y cuenta
nueva” mesopotámico, los jubileos bíblicos y las leyes medievales contra
la usura en el Islam y la Cristiandad.
¿Qué ha sucedido en esta
ocasión? En lugar de crearse instituciones para proteger a los
endeudados, se han creado enormes instituciones de escala mundial como
el FMI o las agencias de rating destinadas a proteger a los
acreedores.
Estas agencias declaran (contra toda lógica económica) que
ningún endeudado puede declararse en suspensión de pagos. No hace falta
decir que el resultado es catastrófico. Estamos experimentando algo muy
parecido a lo que más asustaba a los antiguos, endeudados caminando por
el filo del desastre.
Si Aristóteles anduviera por aquí, dudo
mucho que pensase que la distinción entre alquilarte o alquilar a
miembros de tu familia para que trabajen y venderte o vender a miembros
de tu familia para que trabajen es algo más que una bonita retórica
legal. El concluiría, muy probablemente, que la mayoría de los
americanos son simplemente esclavos.
Sin pedirte que saques la bola de cristal ¿Cómo crees que se va a desarrollar el futuro?
Cuando
miles de personas comenzaron a realizar asambleas en las plazas de
Grecia y España pidiendo democracia real lo que estaban diciendo es: “En
2008, dejasteis a los perros sueltos.
Si el dinero es realmente una
construcción social, una promesa, si billones de dólares en deuda pueden
desaparecer cuando los actores económicos más poderosos lo piden,
entonces si la democracia significa algo, ese algo es que todos tenemos
que tener algo que decir en ese proceso en el que se hacen y se
renegocian las promesas”. Esto es extraordinariamente esperanzador.
En
cuanto al futuro en el largo plazo soy bastante optimista. Hemos estado
haciendo cosas bastante retrogradas en los últimos cuarenta años pero
en términos de ciclos de 500 años, cuarenta años no son nada.
En algún
momento, tendrá que haber un reconocimiento de que en una fase de dinero
virtual hay que poner en marcha salvaguardas para los endeudados.
¿Cuántos desastres harán falta hasta llegar hasta ahí? No lo sé.
Mientras
tanto hay que hacerse otra pregunta, una vez que pongamos en marcha
estas reformas: ¿Se parecerá en algo el resultado a eso que llamamos
capitalismo?" (Rebelión, 12/04/2012, '¿Qué es la deuda?', Philip Pilkington ,nakedcapitalism.com)
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