"La paradoja de que Grecia este pidiendo limosna a pesar de que posee
ingentes reservas de hidrocarburos, es un asunto que no deja dormir
tranquilos a muchos en Rusia, que ven con asombro e indignación las
maniobras políticas de algunas potencias extranjeras para expoliar a los
países pequeños con gobiernos incompetentes.
La noticia de que
Grecia podría convertirse en el “Kuwait de Europa” se difundió a finales
de 2011, tras el descubrimiento de importantes yacimientos de gas
natural en la plataforma marina de Israel, en el Mediterráneo, lo que
estimuló a los países vecinos mirar con más atención el fondo marino de
sus propias aguas.
Y en efecto, las investigaciones geológicas
demostraron que toda la zona oriental del Mediterráneo se encuentra
sobre una enorme reserva de petróleo y gas sin explotar, y que esas
reservas se encuentran en las aguas territoriales de Grecia, Turquía,
Chipre y potencialmente, Siria.
En momentos cruciales de la
crisis por su deuda, el gobierno heleno ordenó la ejecución de labores
de prospección en su plataforma marina, pero a partir de ese momento,
para el país comenzó una complicada relación de “amor y odio” con el
Fondo Monetario Internacional (FMI) y los gobiernos influyentes de la
Unión Europea (UE) en cuanto a quién le corresponde controlar, y al fin
de cuentas, sacar provecho de esos yacimientos.
Expertos griegos estiman que Grecia está en condiciones de afrontar
el problema de la deuda por su cuenta si desarrolla los yacimientos de
hidrocarburos recién descubiertos.
Según cálculos de los mismos
expertos, los yacimientos actualmente en explotación pueden generar
ganancias en el orden de los 302.000 millones de euros en los próximos
25 años.
Pero en lugar de dar a Grecia la oportunidad de pagar su
deuda, la postura que prevalece es obligar al gobierno heleno emprender
reformas antipopulares como recortes de salarios y pensiones para los
jubilados, supresión de programas sociales, despido masivo de
funcionarios públicos, como condición indispensable para recibir los
tramos de ayuda financiera prometidos por el FMI y la UE.
Otras
condiciones de calado mucho más profundo establece la privatización de
empresas estatales claves como los puertos, instalaciones de
infraestructura y lógicamente, las compañías energéticas.
La
privatización de esos activos supone ingresos adicionales del orden del
50.000 millones de euros y entre las empresas más codiciadas figura la
privatización de al menos el 65 % de las acciones de la empresa de gas
DEPA, entre otras cosas, en la mira de las multinacionales y grupos
energéticos de Europa, incluido el consorcio de gas ruso Gazprom.
Según
expertos rusos, uno de obstáculos que impide o que aprovechan ciertos
países influyentes es la delicada situación geopolítica a la hora de
repartir el crudo que se encuentra en la plataforma marina en el oriente
del Mediterráneo.
Turquía recientemente declaró que considerará acto de guerra si Grecia continúa las perforaciones en el mar Egeo." (Rebelión, 12/04/2012, 'Grecia puede ser potencia petrolera, pero sigue pidiendo limosna', Armando Pérez,RIA Novosti)
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