23.5.12

De repente resulta fácil ver cómo el euro —ese grandioso e imperfecto experimento de unión monetaria sin unión política, podría venirse abajo

"De repente resulta fácil ver cómo el euro —ese grandioso e imperfecto experimento de unión monetaria sin unión política— podría venirse abajo. Y tampoco es que estemos hablando de una perspectiva distante. El sistema podría desmoronarse a una velocidad pasmosa, en cuestión de meses, no de años.(...)

 Y ahora llega el momento de la verdad. Grecia es, por ahora, el foco del problema. Los votantes que están comprensiblemente enfadados por unas políticas que han generado un 22% de paro —más del 50% entre los jóvenes— se han vuelto en contra de los partidos que imponen esas políticas. 

Y como todo el sistema político griego estaba, en la práctica, intimidado para que respaldase una ortodoxia económica condenada al fracaso, la consecuencia del hastío de los votantes ha sido el aumento de poder de los extremistas. 

Aun cuando las encuestas se equivoquen y la coalición del Gobierno consiga alcanzar de algún modo la mayoría en la próxima votación, se acabó lo que se daba: Grecia no continuará ni puede continuar con las políticas que Alemania y el Banco Central Europeo le están exigiendo. 

¿Y ahora qué? Ahora mismo Grecia está experimentando lo que se está dando en llamar “pánico bancario lento”: una retirada de fondos de los bancos a cámara lenta, a medida que cada vez más depositantes retiran su dinero en efectivo para anticiparse a una posible salida griega del euro. 

El Banco Central Europeo está, a efectos prácticos, financiando este pánico bancario prestando a Grecia los euros necesarios; en el (probable) caso de que el banco central decida que no puede prestar más, Grecia se verá obligada a abandonar el euro y a volver a emitir su propia moneda.

Esta demostración de que el euro es, de hecho, revocable, conduciría a su vez a retiradas masivas en los bancos españoles e italianos. Una vez más, el Banco Central Europeo tendría que decidir si proporciona una financiación indefinida; si dijese que no, el euro en su conjunto saltaría por los aires. 

Pero la financiación no es suficiente. A Italia y, especialmente, a España hay que ofrecerles esperanza, un entorno económico en el que tengan alguna perspectiva razonable de salir de la austeridad y la depresión. 

Siendo realistas, la única forma de proporcionar un entorno así sería que el banco central dejase de obsesionarse con la estabilidad de los precios y aceptase y de hecho fomentase que haya unos años con un 3 % o 4 % de inflación en Europa (y más en Alemania)."      (El País, Negocios, 20/05/2012 , Apocalipsis en breve, de Paul Krugman)

No hay comentarios: