24.5.12

El sistema bancario español se derrumba bajo el peso de una cartera morosa de decenas de miles de millones de préstamos generada por la gigantesca burbuja inmobiliaria que se sigue desvalorizando

"La Eurozona cae en una recesión que podría haberse evitado. Si los responsables políticos hubieran dado apoyo fiscal a los países afectados del Sur y hubieran garantizado los bonos de sus gobiernos (como hace el gobierno de EE:UU. con los bonos del Tesoro) sus economías podrían haber seguido creciendo mientras se hacían las reformas necesarias. 

Pero la Troika (el FMI, el BCE y la Comisión Europea) decidieron condicionar los rescates a la aceptación por parte de los Estados miembros de duras medidas de austeridad que obligaron a los dirigentes a recortar las nóminas, los servicios y los programas de sus gobiernos. 

El resultado fue totalmente predecible: la actividad económica comenzó a chisporrotear mientras un país tras otro sucumben ante una maligna crisis económica. Por lo tanto la desaceleración fue básicamente algo opcional, una herida autoinfligida causada por la mala toma de decisiones en Bruselas y Frankfurt.(...)

 Durante el último mes, más o menos, la atención se ha concentrado sobre todo en España, y por una buena razón. El sistema bancario español se derrumba bajo el peso de una cartera morosa de decenas de miles de millones de préstamos generada por la gigantesca burbuja inmobiliaria que se sigue desvalorizando. (...)

Finalmente, después de mucha miseria innecesaria, España necesitará un rescate, aunque el presidente del BCE Mario Draghi insiste en que no es así.

Pero los problemas de Europa no se limitan a España o a países de la periferia. La producción de Francia ha descendido por segundo mes consecutivo y el ritmo del deterioro se acelera. (...)

Las medidas de austeridad han llevado a una disminución del consumo, una erosión de la confianza y una desaceleración generalizada en todos los sectores. (...)

Draghi defiende como sigue la austeridad en una entrevista en el Wall Street Journal:

“No hay ninguna alternativa a la consolidación fiscal, y no debemos negar que esto es contractivo a corto plazo.(...)

 Por lo tanto, ¿se supone que debemos creer que el presidente del BCE no sabía cuál sería el efecto de sus políticas, que no sabía que las políticas contractivas llevarían a una contracción económica?

Claro que lo sabía. Draghi no es un idiota; es un economista muy competente. Esto solo demuestra que tenía un motivo ulterior, que la política se elaboró para servir los intereses de sus compinches de la banca y no los del 99%. 

Después de todo, el verdadero propósito de la austeridad no es reducir déficit o incentivar el crecimiento, sino colocar a los gobiernos una camisa de fuerza fiscal para que la industria privada y las grandes finanzas consigan una mayor tajada de la torta. ¿No es precisamente el objetivo de todo el asunto?"                 (Jaque al neoliberalismo, 02/05/2012, Mike Whitney, CounterPunch)

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