"La portada de elEconomista del miércoles pasado fue realmente
impactante: "Alemania ofrece a España un rescate de 300.000 millones". Y
no lo eran menos los subtítulos: "Schäuble y Guindos eluden la compra
de deuda por el BCE"; "Los cinco motivos por los que Berlín se niega a
que Draghi intervenga en los mercados"; y "El Tesoro cumple, pero el
bono y la prima de riesgo baten máximos".
No se puede presentar con más
claridad la situación económica de España, sobre todo cuando este diario
no da puntada sin hilo, y a buen seguro detrás de los encabezados había
información de buena tinta.
A lo que se une el hecho de que la realidad
es tozuda, y lo que venimos viendo desde el pasado marzo lo atestigua:
el BCE ha congelado las compras de bonos, y salir al mercado secundario
para financiarse es cada vez más difícil y más caro.
De ahí el nivel de
la prima de riesgo y sus efectos colaterales, como es el comportamiento
del Ibex.
Las razones por las que, al parecer, Alemania se niega a seguir comprando bonos españoles rotan alrededor de una misma idea: Berlín no se fía de España.(...)
Se vuelve así al eterno problema de la política económica española de los últimos tiempos: los mercados apuestan por un default español
dado que hasta los socios europeos no tienen confianza en sus gestores
políticos y en las medidas que aplican, que siempre les parecen cortas. (...)
Y aquí surge el gran interrogante: ¿qué es lo que hace o, mejor, no hace el Gobierno español para que los socios europeos que manejan la caja no se fíen de él? No
caben sino dos opciones: o no se comunica bien, o no se acometen las
reformas que se esperan. O las dos a la vez. De ahí que Alemania haya
perdido la confianza en España como decíamos arriba.
Y todo esto es comprensible porque el galimatías político español es
difícil de entender desde fuera y también desde dentro. El déficit de
las comunidades autónomas no se controla, y los responsables más
emblemáticos de las mismas muestran a las claras que van a la contra, lo
que da una enorme fragilidad a las medidas que lanza el Ejecutivo.
Y el
evidente resultado es la débil posición internacional española ante
aquéllos que tienen que seguir soportando económicamente el peso de
nuestras ineficiencias.
Y aquí andamos, con el grifo de la compra de bonos del mercado
primario cerrado y con el panorama de la intervención. ¿Bastarán
entonces los 300.000 millones en este caso? A mi modo de ver, bastarán
para dar algo de aire a la economía, pero a buen seguro no son la
solución definitiva.
Ya que, aparte de lo que genera la propia economía,
España necesita anualmente unos 120.000 millones extra para cubrir su
déficit. Por lo que tal cantidad sería suficiente para continuar sin
tanto agobio durante un año y medio aproximadamente. ¿Y después? De aquí
a 2014 estaremos, según todas las previsiones, en recesión, y será en
ese año cuando se supone que empezaremos a levantar cabeza.
Momento en
que se habrán acabado dichos fondos y deberemos los españoles
enfrentarnos a nuestro propio futuro sin nuevas ayudas. Una situación
que, si no se abordan con determinación todas las reformas que necesita
nuestra economía, volverá a enfrentarnos con los peores augurios,
dejando a las generaciones futuras un panorama no ya incierto sino
dramático.
Y las reformas ya no pasan por seguir exprimiendo más a la clase
media española con más impuestos: esto lleva a su destrucción. Las
reformas pasan por embridar definitivamente el gasto del Estado haciendo
más racional todo el entramado.
No se trata de centralizar el
Estado, se trata de hacerlo eficaz reduciendo ese enorme monstruo de
empresas, fundaciones, televisiones, asesores, y el largo etcétera de
capítulos de gasto público que no aporta nada a la modernización y
crecimiento de nuestra economía, sino que la lastra de manera dramática.
Y es ahí donde la clase política tiene que esforzarse para que de
manera consensuada lleve al país fuera de la incertidumbre actual.
El futuro no pasa por ahogar a la clase media española, que es
fundamental para sacar a España de esta encrucijada; pasa por su
sostenimiento, por parar la destrucción masiva de empresas, y por la
generación de empleo y de riqueza." (El Economista.es, 27/07/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario