"Por torpeza, avaricia o incapacidad (o la suma de todo ello), los
ejecutivos de una parte del sistema financiero se encuentran a los pies
de los caballos. Han hecho méritos para convertirse en los villanos de
la sociedad que ve cómo aumentan el paro y los impuestos al tiempo que
bajan los servicios públicos y la inversión en educación y sanidad.
A la vez, buena parte de esos directivos de entidades socorridas por
el Estado han recibido sueldos millonarios, han cortado el crédito y han
vendido preferentes, un activo tóxico que amenaza con arruinar a casi
100.000 clientes. (...)
El dinero comprometido por el Estado para salvar a una parte de las
antiguas cajas de ahorros suma 150.553 millones. Esta cifra incluye,
según el reciente informe Reestructuración y bancarización de las cajas de ahorros,
realizado por UGT, las participaciones preferentes, el capital
directamente inyectado, los fondos comprometidos para garantizar morosos
de entidades quebradas, la compra de activos financieros y, sobre todo,
los avales, que suman 95.367 millones.
Por esta última ayuda las
entidades han pagado más de mil millones en comisiones al Gobierno.
En los 150.553 millones se incluye la participación del Fondo de
Garantía de Depósitos, que está financiado directamente por la banca e
indirectamente por sus clientes. (...)
Y el apoyo público no ha terminado. Como recordaba el informe de UGT,
Bankia está pendiente de recibir 19.000 millones de Europa,
garantizados por el Estado español. Y otros 43.000 millones más el resto
de las entidades con problemas, según los cálculos del consultor Oliver
Wyman.
Es decir, si no hay sorpresas desagradables (de las que siempre
aparecen en esta crisis), una parte del sector financiero absorberá
recursos públicos por hasta 212.000 millones. Una fortuna incomprensible
para la sociedad.
El impacto de la crisis financiera en su sector se traduce en la
pérdida de 30.172 puestos de trabajo y el cierre de más de 5.700
oficinas. (...)
Pero lo peor de esta situación no es solo haber recibido tantísimas
ayudas, es que en este grupo de entidades están los directivos que más
cobran. En 2011, ejecutivos de cajas con ayudas directas del Estado
cobraron 77,65 millones entre sueldos, pensiones y derechos de
blindajes. (...)
Pero lo más sangrante para la sociedad ha sido comprobar todo lo que
se llevaron antes los responsables de la quiebra de cajas que fueron
nacionalizadas. Un grupo de 10 exdirectivos de Caja Madrid reclamó 25
millones tras su salida, cantidad que no han cobrado, pero algunos los
reclaman judicialmente.
Tres directivos de Novacaixagalicia percibieron 32 millones. Entre
ellos destaca José Luis Méndez, ex director general de Caixa Galicia, la
entidad que hundió la fusión gallega. Méndez percibió unos 17 millones
tras ejercer el poder total durante 29 años. Fue vetado por el
supervisor y no pudo continuar en la caja fusionada.
José Luis Pego,
directivo de Caixanova, tenía derecho a cobrar 10,8 millones a su
salida. El antiguo director general de la CAM Roberto López Abad cobró
3,8 millones “de indemnización” al dejar la caja.
Los consejos de administración permitieron los abusos que están bajo
investigación judicial. ¿Qué hizo el Banco de España? Poco o nada,
porque dijo que solo intervenía si los salarios afectaban a la solvencia
de la entidad y no atajó la avaricia." (El País, 21/07/2012)
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