11.9.12

Recordatorio para el Señor Draghi: ¡son los bancos alemanes, estúpido!

"En abril de 2011 escribí un artículo con este título (It is the German banks stupid), en el que sostuve que la razón primordial por la que Europa estaba permitiendo una crisis de deuda totalmente evitable que iba a engullir a la Periferia era el lamentable estado de los bancos alemanes, así como la determinación del gobierno alemán de no hacer nada que pudiera dejar al descubierto la precaria situación de esos bancos.

 Llamé a eso la Gran Encrucijada Bancaria: cómo lidiar con las deudas públicas de la Periferia sin poner al descubierto los agujeros negros de la banca privada alemana (y aunque menos, francesa). En ese artículo, manifesté mi opinión de que los poderes que cuentan en Francfort y en Berlín andaban muy ocupados y preocupados con la banca alemana:
 
“Sólo que lo hacen en secreto, a puerta cerrada, luchando por encontrar una solución a la Gran Encrucijada Bancaria a espaldas de los pueblos de Europa y lejos de los focos de la opinión pública. Sus deliberaciones se hallan ahora en una nueva fase, inducida por la crisis de la deuda griega. 

O mucho me equivoco, o la crisis de Grecia, por monstruosa que resulte para los parámetros griegos, no es sino una preocupación muy menor para los países europeos superavitarios. Una suma bruta situada entre 200 y 300 mil millones de euros podría reestructurarse muy fácilmente, o al menos resultar de una u otra manera perfectamente abordable. 

Su relevancia tiene que ver con la oportunidad que brinda a Alemania para revisar completamente el desastre que es el sistema bancario europeo. La reestructuración de la deuda griega, con sus repercusiones para los bancos europeos, es un útil estudio de caso: un ensayo general, una excusa para empezar un proceso en el que se tome más en serio la Gran Encrucijada Bancaria.”
Desde que escribí eso ha corrido mucho agua bajo los puentes. (...)

Trágicamente, esa transferencia de “dolor” a gran escala de los bancos a los contribuyentes a través de las instituciones de la Eurozona no ha contribuido para nada a detener la crisis. (...)

Draghi quiere que el BCE juegue una papel actuvo en la supervisión de la unión bancaria (supervisando los bancos de toda la Eurozona y, asimismo, haciéndose con el poder para liquidarlos si se juzgan insolventes).

 Sabemos eso, porque él mismo lo ha dicho, y porque ha expresado también una clara voluntad de intervenir asimismo en los mercados de bonos, especialmente en los de Italia y España, a fin de poner brida a los enormes diferenciales que impiden al BCE aumentar el suministro monetario a (o reducir los tipos de interés de) la Periferia. ¿Le permitirán hacerlo? ¿O se atravesará en su camino la oposición de Alemania? (...)
Lectura descodificada: la supervisión nacional de los bancos seguirá tal cual. El BCE observará por encima de las espaldas de los supervisores nacionales, sin poderes efectivos para despedir a directores, imponer inyecciones de capital o, si es necesario, liquidar bancos.

Dicho de otra manera: cuando el Sr. Schäuble sugiere que el BCE “debería centrar su supervisión directa en aquellos bancos que pueden significar un riesgo sistémico a nivel europeo”, parece decir que la Deutsche Bank debe ser supervisada por el BCE, pero no las Cajas de Ahorro provinciales, Bankia, Dexia y todos los bancos, más pequeños, cuyos destinos están inextricablemente unidos a oros bancos grandes como la Deutsche Bank (incluidas sus propias filiales, a menudo en la sombra). [1]

 Eso monta tanto como sugerir que el BCE será un banco supervisor sólo de nombre. En una palabra: el ministro alemán de finanzas se lanzó a las páginas del Financial Times para paralizar al Sr. Draghi con la siguiente tesis, convenientemente camuflada:

“El BCE tendrá un papel ceremonial como supervisor bancario, posiblemente con el encargo de supervisar los bancos españoles, italianos y griegos, pero en lo que hace a los bancos alemanes, se le dirá inequívocamente que se mantenga al margen. Los bancos alemanes no están sometidos a supervisión genuina, no-alemana. Punto.”   (Sin Permiso, 10/09/2012,
Yanis Varoufakis)

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