"El Gobierno Mas podría haber evitado
muchos de sus recortes si hubiera recogido fondos ya existentes en
Catalunya. Catalunya no es pobre. Su PIB per capita es el 110% del
promedio de la UE-15. Su gasto público social, sin embargo, es sólo el
73% del promedio de la UE-5. Si fuera el 110%, Catalunya se gastaría
casi 20.000 millones más que no se gastan, porque la Generalitat no los
recoge.
La Generalitat podría haber recogido, por ejemplo, 2.788
millones de euros mediante las siguientes medidas: 1.000 millones de
euros a través de un impuesto finalista progresista que fuera a la
sanidad pública, tal como ha hecho el Gobierno canadiense; 600 millones
de euros a base de gravar los beneficios exuberantes del capital
financiero (tal como ha sugerido, paradójicamente, el Fondo Monetario
Internacional); 400 millones de euros manteniendo el impuesto de
sucesiones; 538 millones de euros a base de recuperar el impuesto de
patrimonio, modificándolo para centrarse en las grandes fortunas; 150
millones modificando las multas y sanciones para hacerlas progresivas
(es decir, que una multa sancionadora sea mayor en la medida en que los
ingresos de la persona o institución sancionada sean mayores, tal como
ocurre en los países nórdicos); 150 millones de euros en impuestos
verdes, haciendo pagar 5 euros por cada vuelo que despegue de
aeropuertos catalanes, y así un largo etcétera.
Ninguna de estas medidas, por cierto,
hubiera afectado a la mayoría de la ciudadanía a la que sí, en cambio,
le afectan los recortes en sanidad, educación y otros servicios públicos
de la Generalitat. Y, naturalmente, podría también reducirse, camino de
eliminarse, el enorme fraude fiscal, muy acentuado entre las rentas
superiores de Catalunya y en las grandes empresas.
Aplicando a Catalunya
la metodología utilizada por los técnicos de Hacienda para calcular el
tamaño del fraude, éste es en Catalunya de 18.000 millones de euros
(cifra que los propios técnicos consideran muy conservadora).
CiU no se
ha distinguido, ni en las Cortes Españolas ni en el Parlament de
Catalunya, por haber iniciado o apoyado medidas correctoras de tal
fraude.
Otras fuentes de ingreso para la
Generalitat de Catalunya, que hubieran evitado los recortes, hubieran
sido apoyar el aumento de impuestos al tabaco y al alcohol que hubieran
podido recoger 200 millones, fondos que hubieran repercutido en mayores
ingresos para Catalunya, o exigir a las mutuas patronales de accidentes y
enfermedades laborales que paguen al sistema sanitario público catalán
los gastos de atender a los pacientes accidentados o enfermos por causas
laborales, y que hoy no pagan (representando un déficit de la sanidad
pública de 230 millones de euros).
Todas estas son medidas que CiU y su
Gobierno podría haber apoyado en las Cortes españolas, y aprobado y/o
llevado a cabo en su gobierno, y que no hicieron. Y el que no lo
hicieran responde a causas políticas.
Es decir, hubieran afectado a los
grupos sociales o intereses financieros y económicos que CiU representa o
a los que no se atreve a enfrentarse. Como dijo recientemente un
dirigente de Cáritas en Catalunya, ¿cómo los políticos pueden dar tanto
dinero a la banca (CiU ha sido el partido que más ha apoyado al PP en el
rescate bancario), y tan poco dinero a las poblaciones vulnerables que
hoy están sufriendo enormemente?
La respuesta del Gobierno CiU al
incremento de la pobreza fue hacer la Maratón Antipobreza de la
televisión pública TV3, que recogió 4 millones de euros. Si CiU y su
aliado en las Cortes y en el Parlament (el PP) hubieran aprobado un
impuesto sobre las transacciones bancarias de corto plazo (la mayoría de
clara orientación especulativa) la Generalitat habría obtenido 300
millones de euros.
Todas estas son medidas que CiU podría haber llevado a
cabo en su Gobierno que hubiera podido hacerse como alternativas a los
recortes. Ahora bien, ¿cómo es que, con la evidencia existente, y que
presento en este artículo, el Gobierno CiU no sólo no está perdiendo
popularidad, sino que puede ganar por mayoría? La respuesta es el
argumento del “expolio”. (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 25 de octubre de 2012, en www.vnavarro.org, 25/10/2012)
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