"Tras el fuego a discreción del Banco Central Europeo ha vuelto la calma.
La crisis ha dejado atrás una fase aguda y vuelve a ser crónica. El
nuevo paraguas salvador del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM, por
sus siglas en inglés) a echado a andar. Se negocia sobre la unión
bancaria. En noviembre presentará España su solicitud de rescate.
Prietas las filas del establishment italiano todo tras Mario Monti.(...)
Hay, en efecto, una buena noticia: el BCE ha logrado orillar el llamado
“riesgo de suceso extremo” [1]. En verano, los inversores habían huido
despavoridos de la Eurozona, porque veían una pequeña pero clara
probabilidad de una desintegración del euro. Ya no. La sensación de
agudo peligro no esta ya viva en la Eurozona.
Pero lo que no han cambiado son los hechos económicos. El país que a mí más me preocupa no es ni siquiera Grecia, sino España. En Grecia se llegará a la gran quita de deuda. Eso sólo ocurrirá tras las elecciones parlamentarias alemanas. Pero cuando eso ocurra, la aguda crisis griega podrá darse por terminada.(...)
Pero lo que no han cambiado son los hechos económicos. El país que a mí más me preocupa no es ni siquiera Grecia, sino España. En Grecia se llegará a la gran quita de deuda. Eso sólo ocurrirá tras las elecciones parlamentarias alemanas. Pero cuando eso ocurra, la aguda crisis griega podrá darse por terminada.(...)
No es el caso de España. Una quita de la deuda pública española
cambiaría poco. El problema radica allí en un abrumador
sobreendeudamiento del sector privado y en una obstrucción de todos los
canales de la adaptación económica. (...)
El endeudamiento privado español ha llegado a alcanzar un monto
equivalente al 235% del PIB. Y muchos riesgos acechan a los bancos
españoles, muchísimos más de los que se reconoce oficialmente hoy.
La
prevista recapitalización con 60 mil millones de euros es un chiste, a
la vista de los riesgos a los que están expuestos los bancos españoles.
En su informe económico, el FMI ha destacado también que muy
difícilmente se puede salir de la trampa de la deuda sin una limpieza de
los balances bancarios. (...)
En España, la burbuja fue más grande, y el sistema bancario asumió
riesgos mayores. España no puede devaluar. El volumen de dinero y el
crédito siguen cayendo. El Estado español ahorra con recortes
presupuestarios, y así seguirá previsiblemente. (...)
¿Qué pasará ahora? Yo no veo cambios a la vista en la política, ni veo
cambios en las circunstancias externas. En el mejor de los casos, el
primer ministro español, Mariano Rajoy, pondrá fin a su juego del gato y
el ratón con la UE y se resolverá a pedir un programa de ayuda.
No
antes, en cualquier caso, de las elecciones gallegas y catalanas, o sea,
no antes de fines de noviembre. Y en el mejor de los casos, eso
reducirá los costes de financiación del Estado español. En nada altera
eso la negativa dinámica económica en curso.
Yo sólo veo dos salidas: o bien España, y necesariamente entonces, Portugal, abandonan el euro, o los euro-países desendeudan al sector privado español.
Yo sólo veo dos salidas: o bien España, y necesariamente entonces, Portugal, abandonan el euro, o los euro-países desendeudan al sector privado español.
Esto último significaría un sobreesfuerzo para la
Eurozona, y no se ven mayorías políticas favorables a ello. Lo que nos
devolvería a los “riesgos de sucesos extremos”. (Wolfgang Münchau, Sin Permiso, Jaque al neoliberalismo, 14/10/2012)
No hay comentarios:
Publicar un comentario