"En su análisis de las Perspectivas de la Economía Mundial 2012 el FMI ha confesado haberse equivocado en un aspecto fundamental de política económica (el informe se encuentra disponible en imf.org).
En un recuadro del documento, el Fondo se pregunta ¿Estamos
subestimando los multiplicadores fiscales a corto plazo? Su respuesta es
que, en efecto, los analistas del instituto subestimaron brutalmente el
impacto de la política de austeridad fiscal sobre la actividad
económica.
En el pasado reciente, los modelos del instituto partían del
supuesto de que un recorte fiscal equivalente al uno por ciento del PIB
provocaría una reducción en la actividad económica de 0.5 por ciento
(esto quiere decir que el multiplicador fiscal era equivalente a 0.5).
Pero ahora el FMI ha descubierto, con estudios sobre 28 economías,
que la austeridad fiscal tiene repercusiones mucho más serias y que el
multiplicador es más importante: eso quiere decir que un recorte de uno
por ciento reduce la actividad económica hasta en 1.7 por ciento.
Es
decir, con los nuevos datos es posible concluir que el multiplicador
fiscal es tres veces más grande que lo que pensaba el FMI. En realidad,
hay numerosos estudios que encuentran que el impacto del recorte fiscal
puede ser hasta diez veces mayor a lo que aceptaba el FMI hace unos
meses.
Las implicaciones de estos errores son graves. Como parte de la troika,
el FMI ha presionado durante los últimos tres años a los gobiernos
europeos para que apliquen medidas de austeridad fiscal Es lo mismo que
hizo con docenas de países subdesarrollados en las últimas décadas.
En
especial, el FMI, al igual que el Banco central europeo (BCE) y la Unión
Europea, ha exhortado a los gobiernos de Grecia, España, Italia,
Portugal e Irlanda a adoptar programas de restricción fiscal con el
objeto de recuperar la confianza de los mercados financieros, pero esas
medidas sólo han profundizado la recesión.
La consolidación fiscal ha tenido crueles repercusiones sobre la vida
y la salud de millones de personas, así como sobre el medio ambiente.
Ni siquiera ha tenido como efecto la corrección de los desequilibrios
macroeconómicos que se supone deberían subsanar.
La razón es que el
ajuste fiscal (a través de recortes en el gasto) tiene un efecto
recesivo en la economía mayor de lo estimado por el FMI, lo que termina
por frenar la recaudación, incrementar el déficit fiscal y por agravar
el coeficiente deuda/PIB. El resultado final es una mayor vulnerabilidad
en los dichosos mercados financieros." (Alejandro Nadal, Attac España, 20/10/2012)
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