"Las imágenes que ha dejado Merkel a su paso por Atenas han vuelto a confirmar el estado de guerra geoeconómica
que vive Europa. No había en toda Grecia suficientes policías para
frenar el odio que despierta la canciller en el país heleno.
Con un
mayor o menor grado de responsabilidad sobre sus males, en todo caso,
los griegos identifican a Merkel como su enemigo de la alianza norte. (...)
El norte acreedor y el sur deudor tienen intereses enfrentados en el
corto plazo. Alemania se financia prácticamente gratis, gracias a que el
sur lo hace a unos intereses imposibles. Los inversores huyen del
salvaje sur para resguardarse en el apacible norte, aunque apenas ganen
dinero.
¿No resulta sospechoso que el único voto en contra que tuvo el
plan de Draghi de compra de bonos de países del sur de la eurozona fuera
el del representante del Banco Central Alemán? Nuestro alivio no le cuadraba las cuentas.
Quizás el fenómeno que con mayor tristeza refleja esta situación es
la emigración forzada de miles de jóvenes del sur al norte de Europa en
busca de trabajo y esperanza. Perdemos en el sur a trabajadores
cualificados que sin embargo engrasan con su talento la maquinaria del
norte.
En la guerra del euro, el norte gana al sur por goleada. No solamente
por la posición de fuerza que por naturaleza tiene el acreedor sobre el
deudor, sino porque Alemania, Holanda y Finlandia (los tres países con
la máxima nota crediticia) defienden unidos y sin complejos su pasión
por la austeridad draconiana hacia el sur
. Como buenos banqueros, se
interesan por nuestros déficits, pero nunca por los crecientes índices
de pobreza, marginalidad y desigualdad que provocan sus recetas.
En el sur no somos iguales. Hemos llegado hasta el precipicio por
situaciones diversas (lo cuenta bien Jordi Vaquer en su descripción de La Europa de la deuda)
pero de manera creciente tenemos intereses convergentes frente al
norte.
Los rescatados y los que estamos a punto de serlo debemos exigir
unidos una solución viable que no arruine nuestro futuro.
Pero no estamos unidos porque somos acomplejados. Ingenuamente hemos
pensado que hablando mal del vecino mejorábamos nuestra imagen, pero más
bien hemos empeorado la del bloque sur. Recordemos algunas frases célebres:
"España no es Grecia"; "Portugal no es Grecia"; "Grecia no es Irlanda",
hasta el rocambolesco "España no es Uganda"...
Por no mencionar el mal
rato que pasó Zapatero cuando le fotografiaron sentado al lado de Papandreu.
O bien los Gobiernos del sur superan sus complejos y hacen presión
unidos, o seguiremos cayendo en picado. Ya hemos comprobado que los
líderes del sur por separado, empezando por Rajoy, no pintan nada.
Quizás unidos tengan más fuerza. Y recordemos, si no pagamos, no cobran." (Carlos Carnicero Urabayen, Hufftington Post, 12/10/2012)
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