"La utilidad ahora mismo para Bankia de poseer el rascacielos más alto de España es tan difusa como lo ha sido durante los últimos días en Madrid la visión del edificio, ocultado por una espesa niebla. Sólo el mantenimiento de Torre Bankia -antes Torre Caja Madrid, antes Torre Repsol- le cuesta a la entidad financiera más de seis millones de euros al año.
En 2007 el entonces presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, acordó la adquisición del rascacielos -entonces en construcción- a Repsol por
815 millones de euros, con el objetivo de convertirlo en la sede de la
entidad. La operación fue la última que se hizo en España con cifras del
boom.
Poco después de la compra por parte de Caja Madrid de la torre
fue constatable el desplome del sector inmobiliario español. A
continuación vinieron la caída de Lehman Brothers, la integración de Caja Madrid en Bankia y, en mayo del pasado año, la intervención de la entidad, que forzó la salida de Rodrigo Rato como presidente y el nombramiento al frente del banco de José Ignacio Goirigolzarri.
Y a todo esto el rascacielos, inaugurado en 2009, ha estado
prácticamente vacío generando millones de euros en gastos de
mantenimiento y financieros. Mientras, sus gigantes vecinos -Torre PwC (Sacyr), Torre de Cristal (Mutua Madrileña), y Torre Espacio (OHL)- se van llenando, a duras penas, de inquilinos.
Bajo la presidencia de Rato los planes para el rascacielos pasaban
por vender el edificio que hasta ahora ocupa la entidad como sede, una
de las Torres Kio, y trasladar el personal al rascacielos situado
a unos trescientos metros. Pero esos planes se han quedado en un cajón.
Bankia, inmersa ahora en un agresivo plan de reestructuración que
contempla el despido de cerca de 5.000 empleados, tiene asuntos más
urgentes que atender.
Además, el hecho de que una entidad intervenida
con graves problemas financieros coloque su logotipo a 250 metros de
altura mirando por encima del hombro a seis millones de madrileños
castigados por la crisis provoca cierto pudor.
El rascacielos está "parcialmente ocupado", indican fuentes del
banco, sin detallar cuántos empleados trabajan en la actualidad en la
torre. Fuentes del sector estiman que sólo están ocupadas cinco de las
45 plantas y que en realidad la presencia de personal del banco en el
inmueble responde a "razones contables". La entidad ha percibido
"interés" por parte de inversores para hacerse con la torre, pero de
momento nada concreto." (Cinco Días, 14/01/2013)

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